G. Jovialiste presenta EL EXÁMEN DE LATÍN del Prof. Dr. Jorge A. Brieux (El glosario fue confeccionado por Jovialiste)

 

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux) en

IMPRESIONES Y EXPRESIONES DE UN VIAJERO

DE LA WORLD WIDE WEB

PRESENTA

 

EL EXAMEN DE LATÍN

 

 

por Jorge Agustín Luis

Brieux (1)

CUENTO (Año 1.942) (2)

SIR GEORGE JUNTO A SU HERMANA SONIA  EN PARÍS (FRANCE).

* IMPORTANTE:

EL GLOSARIO, Y LAS ACOTACIONES – EXCEPTO LOS DATOS BIOGRÁFICOS DEL AUTOR – SE PUEDEN LEER A CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE

EL EXAMEN DE LATÍN

 

y fueron redactados por G. Jovialiste.

&&&&&&&&&&&&&

 

 

(1) BREVE NOTICIA BIOGRÁFICA:

Jorge A. L. Brieux nació en la ciudad de Buenos Aires en 1.925, y falleció en 1.991.

En 1.942 cuando escribió El examen de latín contaba con diecisiete años, y cursaba el sexto y último año del colegio secundario.

Cabe recordar que EL EXAMEN DE LATÍN recibió un Premio en un concurso literario realizado en Chile en ese año 1.942.

Luego de cursar brillantemente el Bachillerato del Colegio Nacional de Buenos Aires ingresó en la Licenciatura en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires recibiéndose con altas calificaciones.

Poco después se diplomó de Doctor en Química.

Fue Profesor Titular de Química Orgánica en esa misma Facultad, e Investigador Científico. Es autor de muchas investigaciones importantes.

También fue Investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

Becado por el British Council, organismo cultural Británico, durante varios años desarrolló Investigaciones científicas en Gran Bretaña en la Universidad de Leeds.

También realizó actividades de Investigador científico y de docente universitario en los Estados Unidos de Norteamérica.

Tras la correspondiente autorización legislativa del Congreso Nacional recibió una altísima distinción otorgada por la Corona Británica.

Fue autor de artículos publicados en revistas científicas y técnicas de Argentina y de otros países.

Fue miembro de muchas asociaciones profesionales y científicas, entre ellas la Sociedad Científica Argentina, de la que integró el cuerpo directivo como Secretario.

Durante algunos años se desempeñó como Gerente Técnico de Ducilo S.A., filial Argentina de Dupont de Nemours.

Juntamente con otro científico fue consultado por el más importante establecimiento yerbatero del país para contribuir a elaborar científicamente un tipo nuevo de yerba mate apoyándose en el conocimiento químico.

Se desempeñó en altas funciones del área educativa en el Ministerio de Educación de la Nación.

También fue Decano de Facultad de Ciencias.

En las décadas del setenta, del ochenta, y hasta su fallecimiento en 1.991 fue considerado como uno de los cinco mejores químicos Argentinos.

Dictó numerosos cursos anuales en el interior del país, y en el exterior para docentes e Investigadores.

También dio muchas conferencias al público en general.

Es autor de una pieza teatral.

——————&————–

EL EXAMEN DE LATÍN

 

 

Hacía ya una hora larga que a las tinieblas de la habitación las había sucedido el claro oscuro del amanecer y luego, como en un efecto escénico, una gradual iluminación que se filtraba tenaz por las cortinas de la ventana.

El muchacho con los ojos entrecerrados se estiraba en el lecho retardando el salto matinal hasta que la voz de su madre tomó la decisión por él ordenándole levantarse.

Con un…

…ººººº ¡Qué le vamos a hacer!

entre suspirante y aspirado – venció la indolencia y se sentó en el borde de la cama, empezando a vestirse entre bostezos, estirones de brazos y crujidos de articulaciones.

El trajín mañanero de la casa estaba ya en su apogeo y oía a sus hermanos silbar y disputar alternativamente mientras la Mucama cantaba en los fondos en competencia con el canario.

Salió de la habitación topándose con su Padre a quien expresó un

_ Buen día Papá,

y escuchó además del condigno saludo una enérgica advertencia de apurar su aseo, pues estaba dicho que este domingo no fallaría el paseo a la “chacra”(3) de la familia , máxime tratándose de un día de Sol magnífico.

La operación de preparar el auto y de cargar las provisiones fue entonces llevada a cabo con todo y tanto entusiasmo que una hora después salía toda la familia con rumbo a la vieja y querida propiedad de campo.

Cruzaron las silenciosas calles del barrio de Belgrano (4), y al rato nomás se encontraron sobre la ruta 9 que sale del pueblo de San Martín (5).

En animada charla iban comentando el conocido y no obstante siempre nuevo espectáculo que brindan las márgenes del camino:

_ ¡Mira! – exclamó Guillermo (6) señalando un punto en el cielo – ¡Un avión en picada!

Estalló una carcajada general, pues para Guillermo de once años de dad, preocupado por las noticias de la guerra (7), los aviones en vuelo, aún los más serenos, están siempre: ¡En picada!

El Chevrolet (8) , a velocidad de crucero (9) , como conviene en estos tiempos de escasez de nafta (10) , avanzaba emitiendo numeritos en el cuenta kilómetros.

Una nueva exclamación, esta vez de Sonia (11), concentró la mirada de todos los pasajeros en una lechuza (12) posada sobre un poste de alambrado y que observaba el avance del auto con ojos inquisidores.

Un auto que los pasó velozmente, la hizo levantar vuelo el cual siguió paralelamente en la dirección del rodado por espacio de más de un kilómetro, acelerándolo o retardándolo en sincronismo con la velocidad del vehículo.

Pasado el Liceo Militar (13) y la quinta de Pueyrredón (14), entraron en el ancho valle del río Las Conchas (15).

Sobre la vasta extensión lacustre (16) se cernía una opalescente (17) bruma, divisándose a lo lejos las alturas del “Campo de Mayo” (18).

Agustín, poco despierto aún, era el menos locuaz (19) de los hermanos.

Observaba el bañado extenso (20), y su imaginación pugnaba por asociarlo con los pantanos Pontinos (21) cruzados por la vía Apia (22) tan mentados en el curso de latín (23) en el Colegio Nacional de Buenos Aires (24), del cual era alumno (25).

Entretanto llegaron a la entrada del “Campo de Mayo” y previas las formalidades de rigor entraron en la zona militar que atraviesa el camino (26).

Ya en la imaginación evocativa de Agustín (27) en el puesto militar de “Campo de Mayo” se coló el texto “De Bello Gallico” del castro Romano (28), y los criollos conscriptos de metálico casco fueron para él los legendarios legionarios de la altiva cimera (29).

Una pregunta de su padre vino a sacarlo del subconsciente clásico en que estaba sumergido:

_ ¿Te acordaste de la comida para los perros?

_ Sí Papá, está atrás en el cofre (30)- contestó frotándose los ojos.

Atravesado el establecimiento militar, retomaron la ruta que desarrollaba su cinta por lomas y hondonadas serpenteando entre las quintas con vistosos chalets.

La presión de la savia reventaba las yemas de los árboles y plantas y los cogollos (31) se abrían en hojas de tiernos verdes.

A ratos ramas negras y hojas de color castaño señalaban víctimas de las heladas invernales transcurridas.

Ya se divisaba en el horizonte, a la derecha, la fila de enhiestos pinos (32) y casuarinas (33) que bordeaban la chacra, meta del viaje (34). Y a la derecha se divisaba una larga fila de paraísos y de aromos.

Enfilaron el corto camino secundario de tierra, pasaron frente a la quinta del Coronel Campos, el marcial vecino, y llegaron frente a la tranquera de “Cacambo Huasi” (35) la chacra familiar así denominada en homenaje al humilde servidor del Dr. Pangloss, el héroe Volteriano (36).

El auto se detuvo en una nube de polvo. Y el ladrar de los perros fue la bienvenida canina. Del Zambo, de la Diana, y del Bimbo (37).

Le tocó a Eduardo (38) descender para abrir la tranquera entre los saltos y jadear de los tres perros.

_ ¡Fuera Diana! ¡Salí de ahí Zambo! – se le escucharon estas exhortaciones acompañadas de palmoteos paradójicos (39).

Franqueada la breve avenida interior de la propiedad el auto frenó en el llamado círculo de estacionamiento rodeado por dos parques.

Los esperaba el tío Enrique (40), médico que ejercía su profesión en el campo y que se ocupaba al mismo tiempo de la propiedad secundado por dos apegados ayudantes: Los peones Félix, y Nicomedes.

Salieron todos del auto y después de efusivos saludos al pariente se dispersaron por la vastedad de la chacra, apurados los chicos en gustar los simples y saludables placeres del campo.

Los perros recibieron su colección de huesos y de sobras; y terminado el festín los canes acompañaron a los chicos con saltos y ladridos de alegría en la jarana que proseguiría durante toda la jornada del domingo a la tarde.

Revisaron el nido de la torcacita (41) de ya conocido emplazamiento, la cual escapó en vuelo raudo en cuanto se acercó Olga (42), la menor de las dos niñas; pero los chicos no tocaron los huevitos limitándose a observarlos.

En cambio encontraron al nido de la perdiz – ya vacío – en la alfalfa (43) de uno de los predios oculto para todos menos para ellos.

Sonia, estudiante del Liceo de Señoritas (44), recordó magistralmente que las perdices son nidífugas y por lo tanto habían disparado del nido al nacer.

Los cascarones que yacían vacíos entre las plumitas y otras cosas del nido así lo atestiguaban.

Mientras la Madre (*) hojeaba – confortablemente sentada en un sillón de mimbre – atrasadas y recientes revistas de modas, el Padre acompañado del Tío Riqué (45) recorría despacio las plantaciones comentando su estado y su progreso.

Guillermo y Eduardo, los menores de los cinco hermanos, habían conseguido a fuerza de ruegos e infantiles amenazas que los peones les ensillaran al malacara “Gaucho” y a la yegua “Cachirla” y ya galopaban en los potreros.

La semana anterior Félix, uno de los peones antiguos, había encontrado al arar una piedra de boleadora (46).

¡Quién sabe cuantos años había permanecido enterrada en la tierra, y a qué Gaucho o Indio del pasado lejano se le habría perdido!

El descubrimiento había sido todo un éxito para Félix pues los comentarios alrededor de la labrada bola, su origen, etc, etc, no habían olvidado de alabar la vista aguda de Félix y sus grandes dotes para la observación natural.

Nicomedes, el otro peón antiguo, había oído los dichos laudatorios, y en su actitud se notó cierta mal disimulada envidia por el éxito del compañero.

No cabía duda que a los patrones grandes y chicos, les interesaban las cosas de la Naturaleza, las “cooooosas del campo”, como las llamaba él.

Él, un experto.

Así pues, este domingo se apareció de repente ante el Padre, sosteniendo un pedruzco ovoide en la diestra y mostrándolo dijo:

_ Vea señor lo que encontré. Ahí nomás al pie de aquel árbol.

Y explicó:

_ A estas piedras las traen los rayos. ¿Qué le parece? Es más linda que la de Félix...¿No?

Sólo a unos trescientos kilómetros de Buenos Aires (47), hubiera sido posible hallar una piedra así, pues salvo a unos centenares de metros de profundidad, evidentemente inalcanzables para Nicomedes, el suelo pampeano (48) no muestra un solo guijarro en su superficie.

El Padre tomó la piedra en la mano y advirtió pegadas unas manchas de cal y argamasa de construcción y mirándole dijo:

_ Muy bien Nicomedes. Lo felicito. Esta piedra viene del cielo y la cal que aquí ve pegada debe ser de las casas nuevas que está edificando el Padre Eterno… Sí. Debe habérsele caído con el sacudón de la tormenta a alguno de los albañiles del cielo.

El simple de Nicomedes no percibió la alusión irónica a su mistificación (49), y tomó el elogio como pago al contado.

Entretanto se sucedían y deshilvanaban los acontecimientos de la tarde del día.

Agustín el mayor, paseaba solitario, sumido en sus renovadas meditaciones.

Su obsesión latinística iba transfigurándose.

La evocación de los difíciles capítulos de “De Bello Gallico” (50) había sido reemplazada por imposición del medio campestre presente por las Geórgicas de Virgilio (51).

Su soliloquio (52) obsesivo, lo conducía a la conclusión de que debía hacer un esfuerzo extraordinario en latín, pues la fecha del examen mensual se acercaba y el profesor Rossi era cada día más exigente.

Pero si esta tarde del domingo estaba perdida para el urgente estudio durante la semana robaría horas a las demás materias del programa y se pondría al día en la que venía siendo motivo de graves preocupaciones.

La noche iba cayendo cuando toda la familia tomaba el camino de regreso después de un día domingo de auténtico descanso y holgorio.

El Chevrolet volvió a desandar el camino y era noche cerrada cuando apercibieron a lo lejos las luces de la ciudad de Buenos Aires.

El día siguiente – lunes – el veredón de la calle Bolívar (53) contempló congregada una vez más, como viene ocurriendo desde hace décadas, a la bulliciosa población estudiantil del viejo Colegio de San Carlos (54), el actual Colegio Nacional Buenos Aires.

Los jóvenes entraron al edificio, formaron filas, y momentos después Agustín se encontró sentado en un banco de la tercera división de sexto año (55).

La primera hora de clase de ese lunes correspondía a latín y Agustín tuvo ocasión una vez más de darse cuenta de lo atrasado que estaba en el conocimiento de la materia.

Así pues escuchó con atención y se reafirmó interiormente en su propósito de recuperar el tiempo perdido.

Pensó que la prueba mensual sería en la última clase de latín de esa semana, o a más tarde el lunes siguiente, y que estudiando fuertemente en su casa todos los días y quizá aprovechando la distracción de algunos profesores de otras materias podría también dedicarse en esas horas de clase al latín.

Así ocurrió, y a escondidas mientras el profesor de matemáticas abstraído en un largo desarrollo algebraico no podía prestar atención a los estudiantes de la clase, Agustín buscaba en las profundidades de su pupitre donde yacía abierto el texto de latín.

Tampoco oyó cuando el Ingeniero Gómez anunció a la clase que el examen mensual tendría lugar en la próxima clase de la asignatura.

Este manejo se mantuvo durante toda la semana mientras se le presentaron oportunidades propicias.

Agustín no solamente inmoló las horas de matemáticas en aras de la lengua del Lacio (56) sino las de Derecho, las de Economía Política “and so on” (57) como decía el profesor de Inglés Sr. Perkins.

En sus viajes de ida y vuelta al colegio iba nuestro personaje como un autómata musitando largas tiradas de Horacio (58).

Una o dos veces, al cruzar la Avenida de Mayo (59) o la Diagonal Norte (60) estuvo en un tris (61) de ser atropellado por algún taxímetro.

Tuvo que excusarse varias veces por encontrones con otros peatones provocados por su estado de semi sonambulismo y más aún tuvo que afrontar un incidente con un irascible individuo, a quien pisó los protuberantes juanetes.

Con todo transcurrió la semana y no cabe duda que el acervo latino de Agustín se había enriquecido considerablemente pero a costa de las demás materias del programa de sexto año.

Se sentía realmente fuerte y el sábado estaba ya decidido a sacrificar el paseo dominical para consagrar íntegramente el día al motivo de sus afanes.

Y así fue.

Agustín quedó de casero en la casa de Belgrano y vió como el auto familiar se esfumaba a lo lejos en la perspectiva de la calle Estomba (62).

Entró en la residencia, cerró la puerta de la casa tras él y corrió a instalarse frente a su mesa de estudio.

Pasó aquella tarde de domingo en íntimo coloquio con las musas latinas y en su abombada cabeza resonó la elocuencia capitolina(63).

Cuando llegada la noche acudió al llamado del timbre de la puerta de calle, sus familiares vieron al muchacho pálido, ojeroso, con el cabello revuelto de tanto mesárselo en enérgicos masajes estimulantes.

_ ¡Pero qué chico éste! – exclamó la Madre – ¡Va a enfermarse de tanto estudiar!

_ Pero Mamá – respondió Agustín – ¡Tengo examen de latín mañana!

El Padre intervino para decirle:

_ Está bien que te preocupes; pero no debes exagerar. Estudias de forma unilateral y excluyente. Te olvidas de las otras materias del programa. ¡Te obsesionas con ese examen!

_ Pero Papá, te digo que mañana lunes tengo examen de latín y que hasta el viernes no tengo otro examen, de manera que tendré de sobra tiempo para estudiar las demás materias.

 

 

_ Bueno, bueno – concluyó el Padre.

Y con ello terminó con la controversia.

El día siguiente, el lunes tan temido por Agustín la semana anterior, vió despertar a nuestro personaje pálido y demacrado pero seguro de su ciencia adquirida con tan tenaz y arduo esfuerzo.

Con andar suelto y mente segura fue que apareció entre el corrillo de sus condiscípulos reunidos en la gran acera del frente del colegio.

_ ¡Hola Agustín!

_ ¿Qué tal estás para la prueba de hoy? – le preguntó su compañero de banco Tarzano.

_ ¡Muy bien! – le contestó – Ayer domingo pasé todo el día estudiando, te aseguro que estoy hecho un Cicerón (64).

Tarzano y los otros estudiantes del coro miraron a Agustín con perpleja atención y le dijeron:

_ ¿Pero qué tiene que hacer Cicerón con la sinusoide (65)?

Agustín, enervado por lo que creyó un chiste contestó a su vez con cierto natural énfasis:

_ ¡Déjate de bromas! ¡Te digo que estoy hecho un fenómeno en latín! ¡Un campeón!

Entonces el grupo de compañeros se estrechó a su alrededor y le apuraron entre irónicos y curiosos:

_ ¿Qué dices qué has estudiado?

_ ¡Latín pues! – estalló Agustín.

_ ¿Latín?

_ ¡SÍ LATÍN! ¿Qué va a ser? ¿Chino? ¿Guaraní? ¿Turco?

Y Tarzano profirió:

_ ¡Pero si este lunes no tenemos examen de latín sino el lunes próximo!

_ ¿Cómo “que no tenemos examen de latín”?

– gritó más que exclamó Agustín con desesperada angustia.

_ ¡No hombre, no! – corearon

todos – Jajajajajá… Hoy tenemos prueba de

trigonometría, y no de latín. Mañana tenemos de literatura, pasado de geografía y de historia, el miércoles de inglés, el jueves de francés y de cosmografía, el viernes de física y de química, y el sábado examen médico por el surmenage (66).

_ ¡Pero el domingo nos dan de alta para el examen de novias! – bromeó Perico, el compañero más travieso de todos.

…………………………………………………………………………..

Al fin de la primera hora de clase se vió en la tercera división del sexto año, un alumno entregaba al profesor, que recogía las hojas llenas de triángulos y de fórmulas trigonométricas, su hoja tan virgen como la había recibido y tan blanca como su semblante empalidecido durante toda la semana anterior penetrando las estructuras de las cláusulas y de los versos latinos.

FIN (67).

JORGE A. L. BRIEUX

—————————-

GLOSARIO, Y ACOTACIONES a

cargo de G. Jovialiste:

 

 

(* Luisa Martha Fernanda Clement de Brieux)

 

(1 Breve noticia biográfica del autor: Supra).

 

(2 1.942: Plena segunda guerra mundial. Argentina estaba gobernada por el Dr. Ramón S. Castillo, un Vicepresidente que había sucedido en el poder al presidente elegido por el pueblo quien había fallecido durante su mandato; y por el partido conservador de derecha.

En el conflicto, la nación era neutral.

La enseñanza primaria era laica, gratuita, y obligatoria. No así la secundaria; pero los aranceles eran módicos.

Argentina – pese a la mediocridad de miras de sus dirigentes políticos – por la laboriosidad, por el empuje de sus habitantes, y por sus recursos naturales se perfilaba como un país rico y promisorio en el concierto mundial de las naciones de ese entonces).

 

(3 Chacra: Es un americanismo. Proviene del idioma quichua y significa granja o alquería.

Aquella era una hermosa “chacra” de poco menos de veinte hectáreas de superficie, bellamente arbolada con especies vegetales exóticas para estas latitudes, cuyas semillas y retoños mi padre había adquirido principalmente en el local sito en el centro de la ciudad de Buenos Aires de nuestro vecino lindero hacia el este la firma Diharce y Cía.

Muchas de esas especies se habían adaptado perfectamente al terreno y al clima, y ya eran adultas. Lucían esplendorosas.

Había frutales variados, entre ellos damascos, ciruelos, higueras, naranjos, mandarinos, kinotos, vides, perales, manzanos, chirimoyas, limoneros, nísperos, y otros que producían abundante cantidad de frutos.

También recuerdo que había árboles y arbustos raros de carácter ornamental.

Y en un extremo del campo existió un ombú adulto, arbusto que muchos años después aún vivía; y la última vez que anduve por allí ví que le habían puesto a la calle “El Ombú”.

Bien por el ombú de Cacambo Huasi, que por su mera presencia logró ser inmortalizado por las autoridades municipales, por lo menos por unos años.

(El Municipio actual se denomina Malvinas Argentinas; pero al poblado lo llaman Grand Bourg, en cambio he visto que le han puesto el nombre Pablo Nogués a la estación del ferrocarril cercana, antes Parada Km. 34)

Como se ve, el campo ya estaba en coma, y a punto de metamorfosearse en la ciudad actual.

 

En aquellos años de la década del cuarenta en el establecimiento había una fábrica de queso camembert con un laboratorio propio ubicado en un sótano profundo cementado, dónde reinaba una temperatura baja incluso en pleno verano.

Enrique Queyrat en su libro “Los Buenos Quesos Argentinos” (Ed. Hachette, Buenos Aires,1.980, 2ª. Ed., pág. 45) del Camembert dice lo siguiente:

“En Francia, el queso de más consumo. En Argentina, consumo limitado quizá por su gusto algo fuerte o porque no es fácil encontrar un Camembert, bien a punto”.

O sea “maduro”.

Y agrega: “Cuando lo es, se dice que está “fait à coeur” (hecho hasta el corazón). La pasta, entonces, es ligeramente amarilla, untuosa, cremosa. Si no lo es, la pasta es “arricottada”.

Me parece que es una descripción ajustada a la realidad. Por eso conviene tocar el Camembert con los dedos y comprobar su consistencia.

Si es blanda, puede estar maduro o ya demasiado maduro, y si es dura por lo general le falta tiempo, o salió fallido.

En el primer caso, es un queso delicioso, en el segundo, atención pues es un queso que le falta madurar, y no sobresale por la excelencia de su gusto sino por lo contrario. “Arricottado” escribe más arriba Queyrat.

Finalmente, este experto en quesos dice:

“Se presenta en cajas cilíndricas de madera de unos 3 cms. de alto por 10 de diámetro. Se dice que el Camembert fue inventado en 1.791 por la Señora MARIE HAREL, que vivía en Camembert y que fue NAPOLEÓN quien le dio el nombre. El Camembert es un queso para comer solo, al fin del almuerzo o de la cena”.

El queso Camembert tiene “penicillium candidum”; y no es una broma mía por lo de Cacambo Huasi, personaje de Cándido.

Cabe recordar que el queso Camembert “Cacambo Huasi” que allí se fabricó está citado como “muy buen queso”, nada menos que en una nota del “TRATADO DE LECHERÍA” de W. FLEISCHMANN, obra editada en la ciudad de Barcelona, España.

La fórmula de elaboración de este queso fue un secreto de la familia Bernard que se transmitió por generaciones.

Hasta que uno de ellos venido al país – Monsieur Bernard – la obsequió a mis padres, y a mi tío el Dr. Enrique Pilorget.

Para que realmente salga rico este queso, hay que saber cómo hacerlo, y no es fácil.

Monsieur Bernard, residió en San Cristóbal, población de la provincia de Santa Fe; y fue quién por primera vez produjo el queso Camembert en la República Argentina.

Luego ha habido otros productores, entre ellos el Establecimiento Pedro Ramos de Gobernador Candiotti, provincia de Santa Fe.

 

También en la finca rural había una Fábrica de miel, con un edificio propio y con todas las máquinas necesarias para la producción de miel líquida, y sólida.

Ambos productos llevaban la marca registrada “Cacambo Huasi”, y se vendieron en algunos comercios de la ciudad de Buenos Aires; y en la zona de José C. Paz, San Miguel, Bella Vista, y Pilar.

Asímismo, existía un vasto colmenar, algo más de una decena de gallineros modelos con varios miles de gallinas blancas ponedoras, estufas, bebederos, comederos, etc, un palomar con dos o tres centenares de palomas, un chiquero con algunos porcinos, algunas vacas lecheras y un toro en un potrero, en otro dos o tres caballos, una granja o huerta con cultivos diversos de verduras y de hortalizas, galpón, dos casas, conejeras, corral con gansos, y plantaciones de maíz, de girasol, y de cereales).

Respecto de la palabra quinta y su uso en Argentina:

Según el DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA de la Real Academia Española, Decimoctava edición, año 1.956, la acepción principal de “Quinta” sería una “casa de recreo en el campo, cuyos colonos solían pagar por renta la quinta parte de los frutos”.

Sin embargo, en Argentina con este término se suele designar una propiedad rural algo mayor de dimensiones que una chacra que se utiliza para cultivar verduras y hortalizas. Por ejemplo una finca de cincuenta a cien/ciento cincuenta hectáreas.

Para campos de tamaño mayor usados en explotaciones rurales se suelen usar las palabras:

Estanzuela ( para los mayores de esas dimensiones y

hasta unas cuatrocientas hectáreas).

Estancia (para explotaciones agrícolas, ganaderas,

o agrícolas ganaderas de más de cuatrocientas

hectáreas), dependiendo de la región dónde estén

emplazadas las unidades productivas.

En ciertas regiones estos patrones de medida varían, pues en general las fincas

rurales suelen ser muy grandes, algunas tanto como un pequeño país).

 

(4 Belgrano: En aquellos años era una zona residencial de la ciudad dotada de mansiones y de chalets confortables con jardines propios.

El chalet o chalé es una morada de estilo Suizo; pero hay muchas variantes conforme con la arquitectura de distintos países.

Aquel chalé era de dos plantas, a dos aguas con tejas esmaltadas de color rojo importadas de Francia que brillaban cuando les daba la luz del Sol (tal vez el único existente en esos tiempos en la ciudad con esas tejas refulgentes y esa bella prestancia), con jardín y garaje al frente, una galería al frente, tres patios interiores, dos de ellos de invierno con bananos, una amplia azotea, dos escaleras, dos desvanes o altillos, biblioteca, tres baños, corredor, y gran recepción compuesta de sala y comedor, un comedor diario o hall, etc).

Fue concebido por mi padre (*) y construido por el Ingeniero Civil Ernesto Lago.

Se halla ubicado en la calle Estomba Nº 1.766/70 entre las calles La Pampa y Virrey del Pino.

(*) Ing. Juan Guillermo Fernán Brieux, en ese entonces Ingeniero Jefe del Departamento de Cables y Redes de la Compañía Argentina de Electricidad que proveía de electricidad a Buenos Aires y a sus alrededores.

 

(5 San Martín: En ese entonces pueblo suburbano fabril donde principalmente estaban asentadas algunas industrias textiles).

 

(6 Guillermo: Se refiere a Guillermo Pedro Justo Brieux. Estudió matemáticas. Luego Agrimensor y Poeta.

Se puede leer su poema NOCHE DE BRUJAS EN BUENOS AIRES en la Url: http://personales.ciudad.com.ar/brieux/3.html ).

 

(7 Noticias de la guerra: Las noticias por lo general eran deprimentes, pues hasta ese momento el llamado Eje, integrado por la Alemania Nazi, por la Italia Fascista, y por el Japón Imperial, iba ganando la segunda guerra mundial, y nos llegaban noticias de bombardeos, de torturas, de hambres, de martirios y de matanzas de personas.

Los diarios del país como Crítica, La Razón, La Nación, La Prensa, y otros solían publicar algunas fotografías del conflicto; pero en los cinematógrafos se exhibían noticiarios breves con escenas tomadas desde la cabina de aviones en escenarios bélicos reales.

En esa época había salas donde únicamente se exhibían esos filmes denominados “Noticiarios de actualidades” mezclados con dibujos cómicos del inolvidable Walt Disney, películas del Gordo y el Flaco, series, y con comedias cortas.

Uno de estos cines que se hallaba ubicado en la calle Florida casi esquina Corrientes se llamaba Novedades. Era una sala dotada con aire acondicionado (refrigeración en verano, y calefacción en invierno).

Y era allí dónde los menores podíamos ver a los aviones en acciones de guerra, e impresionarnos con sus acrobacias aéreas, abatimientos, y caídas en picada).

 

(8 Chevrolet: Era un auto Estadounidense de esa marca modelo 1.941 sedan de luxe (de lujo) cuatro puertas de color verde con techo cubierto.

En el tablero disponía de un encendedor eléctrico, y de un reloj de agujas además del cuenta kilómetros y del indicador de velocidad.

A principios de 1.942 y en razón de la guerra las fábricas de automóviles de Estados Unidos dejaron de producir y exportar autos por lo que hasta 1.947 no se vieron autos nuevos en el país.

Un curiosidad de la época: El volante de los vehículos estaba ubicado en la parte lateral derecha.

Pues los vehículos circulaban por la mano izquierda. Las calles eran de doble mano).

 

(9 Velocidad de crucero: Es un concepto que se aplica en aeronáutica y por extensión a los rodados.

Se refiere a la velocidad óptima para conducir un vehículo a fin de obtener la mayor eficiencia de recorrido en relación con el consumo de combustible que ese trayecto pueda requerir.

Creo que en aquellos tiempos esa velocidad sería unos 50/60 kms. por hora).

 

(10 Escasez de nafta: Durante parte de la segunda guerra mundial el expendio de combustible para autos estuvo racionado, y se efectuó contra entrega de cupones de racionamiento provistos por el Estado).

 

(11 Sonia Luisa Enriqueta Brieux de Salum: Actualmente Pintora. Como tal ha realizado numerosas Exposiciones, y recibido distinciones.

En Internet algunas de sus producciones se pueden admirar en http://www.saluminternational.com/sbsart/

Además Doctora en Química, Investigadora, y Profesora Universitaria.

Residió varios años en Francia, en París, donde fue Becaria en el Laboratorio del Dr. Sabin, descubridor de la vacuna contra la poliomielitis.

Investigadora del Instituto Malbrán, del Conicet, de la Universidad, y de la Academia Nacional de Medicina.

También realizó trabajos de Investigaciones en una Universidad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Descubrió el virus de la poliomielitis de la epidemia que azotó la Argentina en la década del 50; fue Premio Fundaleu; y recibió otras distinciones importantes)

 

(12 Lechuza: Es un ave rapaz de cabeza de aspecto algo grande, cara achatada, pico en gancho, garras fuertes, y ojos grandes.

Algunas veces se la ve de día; pero principalmente aparece al crepúsculo, pues es de hábitos nocturnos ya que aprovecha la oscuridad de la noche para alimentarse de pequeños roedores y de insectos.

El vulgo le atribuye inteligencia).

 

(13 Liceo militar: Academia militar donde se instruye a los cadetes que luego pasarán a ser oficiales del ejército de tierra).

 

(14 Quinta de Pueyrredón: Dentro de la misma se halla el Museo Juan Martín de Pueyrredón que se puede visitar y que cuenta con una biblioteca.

El origen de esta quinta se encuentra en el reparto de tierras gratuito efectuado por el segundo fundador de la ciudad de Buenos Aires Juan de Garay en el año 1.580. Fue la Merced Nº 55.

Uno de los propietarios de la quinta fue el pintor y arquitecto Pridiliano Pueyrredón, que instaló su atelier en la planta alta. También construyó la galería.

Se dice que en el curso de la historia la quinta fue visitada por varios próceres y personalidades.

Entre ellos, el Libertador General don José de San Martín, y Domingo F. Sarmiento, quién habría plantado un aguaribay; pero el árbol más famoso es un algarrobo plantado alrededor de 1.770 por uno de sus antiguos propietarios el abogado José Luis Cabral).

 

(15 Las Conchas: Era un curso de agua (río no muy ancho) que el camino atravesaba por un puente).

 

(16 Extensión lacustre: O sea un espejo de agua proveniente de un lago o de una laguna, y a veces producida por aguas pluviales, o por los flujos subterráneos de las aguas de un río o de un arroyo cercano).

 

(17 Opalescente: Que parece de ópalo o irisado como el ópalo.

Irisar es presentar un cuerpo franjas variadas o reflejos de luz con todos o con algunos de los colores del arco iris).

 

(18 Campo de Mayo: Era una zona con cuarteles militares que el camino atravesaba.

Contaba con diversas garitas con centinelas armados que anotaban el ingreso y la salida del vehículo.

El auto debía desplazarse a baja velocidad, y de noche con las luces interiores encendidas).

 

(19 Locuaz: Significa que habla mucho o demasiado).

 

(20 Bañado: Se dice de un terreno húmedo a trechos cenagoso y a veces inundado por las aguas de lluvias torrenciales repetidas o por las de un río, arroyo, o laguna cercana).

 

(21 Pantanos Pontinos (Paludes Pomptinae): Viene de Ponto, o sea para los Romanos mar de la tierra).

 

(22 Vía Apia: Es un camino Romano aún turísticamente existente cuya construcción inició el Censor Appio Claudio, llamado el ciego (Appius Claudius era su nombre en latín), en el año -312 A.C. y que canalizaba el tráfico de Roma a Oriente.

La vía Apia arrancaba de la Puerta Capena y se prolongaba siete millas – pavimentada con lajas cuadradas -hasta la ciudad de Capua.

Junto a la Vía Apia se levantaron numerosas tumbas y monumentos).

 

(23 Latín: Fue la lengua del Lacio. Hubo un latín culto, y literario; y un latín vulgar o popular o rústico.

Actualmente constituye una lengua muerta, solamente hablada o escrita en círculos eclesiásticos, o exquisitos.

El latín nace del latium vetus o antiquum de la agricultura. Luego se extendió al latium adjectum o novum, y poco después pasó a pueblos colindantes.

Después cada pueblo sometido a Roma era un salto de avanzada para el latín.

Pasó a Etruria y a Liguria. Los Iberos, los Ilirios, y hasta los Griegos comenzaron a hablar en latín.

En realidad, es un idioma material, concreto, conciso, cuyas palabras en un principio tenían valor agrícola o ganadero.

“La mayor cantidad de expresión en el menor número de palabras” o sea en términos cibernéticos con el menor ruido.

De ahí que poetas, pensadores y filósofos tuvieron que inventar nuevas palabras latinas para poder expresar ideas abstractas.

Por ejemplo, Cicerón inventó bastantes palabras antes inexistentes (Cicerón sonaría en latín Cicero pronunciando las c como si fueran k; pero en latín se dice Ciceronis. Entonces, oiríamos y escribiríamos fonéticamente: “Kikeronis” o “Quiqueronis”).

Y grandes poetas como Tibulo, Horacio, Virgilio, y Ovidio crearon expresiones para enunciar sentimientos delicados revelando la maleabilidad de este idioma.

Sin embargo, la literatura latina es menos original que la de los Griegos antiguos. Pero no la sátira, la elocuencia, y la jurisprudencia que fueron su patrimonio exclusivo).

 

(24 Colegio Nacional Buenos Aires: Se encuentra en el edificio de Bolívar Nº. 263, entre las calles Alsina y Moreno, en la llamada Manzana de las Luces.

En ese sitio de la ciudad originariamente se levantó el Colegio Máximo de San Ignacio. Luego de la salida de los Jesuitas el Virrey Vertiz funda el Real colegio de San Carlos. Durante la presidencia de Bernardino Rivadavia se lo llamó Colegio de Ciencias Morales. En el año 1.863 el presidente Bartolome Mitre crea el Colegio Nacional de Buenos Aires.

El edificio actual fue dibujado en 1.910 por el Arq. Norberto Maillart, e inaugurado en 1.938).

 

(25 Alumno: Cursaba en 1.942 el sexto y último año del bachillerato.

En razón que el colegio pertenecía a la Universidad Nacional de Buenos Aires, y que el programa de estudios estaba compuesto por seis años, en vez de los cinco de otros establecimientos secundarios, los alumnos ingresaban directamente a primer año de la Facultad sin tener obligación de rendir y aprobar un examen de ingreso.

En esos tiempos era un colegio muy riguroso en cuánto al estudio y a la disciplina.

El nivel de los estudios en algunas asignaturas era casi el mismo que se observaba en la Facultad respectiva.

Por ejemplo, se estudiaba el latín durante seis años; pero no únicamente la lengua en sí, sino también la historia completa de Roma, y la literatura latina.

El nivel de conocimientos alcanzado facultaba para la lectura y la comprensión de textos en latín.

El colegio disponía de una amplia y hermosa biblioteca, salón de actos, gran gimnasio, pileta de natación, diversos laboratorios – uno para cada ciencia, – y hasta un pequeño observatorio astronómico.

El sitio virtual del Colegio Nacional Buenos Aires se halla en Internet en:

http://www.cnba.uba.ar/

 

(26 Camino: Esa parte de la ruta estaba asfaltada.

En ese entonces las calles y los caminos eran de doble mano. Se conducía por la izquierda, por lo tanto los volantes de los vehículos estaban en el lado izquierdo.

Si bien el camino estaba asfaltado o adoquinado, el tramo final era de tierra.

Por lo que siempre jugaba un factor de incertidumbre en cuanto a llegar o no a la meta, pues a veces se echaba a llover torrencialmente durante el trayecto haciéndose imposible el tránsito del trecho de tierra pues se convertía en un pantano.

Por otra parte, el auto iba despacio, y al llegar a cada cruce de calles disminuía la velocidad apreciablemente para ver si venían vehículos por las transversales de doble mano también, por lo que el camino se hacía bastante largo porque naturalmente no había semáforos.

Tampoco había teléfonos públicos. Ni se soñaba con la posibilidad que en algún día futuro existieran teléfonos móviles o celulares.

Por lo tanto cuando el auto se detenía por algún desperfecto mecánico tardaba muchas horas – e incluso más – en llegar el auxilio.

Las señales escaseaban o eran inexistentes, excepto en los pasos a nivel en los que sonaba un timbre cuando algún tren se estaba acercando.

Un detalle curioso era que los conductores de los autos debían obligatoriamente hacer sonar la bocina o el clarinete llamado “claxon” al aproximarse a las esquinas).

 

(27 Agustín: Mi abuelo paterno se llamó Agustín.

San Agustín, padre de la Iglesia, vivió entre 354 y 430 D.C.. Fue autor de las “Confesiones”, obra de contenido íntimo y autobiográfico).

 

(28 Castro Romano: Se refiere al sitio fortalecido donde acampaba el ejército Romano.

Castrum era el campamento fortificado).

 

(29 Cimera: Era la parte superior del casco Romano, que a veces llevaba un ornamento o una pluma).

 

(30 Cofre: Se refiere al baúl o porta equipajes trasero de tapa convexa.

Lo que ocurre es que en aquellos años algunos autos no tenían techo fijo sino que eran descapotables, y entonces llevaban en la parte trasera un lugar que en algunos vehículos se podía utilizar para asiento suplementario o para transportar “cosas de mano”).

 

(31 Cogollos: Son los brotes que en primavera arrojan árboles y plantas).

 

(32 Enhiestos pinos: Se refiere a que los pinos son árboles que se levantan rectos hacia arriba pues por designio natural crecen derechos).

 

(33 Casuarina: Es un árbol hermoso de hojas filamentosas verdes que crece bastante alto y que es originario de Australia, Java, Nueva Holanda, y Madagascar.

El viento al atravesar sus hojas produce como una música natural sorprendente y muy agradable de escuchar).

 

(34 Meta del viaje: Por supuesto el campo.

Una finalidad no tan fácil de alcanzar en aquellos tiempos, pues si bien la mayor parte del trayecto se efectuaba por caminos asfaltados o adoquinados estaba el tramo final que era de tierra, a veces intransitable en razón de las lluvias abundantes de los días precedentes o del momento.

Por otra parte, no había semáforos y en los cruces de calle el auto debía disminuir la velocidad y era obligatorio que el conductor tocase la bocina o clarinete del vehículo a fin de prevenir choques con los autos que pudieran venir por las calles transversales, que en general eran de doble mano.

En caso de problemas mecánicos no había teléfonos públicos desde donde requerir auxilio, que por otra parte en el mejor de los casos no llegaba sino varias horas después.

Muchas veces el auto pinchaba un neumático, y había que cambiarlo en medio del camino sin ayuda de nadie).

 

(35 Cacambo Huasi: Nombre dado por Voltaire a uno de los personajes simpáticos de la novela Candide (Cándido), compuesta de treinta capítulos. Era un indio americano. Esta novela fue escrita por Voltaire en 1.751.

Una edición especial para Bibliófilos de mi propiedad titula el libro “Cándido o El Optimismo” (Traducción y Notas de Héctor F. Miri e Ilustraciones en color de Bonelli, Ed. Colección Clásicos Franceses, 15 de noviembre 1146, Buenos Aires) y al cap. 30 lo titula Conclusión).

En inglés se puede leer gratuitamente on line esta novela.

Si lee inglés y le interesa, puede concurrir a: Online literature library Voltaire – Candide

Url: http://www.literature.org/authors/voltaire/candide/

En Argentina, en la provincia de Tucumán, Cruz Alta, el nombre de una estación del ferrocarril FCCNA también recordó a Cacambo).

 

(36 Pangloss, el héroe Volteriano: Personaje de Cándido, que tal vez sea la obra maestra de Voltaire.

En verdad, el doctor Pangloss literario es una encarnación de una máxima del gran pensador alemán Leibnitz:

“Todo es para lo mejor en el mejor de los mundos posibles”, o sea este mismo mundo. Pangloss la consideraba aplicable a los eventos que vivimos.

Voltaire (1.694-1.778) fue un enciclopedista francés precursor de la revolución francesa. Además fue filósofo, pensador, y escritor.

Mi padre había concebido, y realizado en piedra, en uno de los dos parques del campo, un monumento a Voltaire que llevaba la efigie del mismo hecha en cemento).

 

(37 Zambo: Persona que tiene juntas las rodillas y separadas las piernas hacia afuera.

¿Por qué llamaron a este perro Zambo?

No lo sé; pues tenía un aspecto normal.

Era de pelo negro, quizás una mezcla de Rottweiller y de Ovejero alemán. Era de carácter muy serio. Casi taciturno.

Era poco amigo de caricias y de palmadas, y a veces hasta gruñía como avisando que los menores lo estábamos fastidiando.

Era notable observar como este animal seguía un metro atrás a mi padre y a mi tío mientras recorrían lentamente las distintas dependencias de la chacra.

Cuando ellos se detenían, él también lo hacía, y entonces se quedaba quieto hasta tanto ellos reanudaran la caminata.

Así toda la tarde del domingo, hasta que mi padre ponía el pie en el auto para retornar a la ciudad de Buenos Aires.

 

Diana: Divinidad Romana protectora de la naturaleza agreste y salvaje. Era una perra ovejera alemán hermosa de carácter más alegre que Zambo. Se dejaba acariciar y hacer mimos. Y era muy inteligente.

 

Bimbo: Creo que este nombre viene de Bimba, que significa persona de elevada estatura, pues este cachorro, hijo de la Diana y del Zambo, tenía las piernas altas como las de un galgo.

Era muy amistoso, amigo de correr y de jugar, y como muchos cachorros bastante atolondrado.

Se hizo querer por toda la familia, hasta el punto que años después mi hermano Guillermo – prisionero de la nostalgia – escribió una novela que lo llevó como protagonista.

Lamentablemente, murió debajo de la rueda del carro del panadero o del carnicero, no recuerdo bien cuál de los dos, pues tenía la mala costumbre de muchos canes de acercarse demasiado a los rodados para divertirse ladrándoles).

 

(38 Eduardo Gastón Enrique Brieux: Familiarmente lo apodaban Nené, y a veces El Risón.

Actualmente, su seudónimo es Grand Jovialiste.

Se puede leer una breve noticia biográfica en

http://personales.ciudad.com.ar/brieux/18.html

o en http://personales.ciudad.com.ar/brieux ) .

 

(39 Palmoteos paradójicos: Se refiere a la acción de dar golpes con la palmeta, o sea el instrumento antiguamente usado por los maestros de escuela para castigar a los muchachos.

Paradójicos porque a veces por torpeza o para jugar se daba a sí mismo).

 

(40 Enrique: Se refiere al Dr. Enrique Pilorget. Médico muy conocido en ese lugar, y en Bella Vista, en San Miguel, y en zonas aledañas.

Una sala de hospital lleva su nombre en homenaje y recuerdo a su obra como facultativo en toda esa vasta zona).

 

(41 Torcacita: Diminutivo de Torcaz o sea la paloma silvestre).

 

(42 Olga Alda Margarita Octavia Brieux de Mandirola: Luego Licenciada, y Doctora en química, Investigadora de la Comisión Nacional de Energía Atómica, de la Universidad, del Conicet, y Profesora Universitaria en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Autora de artículos científicos, y miembro de Instituciones Universitarias, y asociaciones profesionales.

Realizó varios viajes al exterior a diversos países para participar en Congresos Científicos, y en actividades científicas relacionadas con sus Investigaciones como química física.

Ha dado conferencias, y seminarios).

 

(43 Alfalfa: Se la cultiva para forraje y como ornamento).

 

(44 Liceo de Señoritas: Era el Nro. 1 ubicado en la avenida Santa Fe)

 

(45 Riqué: Elisión cariñosa del nombre Enrique, o sea supresión de algunas letras).

 

(46 Piedra de boleadora: Se usó para distintos fines, principalmente para cazar ñandúes, vacunos, y caballos. Pero también para derribar jinetes.

Eran de tres tipos:

La llamada “la bola perdida” que era de una sola piedra y estaba hecha con un pedazo de roca redonda bien pulida;

La de dos piedras que era la “ñanducera”;

La de tres piedras, denominada “Las tres Marías”. Esta fue un invento gaucho. Una de las bolas, que era mucho más chica que las otras dos, estaba en la mano del gaucho hasta el mismo instante del lanzamiento. Las otras dos eran similares en peso para que al girar se separasen.

La primera, o sea la bola perdida, fue usada principalmente por los Indios.

Este tipo de boleadora fue la que halló Félix enterrada en el campo.

Las otras fueron de piedra, de metal, de cuero relleno de plomo, y de madera.

Tanto Indios como Gauchos fueron muy diestros en el manejo de la boleadora, que requería aprendizaje y destreza; pero que era muy eficaz.

El naturalista inglés Charles Darwin cuenta en su interesante libro VIAJE DE UN NATURALISTA ALREDEDOR DEL GLOBO – que realizara a bordo del velero Beagle – que una vez boleó torpemente su propio caballo ante la mirada divertida de los gauchos.

Fue usada por el caudillo Estanislao López para voltear la cabalgadura del General José María Paz, y capturarlo.

Respecto de la reacción del hombre de campo Nicomedes cabe recordar que:

“La piedra impresionó vivamente la imaginación del hombre, quien le atribuyó fuerzas y virtudes mágicas. Se sabe que adoró las piedras en muchos lugares” (En pág. 351 del DICCIONARIO DE SÍMBOLOS Y MITOS de JOSÉ ANTONIO PEREZ-RIOJA, Editorial Tecnos, Madrid, España,1.971)).

 

(47 Buenos Aires: Efectivamente, toda la zona cercana es una llanura, pues pertenece al suelo de la pampa húmeda.

Para encontrar rocas es preciso trasladarse hacia el sur hasta la región de Tandil, o cavar más de trescientos metros hacia el centro de la Tierra).

 

(48 Pampeano: Se refiere al suelo de la pampa húmeda que es una llanura muy fértil adecuada para los cultivos de trigo, de maíz, de soja, y de otros cereales y vegetales; y para la cría de ganado vacuno, y equino).

 

(49 Mistificación: “Engaño, falsificación, falsedad” (Diccionario Electrónico Estrada).

 

(50 De Bello Gallico: Bellum-i significa guerra, y Gallico se refiere a las Galias, o sea que este título significa “De la guerra en las Galias”.

Se trataba de una pieza oratoria que se usaba para el estudio del latín).

 

(51 Georgicas de Virgilio: Se refiere a las labores del campo.

Es un poema que guarda relación con la agricultura, con la exaltación del esfuerzo laboral y con el elogio de la sencilla vida campesina.

Publio Virgilio Marón fue un poeta épico que vivió entre -70 y -19 A.C. autor de las Bucólicas o Eglogas, y de La Eneida, su obra más famosa, que por sí sola bastaría para “inmortalizar” el siglo de Augusto).

 

(52 Soliloquio: O sea hablar consigo mismo. Hay un libro de J.J. Rousseau titulado SOLILOQUIOS DE UN CAMINANTE).

 

(53 Simón Bolívar: Héroe de la Independencia Americana, y gran Estadista.

Nació en 1.783 y falleció en 1.830).

 

(54 Colegio de San Carlos: Oficialmente, fue Colegio Real de San Carlos) .

 

(55 Sexto año: Último año del bachillerato de este colegio perteneciente a la Universidad Nacional de Buenos Aires.

En razón de tener el programa de estudios seis años sus egresados ingresaban directamente a las distintas Facultades sin rendir examen de ingreso).

 

(56 Lacio: zona central del territorio de la Italia actual. También se la denomina Lazio con z) .

 

(57 “And so on”: Expresión del idioma inglés que significa Etcétera y así sucesivamente).

 

(58 Flavio Quinto Horacio: Poeta latino famoso. Autor de Sátiras, Epístolas, y de un Arte Poética rimada. Vivió entre -65 y -8 A.C.).

 

(59 Avenida de Mayo: Fue proyectada por Juan Buschiazzo para unir la plaza de Mayo con la plaza del Congreso, dónde respectivamente se hallan el edificio del Poder Ejecutivo o sea la llamada Casa Rosada, y el palacio del Congreso Nacional o sea el asiento del Poder Legislativo bicameral (Cámara de Senadores, y Cámara de Diputados).

Las obras de apertura se iniciaron en 1.889 durante la Intendencia de Torcuato de Alvear. El primer trecho concluyó en 1.894.

Por abajo la recorre el primer tren subterráneo eléctrico de la ciudad y de América del Sur comenzado en 1.911 e inaugurado en 1.913).

 

(60 Diagonal Norte: Data de 1.920. Llamada Avenida Roque Saenz Peña en recuerdo y homenaje al presidente Argentino que propugnó el establecimiento del sufragio secreto y obligatorio para la elección de autoridades públicas.

Une la plaza de Mayo con el Obelisco de la ciudad y con la plaza Lavalle, asiento del Palacio de Justicia, donde funciona la Corte Suprema de Justicia de la Nación, órgano supremo del poder judicial, otro de los tres poderes nacionales de la república.

El Obelisco tiene 67 metros de altura y fue construido en 1.936 en conmemoración del cuatrocientos aniversario de la fundación en 1.536 de la ciudad por don Pedro de Mendoza, de la segunda fundación de 1.580 realizada por don Juan de Garay, y del lugar donde se izó por primera vez el pabellón Argentino. En ese mismo lugar anteriormente estaba la Iglesia San Nicolás de Bari, que ahora se encuentra ubicada sobre la avenida Santa Fe.

No es macizo, sino hueco.

Por dentro tiene una escalera en espiral con algunos descansillos que permite subir hasta su cúspide donde hay una ventana. No hay ascensor; pero sí una polea para subir materiales.

No está abierto al público por razones de seguridad.

Se lo ha denominado obelisco; pero en realidad es una pirámide cuadrangular. Otra pirámide anterior e histórica es la llamada Pirámide de Mayo, monumento que se halla en la Plaza del mismo nombre.

En varias oportunidades se habló de demolerlo; pero actualmente es parte del paisaje urbano.

Como la Pirámide de Mayo, como el Cabildo, y como varios otros monumentos con valores históricos y afectivos ha pasado a constituir otro símbolo representativo y querido de la ciudad de Buenos Aires.

La plaza actual donde está colocado se denomina Plaza de la República.

Como por abajo estaba el hueco donde pasaban varias líneas de subterráneos, para poder poner el obelisco sobre las mismas hubo que construir un basamento sólido de cemento armado capaz de soportar ese peso.

Mendoza llamó a la ciudad: Ciudad y Puerto Santa María de los Buenos Aires; y

Garay llamó a la ciudad: Ciudad de la Santísima Trinidad y puerto Santa María de los Buenos Aires).

 

(61 Tris: Significa porción pequeña de lapso, o de lugar, y por extensión: Poca cosa o casi nada.

Se usa en expresiones como las siguientes: “Estuve a un tris de ser atropellado por el tren”, “Estuve a un tris de ser ahorcado”, “Estuve a un tris de no ganar el partido”, “Estuve a un tris de llegar tarde”, “Estuve a un tris de no saber qué es un tris”).

 

(62 Estomba: Calle que lleva este nombre en homenaje al Coronel Ramón Estomba, militar y fundador de la ciudad de Bahía Blanca ubicada en la provincia de Buenos Aires.

La casa era un amplio y hermoso chalet (chalé) de dos plantas con techo de dos aguas con tejas francesas esmaltadas de color rojo, jardín y garage al frente, tres patios interiores (dos de ellos con bananos), azotea amplia, biblioteca, gran recepción, galería, dos escaleras y tres baños, dependencia de servicio, dos altillos o desvanes, etc.).

Se encuentra en esa calle en los Nº. 1.766/70 entre las calles La Pampa y Virrey del Pino).

 

(63 Elocuencia capitolina: Se refiere a célebres piezas oratorias que se pronunciaron en el Capitolio Romano y que por su belleza discursiva han perdurado hasta nuestros días).

 

(64 Marco Tullio Cicerón: Célebre Orador, Político, y Escritor Romano. Fue autor de muchas piezas oratorias brillantes, como la célebre Catilinaria.

Y también autor de obras como Los Oficios, Los Diálogos, Las Paradojas, y muchas otras. Como Del Orador, De la naturaleza de los dioses, De la vejez, De finibus, De las Tusculanas, etc.

Vivió entre -106 y -43 A.C. y provenía de una familia rural rica; pero se educó en la ciudad de Roma.

Había nacido en Arpino.

Fue Cuestor, y Cónsul, y como tal sofocó la conjuración de Catilina, de ahí la Catilinaria que ya mencioné más arriba).

 

(65 Sinusoide: En matemáticas, gráfica de la función y=seno x.

En la Naturaleza se observa que “una sinusoide es la forma más simple que puede cobrar una onda u oscilación. Cada sinusoide se caracteriza por su frecuencia o su cantidad de vibraciones por segundo. Cuando se suman varias sinusoides simples, producen una forma más compleja. Un sintetizador electrónico musical funciona según este principio….”

“El bulto de agua que configura una ola en la superficie de un canal está compuesto por varias sinusoides, cada cual de diversa frecuencia.”

[En pág. 120 de “Espejo y reflejo. Del caos al orden. Guía ilustrada de la Teoría del caos y la ciencia de la Totalidad”, por los científicos John Briggs y F.David Peat, Ed. Gedisa, Barcelona, 1.990 ] ).

 

(66 Surmenage: Voz del francés que se usaba mucho en aquellos años, luego reemplazada en el uso popular por la palabra “estrés”, o “stress”.

Se refiere al estado de salud física y mental de una persona sometida a un exceso de tareas intelectuales sumadas las preocupaciones. Viene de dos palabras francesas “sur” y “menage”).

 

(67) Finalmente, aquel lector que quiera leer algo más sobre aquel campo y sobre aquellos tiempos

Puede concurrir a

“RECUERDOS DE UN CAMPO SOLITARIO DONDE HOY…. ¿HAY UNA CIUDAD POBLADA?”

 

 

En

http://personales.ciudad.com.ar/brieux/67.html

Además de EL EXAMEN DE LATÍN existen otras obras literarias respecto de experiencias vividas durante los años de estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Por supuesto, cabe recordar la más conocida, que es “Juvenilia”, escrita por Miguel Cané en el año 1.884.

Quien esté interesado en esta obra puede leerla en Internet en el sitio web:

http://www.portaldellibro.com/argentina/Juvenilia.htm

(36 caps.).

Y otra es una pieza de teatro en dos actos escrita por Carlos Alberto Somigliana

que fue estrenada en el teatro Lassalle el 21 de marzo de 1.978 y que se titula:

“El Ex alumno”.

Una pequeña obra maestra del teatro realista (Editada por Centro Editor de América Latina, para Biblioteca Argentina Fundamental, Buenos Aires, 1.982).

La primera obra de este dramaturgo estrenada en 1.965 en el teatro 35 titulada “Amarillo” (otra obra excelente), transcurre la acción en la Roma de Cayo Graco.

Obviamente, los seis años de latín hicieron sentir su influencia en la mente y en el corazón de este autor Argentino, y lo movieron a tratar en su primera obra teatral un tema humano ambientado en la vida Romana, tan estudiada, y rendida en EXAMENES DE LATÍN en sus años de alumno en la segunda división del Colegio Nacional de Buenos Aires (**).

 

(**) Egresó a fines de 1.950.

Tanto “EL EX ALUMNO” (1.979), como otras obras imperdibles de este autor (“Amarillo”, “Amor de ciudad grande”, “La bolsa caliente”, y otras más), se pueden leer gratuitamente on line en el sitio web del Teatro del Pueblo y de la Fundación Carlos Somigliana cuya dirección electrónica es:

http://www.teatrodelpueblo.org.ar/somigliana/

———&———

E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

Argentina, Buenos Aires, marzo del 2.003/diciembre 2008.

 

 

—————&————————-