MACHU PICCHU, LA CIUDAD ESCONDIDA POR LOS INCAS, por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

MACHU PICCHU, LA CIUDAD ESCONDIDA POR LOS INCAS
Por
GRAND JOVIALISTE

(Dr. Eduardo Brieux)

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MACHU PICCHU, LA CIUDAD ESCONDIDA POR LOS INCAS

LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS, o sea la historia de Machu Picchu (antiguamente Vilcampa o Vilcamba la vieja), fue escrita por su descubridor HIRAM BINGHAM.

 

Se trata de una obra impresa en CHILE editada por EMPRESA EDITORA ZIG-ZAG S.A., año 1949, cuarta edición.

 

Claro, ahora los turistas llegan a MACHU PICCHU atravesando un puente sobre el río VILCANOTA y bastante cómodamente por lo general en tours y en avión.

En cambio, su descubridor tuvo que desafiar grandes obstáculos, y se lo puede considerar no solamente un viajero sino un expedicionario.

 

Las expediciones Peruanas fueron organizadas por la Universidad de Yale y la National Geographic Society, y el director de las mismas naturalmente fue Bingham.

 

Esa región estaba plagada de víboras muy venenosas fer-de-lance, que son agresivas y capaces de saltar, lo que las tornaba sumamente peligrosas.

Y por consiguiente, a la zona que habitan.

 

Rodeada de precipicios, carente de accesos fáciles tanto en la época seca como en la de lluvias. Incluso para los indios.

 

Y ello, contribuyó a que el lugar permaneciera inaccesible e ignorado durante varios siglos.

Es un sitio maravilloso. Uno de los paisajes de América y de todo el mundo más merecedor de ser contemplado, y de ser visitado detenidamente.

 

En la dirección electrónica:

http://www.anarres.com.ar/Paginas/Frameset.htm

he hallado dos fotografías que muestran la belleza natural del lugar, y que permiten observar la hermosura arquitectónica de estas ruinas.

Por otra parte, allí se cuenta de la emoción que el viajero suele sentir al entrar en esta ciudad de la historia precolombina americana.

 

Leamos atentamente lo que escribe el Arquitecto RAÚL GUSTAVO LEMA (viajero verídico y observador, y a la vez pensador original e independiente) en el sitio web ANARRES cuyo enlace proporciono más arriba:

 

“Caminando por las vías hacia Puente de Ruinas. Cruzamos dos túneles, adivinando y tanteando la vía con el pié.”

“Tomamos el sendero hacia las ruinas.”

“Luego de una hora de ascenso pronunciado, llegamos jadeantes; pero felices a las puertas de Machu Picchu.”

“Somos los primeros en entrar.”

“Abonada la entrada, tomamos “la senda de los estudiantes”, pues nos han dicho que así veremos primeramente la ciudad entera desde arriba.”

 

“Así es, llegamos a las terrazas superiores, por donde llega el camino del inca, rectilíneo entre los cerros, y hacia la derecha va a la puerta principal, por la cual, emocionados, entramos.”

 

Ernesto Guevara menciona a BINGHAM; y en página 143 del libro de su autoría que más arriba he comentado le adjudica ser el motivante de que MACHU PICCHU haya sido y sea una meca del turismo norteamericano

.

Según “EL CHE”, DR. ERNESTO GUEVARA, ello se debió a que el arqueólogo era de la misma nacionalidad; y a que sus relatos tuvieron gran difusión entre la clase media.

 

He visto muchas películas y videos en colores sobre MACHU PICCHU, y no me canso de admirar la belleza del emplazamiento de la ciudad.

Hay algo allí como… mágico. Se percibe…

Cierto, era un santuario destinado por los Incas para adorar al Sol; y no me parece extraño que en ese sitio en la actualidad haya personas que de corazón se encuentren con Dios.

¿Por qué BINGHAM descubrió esta ciudad?

Debido a su perseverancia inteligente, y sistemática.

Era un hombre especial, un intuitivo, un viajero, y un predestinado.

Pero en un principio no se lo propuso, pues nada sabía de ella, y no era arqueólogo.

Él deseaba enseñar historia sudamericana; y escribir sobre ese gran hombre que se llamó SIMÓN BOLIVAR.

Muy poco sabía de los Incas, él mismo lo confiesa en pág. 170.

Y se le ocurrió seguir la ruta del Libertador a través de los Andes desde Venezuela hasta Colombia.

Luego viajó por zonas en ese entonces (1911), poco conocidas, y casi inaccesibles de Perú.

Y finalmente, tras mucho andar por zonas selváticas, y montañosas, transitar por elevados y fascinantes puentes suspendidos confeccionados por los mismos Incas, dió con las ruinas de la aislada ciudad, donde aún – o en sus inmediaciones – quizás permanezca enterrado un tesoro Inca.

 

Según su descubridor – al margen de la hermosura natural del lugar y de la perfección en la construcción – “tal vez el rasgo más sobresaliente de Machu Picchu es la cantidad de escaleras de las cuales se cuentan más de ciento, grandes y pequeñas.” (en pág. 286).

 

Y escribe que “en el lado occidental de la ciudad se encuentran, sin duda, las estructuras más bellas e interesantes.”

 

“Comenzando con el rincón noroeste, después de ascender una serie de terrazas, se llega a un lugar en lo alto de una colina que ofrece una vista magnífica en todas direcciones, incluyendo no sólo la ciudad misma y las terrazas cultivadas, sino también el gran cañón de Urubamba.”

 

Y agrega admirativamente:

“NO CONOZCO OTRO LUGAR EN EL PERÚ DOTADO DE MÁS INSPIRADORA PERSPECTIVA. MUCHAS DE LAS MONTAÑAS SE VEN CUBIERTAS POR UNA DENSA VEGETACIÓN TROPICAL DESDE LA CIMA HASTA LA BASE”

 

En cuanto al INTIHUATANA, o la denominada PIEDRA DEL SOL, era el sitio donde los Incas pretendían “amarrar el Sol”.

 

¿Qué era amarrar el Sol?

Era una creencia falsa, claro.

Fundada en el hecho natural que la luminosidad del astro rey aumenta y disminuye conforme se suceden las cuatro estaciones del año.

En otoño y en invierno son las jornadas diurnas más cortas; y la luz decrece, y el calor amengua.

Al comienzo de la primavera probablemente realizaran algún ritual, ceremonia a la que le adjudicarían el atributo de impedir que la luminosidad continuara disminuyendo.

 

Naturalmente todos los años obtenían éxito. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 

Lo que mantenía la vigencia de la validez del ritual superfluo.

 

Modernamente, algunos esoteristas teorizan que se trata de un peñasco magnético, o dotado de una energía indefinida y misteriosa positiva.

Sin embargo, es probable que fuera usada durante algún ritual, puesto que toda la ciudad fue un santuario religioso. Quizás, para los feos sacrificios, algo bien negativo.

Así que con este antecedente fúnebre siniestro se me ocurre que no ha de tener tan buena onda…

Por otra parte, piedras o rocas parecidas se encuentran en el Cuzco, en Pisac, y Ollantaitambo – dice HIRAM BINGHAM -, quien añade que de aspecto se trata de un pilar erecto, y cuadrado (pág. 207).

GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux).

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