OVNIS EN LA PRIMER VUELTA AL MUNDO DE MAGALLANES, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

UN INDICIO HISTÓRICO EN LA EXPEDICIÓN DE MAGALLANES
por Grand Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux
Clement, abogado) –
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PIGAFETTA, que nada sabía de Ovnis, ni de Ovnitas, relata en su libro PRIMER VIAJE EN TORNO DEL GLOBO: “…que desde el barco, los españoles avistaron a un gigante, bailando desnudo, en la costa. Que al apróximarse los descubridores, el hombre levantó un dedo al cielo, como preguntándoles si provenían del Cielo”
No aspiramos a que nadie crea en este tema, que en el fondo consideramos que no es del dominio de la creencia, sino
de la percepción, o de la prueba.

Si hasta ahora no vieron ningún Ovni: Bien.

¿Qué podemos decirles? Nosotros: Sí.

De manera que así como nadie tiene porque afirmar lo que no le consta que sea verdad, nosotros tampoco vamos a negar lo

que sabemos que es verdad.

¿ESTA CLARO? ¡ASI DE SIMPLE!

Y, además de esta percepción personal del fenómeno, se suman las argumentaciones, presunciones, y disquisiciones propias, y

ajenas.

Algunas de las cuales, con buen humor tratamos de dar cuenta.

Mi hija Carolina Brieux Olivera de Lencina, doctora

en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y

Licenciada en Psicología graduada con Diploma de

Honor en la Universidad

Católica Argentina, me ha comentado que la

negación de la existencia de los Ovnis se puede

deber a

que admitir que existen, produce miedo.

 

_ “Negarlos: Sería una defensa psicológica para no

sentir angustia.”

 

En el año 1.520, cuando FERNANDO DE

MAGALLANES, y los hombres de la expedición a su

mando, llegaron a lo que es

hoy el puerto de SAN JULIAN, en la provincia de

Santa Cruz, Argentina, fueron recibidos por un indio

tehuelche.

 

_ “¡Vaya! ¿Qué tiene de particular?”

 

Recordemos, al respecto lo que testimonia ANTONIO

PIGAFETTA, en su libro PRIMER VIAJE EN TORNO DEL

GLOBO:

“…que desde el barco, los españoles avistaron a un

gigante, bailando desnudo, en la costa. Que al

apróximarse los

 

descubridores, el hombre levantó un dedo al cielo,

como preguntándoles si provenían del Cielo”

 

Incrédulos del mundo: ¿Qué nos indica este relato

histórico? Ahora, no se hagan perdices.

 

Lo escribió PIGAFETTA, no otro, y cuando no se

hablaba de Ovnis, ni de Ovnitas.

 

Probablemente, este indio Patagón, ya habría visto a

algún Ovnita, descender de algún Objeto Volador.

 

¿Cuál es el valor como indicio?

 

Muy bien. Preguntémosle a un abogado y da la

casualidad que yo lo soy con cuarenta años de labor

profesional, y algunos

pergaminos:

 

_”¿Cuál es el valor de un testimonio como principio

de prueba?”

Oigamos la respuesta:

En primer lugar, el del Patagón es un testimonio

gestual insospechable.

 

Nadie cuerdo, puede hacer caer la verosimilitud del

hecho relatado, afirmando que el indio recibió unos

Reales, o una moneda

 

de lata para apuntar al Cielo, o que era un agente

provocador, o un actor.

 

En segundo lugar, tampoco cabe desconfiar de

Pigafetta, que nada sabía de Ovnis, ni de Ovnitas, ni

de dinerillos, ni de

falsedades históricas.

En tercer lugar, el indio – como lo eran los primitivos

– era un ser ingenuo, en el sentido que no estaba

afectado, ni sugestionado

 

por lecturas, por vistas de la televisión, por

programas de la radio, por películas de ciencia

ficción, por noticias, por

 

comentarios de la prensa escrita, por propaganda

asertiva, etc, como quizás en una situación parecida

un contemporáneo lo

 

hubiese estado involuntariamente.

 

En cuarto lugar, el Tehuelche, a diferencia de

nosotros, vivía en contacto estrecho con la Tierra,

con la Naturaleza de su

 

“habitat” (lugar).

 

Por consiguiente, estaba habituado a advertir, y a

observar bien, ya que de ello, dependía su

supervivencia. ¡El de la Patagonia

 

es un medio inhóspito, y peligroso!

 

Si al indio se le ocurrió que el blanco podía venir del

cielo, fue porque tal era su experiencia. Por ahí, cosa

de todos los días.

 

El dato venía de su memoria. Ya que el blanco era

otro hombre, y en aquella época, los viajeros eran

terrestres o marinos. No

 

había viajeros aéreos.

 

En lo que los primitivos fallaban era en la

interpretación, no en la percepción de la cual

dependía su propia vida. En percibir

 

eran excelentes.

 

En quinto lugar, el Patagón, no señaló el cielo para

promocionarse. Es lo que en los estrados judiciales

se considera un testigo

 

confiable.”

 

GRAND JOVIALISTE (DR. Eduardo Brieux).

 

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