TAI CHI CHUAN DEL VIAJERO, por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

TAI CHI CHUAN DEL VIAJERO
Por
GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux)

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TAI CHI CHUAN DEL VIAJERO

LIN YUTANG en su obra LA IMPORTANCIA DE VIVIR, traducida por ROMÁN A. JIMÉNEZ (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1973), escribe sobre los viajes en el capítulo XI titulado EL GOCE DE VIAJAR, es decir de andar por lugares, y ver los sitios, la gente, los animales, y las cosas.

Él dice: “VIAJAR SOLÍA SER UN PLACER; AHORA SE HA CONVERTIDO EN INDUSTRIA.”

(“A Dios gracias” – acotarán países, organizaciones, personas vinculadas con el turismo, y hasta simples viajeros cómodos).

Lin opina que algunos viajes no son viajes, que constituyen falsos viajes.

En página 337 escribe que viajar tiene la finalidad de olvidar.

Y que el verdadero motivo de trasladarse de un sitio a otro, o dentro de un mismo lugar, debe ser “para perderse y ser desconocido”.

“Que el viajero debe convertirse en un vagabundo con las alegrías, las tentaciones, y el sentido de aventura que tiene ese personaje humano” (En pág. 378).

“VIAJAR ES VAGABUNDEAR O NO ES VIAJAR.”

“LA ESENCIA DEL VIAJE ES NO DEBERES,

NI HORAS FIJAS,

NI CORRESPONDENCIA,

NI VECINOS INQUISIDORES,

NI DESTINO FIJO,

NI CONDICIONES DE RECEPCIÓN,

NI DESTINO FIJO.”

Es decir, que se debe viajar por el gusto de viajar, más que para ir a tal o cual lado, o para cumplir tal o cual misión.

¡Vaya! ¡Ésto es interesante!

Sin embargo, yo diría que VIAJAR no es AVENTURARSE, tampoco EXTRAVIARSE, menos DESCONOCERSE; por supuesto no siempre es otra forma de TRABAJAR, ni creo que solamente sea PASEAR o RECORRER o PASARLA BIEN.

Añadiría que VIAJAR es trasladarse para aprender a RECONOCER las similitudes, y a DISTINGUIR las diferencias:

Entre los sitios,

la gente,

los animales,

y las cosas en general.

Viajar consiste en un doble movimiento energético, en un dejarse ir hacia el mundo externo, y en un volver equilibrante a nuestro interior, enriquecido por esta experiencia.

Viajar puede llegar a ser otra forma nueva de hacer Tai chi creativo.

Si nos sirve como instrumento para cultivar la ingravidez, para acopiar energías telúricas y/o las nuestras, y para encontrar nuestro centro.

No es un solo movimiento.

Pues es como una toma de conciencia en el fluir tanto de lo nuevo como de lo ya conocido, de lo lindo como de lo feo, de lo bueno como de lo malo, de lo valioso como de lo insignificante o inútil.

He aquí un secreto revelado: De lo…como de lo…

Como se dice en el Tao Tze King en la alternativa:

Busca el camino recto del medio.

Un viaje nos invita a entregarnos a lo que se vive, y a olvidarnos de nosotros mismos, y por ello puede ser balsámico.

En tanto no seamos ejecutivos, viajantes de comercio, guías de viaje, personal de transporte o de turismo, capitanes, pilotos, o choferes, hombres de negocios, o no tengamos por obligación que estar constantemente mudándonos de lugar.

Un buen viaje puede lograr ordenar ideas, impresiones, relaciones, situaciones…

En definitiva, puede ayudar a clarificar, y a variar nuestro rumbo o destino vital.

Además – como regla que admite excepciones por supuesto – no hay como un viaje (extenso, o breve), para mudar nuestras preocupaciones y para interrumpir la visión diaria de nuestro mundo archiconocido.

Para des-estresarnos.

Ello solo, si nos acaece, justificaría que realizaramos un viaje, ya que hoy en día muchos médicos opinan que el estrés es el causante primitivo o cocausante de muchas de nuestras enfermedades.

Para descansar nuestra mente de pensar en lo cotidiano, puesto que durante un viaje se varían los personajes y el escenario habitual.

Y hasta para dejar atrás el dualismo que nos aqueja por lo general.

Haremos Tai Chi espiritual creativo que relucirá en lo material.

Si con ausencia de deseo cultivamos la paz de la mente (nos olvidamos de nosotros mismos), y no separamos nuestro yo de los entornos que vamos viviendo (nos entregamos a la vida) que absorben nuestra atención, comenzamos a mejorar en cuánto a relacionarnos favorablemente con el medio ambiente cambiante, con el prójimo que va variando, y con nosotros mismos que mudamos de condición, y a producir pensamientos cada vez más armónicos con el universo que nos rodea.

Mejoramos.

“ESA PAZ INTERIOR DE LA MENTE, ESA TRANQUILIDAD, ES SIMILAR, POR NO DECIR IDÉNTICA, AL TIPO DE CALMA QUE A VECES UNO CONSIGUE CUANDO VA A PESCAR, LO QUE JUSTIFICA EN GRAN PARTE LA POPULARIDAD DE ESTE DEPORTE. SENTARSE, SIMPLEMENTE, CON EL SEDAL EN EL AGUA, SIN MOVERSE, SIN PENSAR REALMENTE EN NADA, SIN PREOCUPARSE TAMPOCO POR NADA, PARECE ELIMINAR LAS TENSIONES INTERNAS Y LAS FRUSTRACIONES QUE LE HAN IMPEDIDO A UNO RESOLVER PROBLEMAS Y HAN INTRODUCIDO FEALDAD Y TORPEZA EN SUS ACCIONES Y PENSAMIENTOS”.

O con el palo de golf, o con la caminata, o con la caña de pescar, o…

“LOS PENSAMIENTOS EXACTOS PRODUCEN ACCIONES EXACTAS Y LAS ACCIONES EXACTAS PRODUCEN UN TRABAJO QUE SERÁ REFLEJO MATERIAL PARA QUE OTROS VEAN LA SERENIDAD EN EL CENTRO DE TODO.”

(De “ZEN Y EL ARTE DEL MANTENIMIENTO DE LA MOTOCICLETA”, por ROBERT M. PIRSIG, Ed. Noguer, Barcelona, 1978, en págs. 266/7).

“EL TAI CHI ES SÓLO UN CAMINO. UN CAMINO NO ES EL CAMINO. NO ES EL CAMINO PERFECTO.” (En pág. 95 de LA ESENCIA DEL TAI CHI por AL CHUNG-LIANG HUANG, Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile.

Es como un lugar en el viaje. Aunque nos encante. No es el LUGAR. No es el LUGAR CELESTIAL O PERFECTO. La vida está llena de hitos. De imperfecciones.

Y este último autor, un Maestro auténtico del Tai Chi, y un hombre iluminado, dice en esa misma obra en pág. 53:

“EL TAI CHI ES LA TOMA DE CONCIENCIA DE LO QUE ES CONSTANTE DENTRO DEL REMOLINO DE CAMBIOS.”

“TU CONCIENCIA DE LO QUE ESTÁS HACIENDO, Y LA FORMA EN QUE REACCIONAS Y TE ABRES A LO EXTERNO SE UNEN, DESARROLLÁNDOSE EN UNA UNIDAD, EN UN MOVIMIENTO MÁS PLENO Y COMPLETO QUE EL QUE PUEDES HACER SOLO.”

Estoy de acuerdo.

 

 

Y en el mismo libro en pág. 74 escribe:

“SI APRENDEN TAI CHI REALMENTE, ÉSTE SURGIRÁ DE SU CUERPO EN FORMA TAN NATURAL QUE PARECERÁ QUE ACABAN DE INVENTARLO.”

“PASAS POR TODOS LOS MOVIMIENTOS” (por todos los lugares del viaje) “SIN SABERLO, SIN PENSARLO.”

“ES ALGO QUE FLUYE, ES UN MODO DE VIDA QUE VA CON USTEDES.”

“LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO ESTAMOS DESEANDO NO CAMBIAR.”

“CREEMOS PODER ENCONTRAR ALGO BUENO Y SEGURO DE DONDE PODER AFERRARNOS.”

“OLVIDAMOS QUE LO CONSTANTE SÓLO PUEDE SER CONSTRUÍDO EN BASE AL CAMBIO.”

“EL MUNDO CAMBIA CONSTANTEMENTE; SI TRATAS DE AFERRARTE A UN MOMENTO, ESTÁS PERDIDO.”

“PERO, SI VAS CON EL MOMENTO CAMBIANTE, ALCANZAS UN MOVIMIENTO CONSTANTE.”

“VAS CON LO QUE ESTÁ OCURRIENDO; LLEVAS ESA SENSACIÓN DE ESTABILIDAD EN TU INTERIOR, MIENTRAS TE MUEVES.”

“EXPERIMENTAS EL MOVIMIENTO Y LA QUIETUD AL MISMO TIEMPO.”

“EL TAI CHI ES UNA FILOSOFÍA QUE SE ORIGINA EN EL BÁSICO NO SABER, EN LA ENTREGA RELAJADA.”

Un viajero sabio es un hombre (o una mujer), perceptivo y calmo, que no se esfuerza por ver y por escuchar ni por hablar, que es como los ciegos, los sordos, y los mudos, pues no interfiere con la Naturaleza de los otros seres que pueblan la Tierra, que se contempla en el mundo hallando satisfacción, felicidad, y plenitud.

VIAJERO/A: ACÉPTATE COMO ERES.

A veces en los viajes se producen situaciones trágico cómicas como ésta que relata el Viajero Sr. ROBERT FULGHUM, y entonces como el episodio en definitiva puede resultar gracioso para los observadores, luego pasa a ser objeto de comentarios y de anécdotas desestresantes:

Cuenta que una persona pierde el boleto pocos momentos antes de tener que subir al avión para regresar a su casa.

Está sentada en el aeropuerto esperando el instante del anuncio del vuelo.

Entretanto llaman para otros vuelos.

Y en esa instancia se percata que le falta el boleto para viajar.

Ya no le quedan casi fondos, y debe volver sí o sí a su hogar pues mañana debe presentarse a trabajar, o en el ejército, o su madre está por fallecer, o…

Busca en todos sus bolsillos, en sus valijas, en el maletín, mira para todos lados, está desesperada:

¡El boleto de avión no aparece!

¡Se hizo humo como por encanto!

Piensa: ººº “¡Se me debe haber caído!

¿Pero dónde? ¿En el taxi que me trajo? ¿En el trayecto corto hasta este asiento?

¿Cuándo salí? ¿Cuándo llegué acá?”

O: ººº “¡Lo puedo haber dejado en el hotel!” – Volver, ahora significa perder el avión.

Ya no queda tiempo suficiente para ir a ver, a revisar, y luego para volver a la estación aérea.

Tal vez imagina que se lo sustrajeron.

Pero nadie estuvo cerca.

Si es supersticiosa sospecha de algún duende travieso, o maligno.

Se pregunta mentalmente ººº_ “¿Qué me ha pasado? ” – Vacía de nuevo sus bolsillos, mira si tienen algún agujero, registra otra vez la maleta de mano… Es la octava vez…

Sus movimientos de búsqueda, su angustia, y sus lágrimas involuntarias son advertidas por otros que se dan cuenta de lo que le pasa y se ponen a mirar por todos lados, por si acaso.

Inútil.

Hasta intervienen algunos empleados del aeropuerto que la invitan a levantarse del lugar en que está sentada para que los acompañe a un lugar menos visible para los pasajeros, pues se está originando una agitación grande entre todo el pasaje que está allí aguardando para embarcar en ése, y en los otros aviones.

Al incorporarse del banco, “al darse vuelta para levantar sus valijas:

Le oyen gritar: ¡ACÁ ESTÁ! ¡APARECIÓ!

“¡Era su boleto! Había estado sentada sobre él durante tres horas.”

(De pág. 170 de TODO LO QUE HACEMOS SIN SABER POR QUÉ por ROBERT FULGHUM (Emecé editores, Buenos Aires, 1991).

FIN

GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux).

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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