CÓMO LLEGUÉ A ESCRIBIR SOBRE OVNIS, por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

COMO LLEGUÉ A ESCRIBIR SOBRE OVNIS
por

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux).

E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

“Deben ser muchos más los que han visto, o saben algo de primera mano, sobre el fenómeno Ovni, y que no tienen acceso a Internet, o que no han publicado ninguna página.

¿No le parece?

Especialmente, aquí en este trabajo escribo sobre su presencia incipiente, o terminal en la Tierra.

¿Terminal?

El término parece apocalíptico. Alguien al leerlo me preguntó: ¿Es de una secta?

LLegamos al punto crítico. A la zona roja.

Soy Católico Apostólico Romano, y por ende no milito en el Esoterismo, ni en ninguna otra creencia, o religión ajena a la plataforma cristiana.

Personalmente, no tengo relación, ni simpatía por las sectas, a las que estimo equivocadas.

En caso contrario, estoy de todas maneras siempre en el error.

 

Trato de reflejar solamente lo que es, o parece ser, un fenómeno que he observado; y que he pretendido estudiar durante bastante tiempo, ya que hace más de cincuenta años que para ustedes estoy en la pavada.

¿No son suficientes años? (Bueno, tal vez llegue a centenario).

 

El fenómeno Ovni me comenzó a interesar especialmente cuando en plena luz del día, con nitidez, y con todos los detalles, sobre esta ciudad de Buenos Aires pude ver a lo que denomino un Ovnibus.

Creo que es comprensible, ¿no? (Dicen que sí, me ven cara de loco).

Para que se me entienda, el Ovnibus, en materia de Ovnis, equivaldría a una superfortaleza volante. En realidad, posiblemente constituya un Portaplatosvoladores, o Portaovnis. (¿Le falta a alguien algo de la vajilla?).

¡Sin duda más de uno se sorprenderá de lo que en primicia nacional, mundial, algo que termine en al como sensacional, se van a enterar! Asímismo, por un hecho extraño. ¡Caño!, recién el año que me enteré fue en 1.994; muchas décadas después de mi avistamiento.

Lo relato en el capítulo pertinente. Espero que nadie se alarme con lo que se informa en ese lugar del libro, y que todos se lo tomen con calma, y adopten sus recaudos (Esto fue dicho en serio, ¿se nota?).

Desde entonces, para el que no sepa llevar cuentas hace más de medio siglo, he leído infinidad de artículos publicados en distintas revistas especializadas y no, Argentinas y extranjeras.

 

Los leí en castellano obviamente, pero también en francés, inglés, lituano, guaraní, japonés, chino y no entendí nada, naturalmente. También estudié una gran cantidad de libros sobre casos concretos; o teóricos.

O algo hice con los libros, que no sé donde están. Sin embargo a muchos de ellos, los he logrado conservar hasta el día de hoy.

 

Ahora, los he desempolvado de los estantes de la biblioteca, para tomar cuenta de algunas anotaciones personales en el borde amarillo de las páginas comidas por mi y no por las polillas.

Otros, los prestados, impecablemente fueron devueltos en su oportunidad; no me los vayan a reclamar que ya los devolví con las comidas (No por el papel que era excelente, muy rico en celulosa, sino por el tóxico entintado de lo escrito).

Todos estos artículos, y todos estos libros, no solamente fueron alegremente leídos, sino que fueron repensados seriamente, muy seriamente, y sometidos al análisis intelectual, y provocaron que yo en mi fuero íntimo me enemistara hasta la muerte con algunos de esos autores con los que antes simpatizaba de por vida. Siempre fuímos compañeros.

Estimo que este caudal de información acopiado durante casi cincuenta años es un acervo importante de conocimientos, aunque no equivalente al que he logrado atesorar en materia de ignorancias sobre lo que hacen con nuestro dinero los sucesivos integrantes de los gobiernos de turno, a los que después vemos con cuentas numeradas en Suiza heredadas de sus santos ancestros.

Reflexione que en una universidad, a lo sumo se aprende durante cinco o seis o siete u ocho o nueve o diez u once o doce o trece o catorce o quince o más años o toda una vida, aunque luego de ese esfuerzo mortal, el que le haga la autopsia le estudie los restos en un santiamén.

 

De esta labor improba, surgieron muchas ideas respecto de la verdadera naturaleza del fenómeno Ovni; similares a las que en los ciberbares comúnmente se barajan entre el vaho del café y la recopada música de canciones populares que nos llegan desde el altoparlante de la vitrola Pentium a la n de última degeneración en el precio de la consumición.

En 1.984, recibí el Certificado expedido por el CENTRO DE ESTUDIOS PSICOESPACIALES, entidad de enseñanza privada autorizada por el entonces Ministerio de Educación de la Nación, por haber concluído los dos únicos cursos existentes en el país de OVNILOGIA I y II, dictados por el Profesor Fabio Zerpa, autoridad en la materia.

Asímismo, en Internet he visitado multitud de páginas.

Y escrutado ciertos casos concretos, de acuerdo con la sana crítica, y sin la malsana saña.

 

Por lo general, en este medio siglo pasado, he estado atento a cuánto caso tomó difusión pública, y privada, ya sea en los medios gráficos, diarios y revistas, en la televisión, o en la radio, o en el corrillo, y en el gallinero del conventillo de la esquina.

He sido durante muchos períodos oyente silencioso de algunos programas radiales excelentes sobre la temática. Inolvidables; no me pidan cuáles porque olvidé los nombres.

Por si fuera poco, a lo largo de los años he ido elaborando concepciones originales, que por primera vez ven la luz, y que sorprenderán realmente a muchos Ovnílogos, empezando por mi.

Se trata de un manojo de pensamientos y de tesis, algunas de ellas explicitadas en nuestro tratado EL OVNIBUS (1.997). Un libro imperdible, que no logro encontrar. ¿Dónde lo habré metido?

No me considero un investigador de campo, sino un teórico práctico, más práctico que teórico. O mitad y mitad, algo desmembrado, medio esquizo, totalmente de remate.(¡Otro chivo sin pagar!).

No un pensador del tema Ovni; sino más bien un repensador. Nunca como pienso. Pero me gusta madurar las ideas hasta que se pudran, y luego remasticarlas, reprensarlas.

Con este único y exclusivo método he logrado fabricar algunos compactos de ideas, que luego podremos escuchar.

 

No me agrada ir al terreno de los hechos a ver la hoja cortada, la rama quemada, las piedras esparcidas, el arañazo en el auto tal, la marca o el estigma en el cuerpo de una supuesta víctima (En muchos casos, para nada un fabulero más).

Para mí, ese es un trabajo muy respetable pero de movilero.

 

Nosotros estamos en pantalla, no trabajando.

 

¡Qué se han pensado!

Suenen guitarras, panderetas, y platillos…voladores.

 

Por lo mismo, estoy convencido que en definitiva la verdad prevalece sobre la mentira, o viceversa según nos convenga bien.

 

Especialmente, cuando la mentira se escuda en el prejuicio sano, en el error del buen ciudadano, o en una estrategia oficial protectora. De ocultamiento y hasta de censura. Y de propiciar la autocensura (Con el ánimo de no perderse ningún detalle).

Pero en este lugar…: “CHILLA UNA RATA EXTRANJERA QUE VIAJA DE CONTRABANDO…” por Internet.

 

Lo que está entre comillas es un pequeño fragmento de RIACHUELO, poesía de JOAQUIN GOMEZ BAS, publicada en el libro BUENOS AIRES Y LO SUYO, Editorial Plus Ultra.

No se vayan a creer que soy una rata, soy un rata bien macho.

 

Tampoco soy un extranjero indocumentado, aunque seguramente alguien vaya a la Aduana a denunciarme por la confesión de viajar de contrabando.

Descontamos por nuestra versación en el tema Ovni, que los acontecimientos relativos a la comprobación pública de la realidad de los Ovnis y de los Ovnitas, presumiblemente se desarrollarán conforme con un orden compuesto de escarceos repetidos.

(¿Qué significará escarceos?

 

No lo sé; ahora estoy mirando en un diccionario y leo que es el movimiento de las pequeñas olas en el mar.

 

Y, entonces repetidos que sobra, qué es sino un regalito).

 

Probablemente habrá cierta lentitud burocrática, además de una larga y cómoda introducción, por cortesía de los Extraterrestres, y de la inoperancia APARENTE de las potencias mundiales.”

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

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PARA COMUNICARSE: E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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