ESTE MI MUNDO DISPARATADO, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

 
“ESTE MI MUNDO
DISPARATADO”
por

GRAND JOVIALISTE

(Dr. Eduardo Brieux)

 

IMPRESIONES Y EXPRESIONES DE UN VIAJERO DE LA WORLD WIDE WEB,

PARTE PRIMERA Y A CONTINUACIÓN PARTE SEGUNDA.

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AVISO LEGAL:

“ESTE MI MUNDO DISPARATADO”

COPYRIGHT @ DR. EDUARDO BRIEUX.

DEPOSITO LEGAL E. 167.346/2001, y 170.423/2.001.-

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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LA ULTIMA IMAGEN NO LA MIRE,

AUNQUE SE TRATE DE UN CUADRO CELEBRE DEL GRAN PINTOR CARAVAGGUIO DEL SIGLO XVI,

PUES SE TRATA DE LA “GORGONA MEDUSA”, CUYA MIRADA PETRIFICA A LOS HOMBRES CONFORME PENSABAN NADA MENOS

QUE LOS GRIEGOS.

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“TODO ESTÁ IGUAL, PARECE QUE FUE AYER”. LA BRUJA, zarzuela de TAMOS CARRIÓN, música de CHAPI, 1.887.

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PARTE PRIMERA.

Aunque no lo parezca, a mí también me preocupan los grandes temas de la humanidad.

Como quien va a ganar en la cuarta carrera del sábado, o si el equipo va a salir campeón en algún siglo, o si Monzo va a perder la pelea de la noche.

Despreocupémonos. Lamentablemente como tantos misterios insondables del Universo no lo podremos saber hasta que esos eventos se produzcan.

Y a veces, también me suelo hacer algunas preguntas trascendentales.

Por ejemplo: ¿Queda en el mundo gente como yo? No lo parece; pero es importante.

Muchas veces me lo he preguntado.

¿Y bien?

……………………………………………………………..

¡Y BIEN!

……………………………………………………………..

 

Ninguna respuesta. ¡QUÉ MAL!

No obstante, esta ausencia de contestación, por lo menos estoy yo.

Pero evidentemente deben quedar algunos más como yo.

Es terrible. La superpoblación mundial alcanza cifras pavorosas. Y por lógica, entonces gente como uno debiera haber en todas partes.

Yo pienso que es uno de los asuntos graves que afronta la hora actual, además que el reloj se paró.

Por ejemplo, ahí estás tu. Uno más de la superpoblación.

Desde este monitor te veo: ¡Hola Sam!

No te enojes. Ya sé que no te llamas Sam.

Es por si acaso te llames Samuel, o tal vez Samuela.

De alguna buena manera me debo dirigir a ti con un nombre que te identifique.

Caso contrario, para mí eres un simple número estadístico en el contador, que suma, suma, y no deja de sumar.

Puedes o no ser uno más de Internet, que lee y me manda mailes; y si lo escribes si la i latina, males, o sea críticas y reproches.

Oye, ante todo eres bienvenido.

Aunque soy uno más del montón, te cuento que puede ser que yo llegue a presidente.

Es la verdad, créase o no. También se lo dije a mi madre, y no me creyó.

_ ¿Cómo vas a ser presidente?

_ Pues Madre, está en la Constitución que cualquier ciudadano puede ser presidente.

_ ES MUY CIERTO. ¡Pero hijo, tú tienes una a reclusión perpetua!

En ese instante, fue cuando me desperté de la pesadilla de ser presidente.

Fin.

No todo termina en la vida. Este relato continúa.

Y con el pie derecho, el mismo que el otro día puse en un pozo; y casi me mato.

Pero no es todo lo que me pasó.

Luego me puse a podar el ciruelo del fondo de mi casa o de mi casa del fondo, da lo mismo que te confundas puesto que el ciruelo está en el frente.

_ Corto esa rama – me dije sentado en el extremo de la misma, y le grité a mi madre:

_ ¡Por favor, alcánzame el serrucho Madre!

Me lo trajo, y me puse a serruchar el brazo.

Mi madre me miraba, y por suerte me avisó:

_ ¡TORPE, ten cuidado! Que ahora que está tan grande, ya no te puedo dar de nuevo a luz como cuando eras un bebe.

_ Ha sido un error que cualquiera lo tiene; ahora sigo con la rama.

_ ¿La rama? ¿Sentado en la misma? ¡RETORPE! ¡Te vas a caer cuando termines con la rama!

Me avisó lo mismo varias veces:

_ ¡CUIDADO QUE CUANDO TERMINES TE VAS A CAER CON LA RAMA!

¡Qué hijo tan torpe!

¡CUIDADO!

¡CUIDADO TE VAS A CAER!

Desde arriba se escuchaban sus comentarios consigo misma:

_¡Que torpe, que torpe es! Salió al padre. ¡Pero miren que torpe! ¡Qué torpe! ¡Nomás salió al vecino! ¡Qué torpe!¡Aunque el lechero también era otro torpe!

Afortunadamente se equivocó, me caí antes de finalizar la tarea porque la rama se quebró con mi peso excesivo, ya que estoy excedido en diez kilos.

No soy tan torpe como le parezco; el árbol sí que es torpe.

Un hombre como yo puede escalar las más altas cumbres; pero caerse de un simple árbol por una imprevisión de éste. Pudo tener más fuertes los brazos o sea las ramas. ¿No les parece? O como a mi mejor me parece: Debió tomar en el desayuno más savia con cereal.

Todo este asunto de mi torpeza se originó el día que nací.

Y decidieron bautizarme Torpe.

Me acuerdo que de inmediato les avisé:

_ No me llamen Torpe.

_ ¡Está bien Torpe!

_ No Padres, no soy Torpe.

_ ¿Eres tú?

Y para evitar que me dijeran torpe, recuerdo que les respondí:

_ No, soy otro.

Y los dos al unísono dijeron: _ ¡ES ÉL, Y NO LO SABE! ¡QUÉ TORPE es TORPE!

A las pocas horas, parece ser que me pusieron un chupete en la boca que al día siguiente me lo tragué.

¿Una torpeza?

NO. ¡Un error lo comete cualquiera, máxime un bebé sin experiencia!

Y cuando era chico unos días hasta estuve trabajando en el circo, donde no te admiten si no eres hábil.

Para estar allí, tienes que ser muy diestro en algo, por ejemplo en el salto acrobático, o en la cuerda floja, o en los juegos malabares, o en otras destrezas.

Mi habilidad era ponerme sin querer en la boca del león.

Un minuto, ahora me acuerdo que mi Madre me preguntó algo:

_ Hijo: ¿Viste el paquete que dejé sobre la mesita?

_ Sí mamá.

_ ¿Y dónde está que no lo veo?

_ En el suelo.

_ ¿EN EL SUELO? ¡MI VALIOSO FLORERO DE LA DINASTÍA BUSH EN EL PISO! ¡AY, DIOS! ¡AY,AY,AY……ME DA EL ATAQUE!………………..ME COSTÓ DIEZ MILLONES DE DÓLARES. ¿QUÉ PASÓ?

_ Sencillito: Que se cayó, madre.

_ ¿Se hizo trizas?

_ No, solamente se rompió en unos pocos pedazos.

Mi Madre extrañamente se desmayó

Debía estar algo débil, sin duda.

¡PERO NO! ¡NO! ¡ESTABA REVIVIVIENDO!:

Y me dijo: _ ¿Y nuestro perro GUARDIÁN que no lo veo desde anoche?

_ Es que justamente salió a bailar, y no ha vuelto.

_ ¿Y quién cuidó la casa toda la noche?

_ Nadie.

_ ¿Y la ronda policial que pasa todas las noches?

_ Salió a divertirse con GUARDIÁN.

_ Entonces pueden haber robado nuestro PICASSO.

_ SÍ claro, sabes que ahora me doy cuenta, no lo he visto en la pared.

Pero por lo menos está la pared, que es mejor, si no se caería el techo sobre nosotros.

_ ¡AY, DIOS! ¡NO ESTÁ! ¡NO ESTÁ! LO DEBEN HABER ROBADO. YO ME MUERO – gritaba Mamá.

_ Bueno.

Repetía incansablemente, aunque aquí lo he escrito una sola vez: _ ¡LO TIENEN QUE HABER ROBADO!

_ Eso creo, a menos que sea el mismo cuadro que llevé empeñar esta mañana – le dije de compasivo que soy.

_ ¿ERA EL PICASSO?

_ No, no lo sé, no le pregunté. Pero puede ser, da la coincidencia que allí mismo estaba colgado.

_ ¡DIOS! ¡QUÉ HIJO! ¡QUÉ TORPE!

Y, con curiosidad me interrogó: _ ¿Y en la casa de empeños cuánto te dieron?

_ ¡Mucho!

_ ¿MUCHO?

_ Bueno, en realidad exactamente dijeron:

_ Muchas.

_¿ MUCHAS?

_ Sí, muchas gracias.

_ ¿Cómo? ¿CÓMO SOLAMENTE MUCHAS GRACIAS?

_ No, por supuesto que no. Agregaron: _ Nos has salvado para siempre. Ahora nos vamos a las Islas del Pacífico, danos tu dirección para enviarte postales. ¿Qué amables, no?

Son cosas que pasan en la vida. Hay de todo. Gente cordial como ellos, y gente que no lo es como mi madre.

_ Lo siento, mamá – le dije – Lo siento en el corazón.

_ ¡Y YO EN LA CARTERA! – me contestó con destemplanza increíble. Increíble realmente, decir que soy el hijo, que si no….

Bueno, lo sentía en la cartera. Pues eso tenía una solución muy sencilla y a su alcance, que la llevara a componer. Acá enfrente mismo, hay una talabartería.

Por eso le dije:_ ¡NO AGUANTO MÁS!

Me debe haber visto cara, y me respondió: _ ¡AGUANTA, que ya viene el plomero para arreglar el baño! ¿No vas a hacerte acá no?

_ NO, CLARO.

La tranquilice: _ YA HICE EN LA COCINA.

_ ¿EN LA COCINA?

_ ¡SÍ EN EL PISO!

_ ¿EN EL PISO DE LA COCINA?

_ ¿Y DE DÓNDE CREES QUE VIENE EL OLOR QUE NO AGUANTO MÁS?

_ ¿Estás descompuesto?

_ No, no lo creo. Esta mañana estuve en lo del Mecánico.

_Bueno, pero por alguna razón HOY has hecho allí.

_ No, por lo general todos los días.

_ NO PUEDE SER. TODOS LOS DÍAS ENTRO EN LA COCINA Y NUNCA HE VISTO NADA RARO EN EL PISO SALVO LOS EXCREMENTOS DE PERRO POR TODOS LADOS. ESO SÍ: ¡Y UN OLOR….!.

_ Es que hago en el tacho de basura.

_ Hijo: ¡Se debe decir de residuos!

_ ¡Lo mío técnicamente no es un residuo!

_ ¡AH, AHORA ME EXPLICO PORQUE LA POLICÍA SOSPECHA QUE HAY UN VAGO QUE HACE EN LOS TACHOS DE BASURA!

_ No es un vago, soy yo.

_ ¿TU?

_ El mismo. Tu hijo querido graduado en Odforx.

_ ¿Y TAMBIÉN ORINAS EN LA PUERTA DEL VECINO? PORQUE….¿SABES? ¡SE QUEJA POR ESO!

_ Es buena idea. No se me había ocurrido. Debe ser Guardián que me ganó de mano.

_ NO PUEDES HACER ESAS COSAS. NO ERES UN ANIMAL

_ ¿NO?

_ BUENO SÍ…… ¡DIOS!

_ No lo menciones: ¿Qué? ¿También él hace?

_ No hijo. ¿Cómo se te ocurre? Es solamente una exclamación de asombro.

_ ¿Asombro? No veo de qué.

Lo hago todos los días, soy muy regular.

Y para cambiar de tema, porque el asunto me pareció que se estaba poniendo espeso, le sugerí:

_ ¿Comemos?

_ Bueno, pero acá en el comedor diario, porque en la cocina hay muchas moscas. Toma tu desayuno. ¿Quieres más leche?

_ Madre, unas moscas con la leche.

_ No hijo, otro día, hoy tenemos tostadas.

_ SEÑORA – dijo la mucama – Me voy.

_ ¿Adónde? – le preguntó Mamá.

_ El señorito me dio franco por el resto del mes.

_ ¡PERO HOY ES PRIMERO DE MES! ¿CÓMO SE VA?

_ Caminando.

_ No. Le recuerdo que esta noche tengo una recepción – y dirigiéndose a mi, me dijo con mala cara _ ¿Cómo es que a la muchacha le diste licencia?

_ Bueno, justamente se me ocurrió por lo de la fiesta de esta noche. ¡Nosotros no nos vamos a estar divirtiendo, y entretanto ella trabajando!

_ ¡PERO HIJO! ¿PERO HIJO QUIÉN VA A HACER LA COMIDA, QUIÉN VA A PONER LA MESA, QUIÉN VA A ABRIR LA PUERTA, Y QUIÉN VA A SERVIR? ¿YO?

_ Claro, es una buena solución.

_ SEÑORA – alzó la voz la Mucama – Antes de irme le quiero avisar que no trajeron las flores para el sepelio.

Mi Madre dijo _ ¿QUÉ SEPELIO?

_ EL DEL HOMBRE QUE ESTÁ ACOSTADO EN SU CAMA.

_ ¿CUÁL HOMBRE? ¿PAPILLA?

_ No sé. Usted conoce tantos.

_ ¿QUÉ LE PASÓ?

_ No sé. Puede ser que la persona que duerme con él, sin querer lo haya aplastado. Eso parece, es voluminosa como la patrona. A menos que sea otro homicidio en la casa para resolver y castigar a la culpable hasta las últimas consecuencias.

Y agregó:

_ ¿Usted puso el gato a cocinar en el horno?

_ No, hija. ¡Cómo se te ocurre! ¡YO PUSE UNA LIEBRE PARA LA COMIDA DE ESTA NOCHE!

_ Pero está el gato. Se me ocurre, que lo que debe haber ocurrido, es que el gato se comió la liebre, y se quedó a dormir dentro del horno.

_ Sin duda. Pero es lo mismo. Ah, por lo menos un alivio: ¡La comida ya está hecha!

_ ¡Sí, la comida ya está! Pero el baño….

_ ¿QUÉ PASA CON EL BAÑO?

_ Que el Señorito se fue a duchar.

_ ¡Qué bien! Por fin me hizo caso. Esta noche no va a tener olor.

_ No, qué mal, porque se olvidó de cerrar la canilla del agua, y toda la noche estuvo saliendo. Está inundado todo el piso alto.

_ ¡QUE TORPE! ¡AY, DIOS, LLAMA AL PLOMERO, A LOS BOMBEROS, AL ARQUITECTO, A DESASTRES!

_ No, no señora, ya estoy de licencia, que llame el vago del señorito.

Eso me pasó por ser bueno, le dí franco, y ella me dió trabajo.

Y no sé porque me llamó vago, cuando me paso todo el día como supervisor, siguiendo su trasero por toda la casa, viendo como trabaja.

Esa mañana de la rama para olvidar los incidentes, me tomé un colectivo, el mismo que ya me ha atropellado varias veces frente a casa.

Desde la puerta de casa mi madre me advirtió:

_ ¡FÍJATE ANTES DE CRUZAR! ¡SALES SIN MIRAR SI VIENE UN AUTO POR LA CALLE! ¡DATE CUENTA QUE SUELEN VENIR! ¡MIRA PRECISAMENTE AHÍ VIENE UNO!

_ Claro, para eso es la calle. Además, MADRE, no es un auto, sino un colectivo – le contesté.

_ ¡CARGADO DE PASAJEROS! ¡Peor, mucho peor! La gente que lleva llega tarde a trabajar por tu culpa, porque primero te tienen que llevar al hospital!….. Mira los problemas que creas a la gente de trabajo por cruzar la calle sin mirar.

No es así, para nada. ¡Para nada!

Dentro de ese colectivo, solamente hay punguistas, que se están robando las carteras entre sí.

Me consta, pues muchas veces viajamos juntos. Y siempre miro al cruzar las calles si tengo chocolatines en los bolsillos, y en cambio solamente hallo carteras.

Esta vez le hice señas al colectivero para que se detuviera; pero él andaba sin anteojos, y amablemente me llevó por delante hasta la misma puerta del hospital.

Por supuesto, les escribo desde Terapia Intensiva.

Dada la gravedad del accidente han terminado conmigo muy rápido, y pronto salgo para la morgue.

Que conste. Únicamente para cumplir un trámite ineludible.

Las autoridades quieren que reconozca el cadáver del colectivero, a quién maté del susto.

La vida continúa, naturalmente. Y no todo son problemas. Sino que también hay cosas peores.

Como por ejemplo enamorarse. No parece muy difícil.

Y me suelo hacer una pregunta. ¿Me enamoraré de alguien?

Puedo quedar sentimentalmente enganchado de alguien, y por supuesto ese alguien de otro.

Bueno, sí. ¿Qué hay? Yo soy un ser humano, y me enamoro como cualquiera. Y de mi, cualquiera con el gusto estragado.

De nuevo, escucho en mi mente la voz de mi madre que opina:

_¡BUENO, SÍ HIJO; PERO NO DE UNA FOCA!

¿Qué tienen de malo las focas? Me atraen a primera vista. Me flechan. Son lindas, son gentiles, y son graciosas. Y por si fuera poco, MOROCHAS. Unas preciosuras.

Pero oigo en mi cabeza la voz de mi madre: _ ¡Y CON ELLAS SE HACEN BILLETERAS DE CUERO DE FOCA!

Justamente, me toca en mi cuerda más sensible, lo que más me gusta, la FOCA CON DINERO.

Pero ahí oigo de nuevo a mi madre, la destructora de mis ilusiones:

_ ¡Mi hijo no va a ser un gigoló! ¡Un vago de esos, un vividor de mujeres como su padre y como todos los otros! ¡Eso sí que nunca!

¡COMO SU PADRE NO! Está bien. Eso sí que no. Gigoló no. ¿Qué me queda entonces? ¿SER UN DESCASTADO?

¿Y todos los otros? ¿Qué quiere significar?

¿No eran gente de bien? ¿El pirata Morgann y todos los demás que siguieron la tradición familiar? ¿Eh? ¿Y qué decir del orgullo de la familia, de don Juan Tenorious? ¿Y del tío tatarabuelo Casanoivas?

Además que es injusto, mi padre fue un esposo excelente que nunca vivió de mi madre sino de sus amantes, claro que de los amantes de mi madre, y los amantes de mi madre de los amantes de mi padre.

Mi madre me ha dado consejos para ser un descastado y no llegar a Gigoló o Gigoló fracasado:

_ Hijo, consejo uno, evita ser utilizado por las mujeres; consejo dos: Utilízalas tú; consejo tres: No dar consejos; consejo cuatro: Formar un concejo; consejo cinco: Nunca llegar a cinco consejos en un día.

Nada me gusta más que recibir una opinión, y es darla:

_ Madre, precisamente eso es ser un gigoló y una foca no es una mujer a menos que sea muy gorda.

_ Son las que a ti te gustan. Eh hijo – y me guiña los dos ojos a falta de uno.

No, no es lo que piensa ¡Cómo se equivoca!

_ Madre: ¿Qué sabes tú de mi y de mis gustos exquisitos? Mi última novia fue una modelo que trabajaba de anoréxica.

_ ¡SÍ UNA ANORÉXICA QUE TRABAJABA EN LA CLÍNICA DEL DR. GORDOS!

_ ¿Y qué tiene de malo trabajar en la clínica del Dr. Gordos?

_ Nada; pero iba a domicilio. ¡Y se echaba encima cada gordo!

Está en un error . Como era invierno usaba un gordo.

Además mi novia como era flaca y sentía mucho más el frío, se abrigaba acurrucándose en los brazos grasosos de todos los gordos, y por supuesto del Dr. Gordos.

Era una manera inteligente de defenderse contra la inclemencia del invierno que afecta la libido.

Y luego ha agregado:

_ Mi hijo no va a ser gigoló. Estudia otra cosa. Hay tantas oportunidades en la vida, mira te quisiera ver establecido con un comercio serio, por ejemplo un hotel alojamiento, o algo parecido a tu vida como un quilombo.

_ Madre, para tener un establecimiento hace falta capital.

_ Entonces, piensa en otra cosa, en una casa de citas con comidas afrodisíacas.

Ah, no sé. También hace falta dinero, y hasta para comerlas. Pero la cuestión es que mi madre tiene razón.

_ ¿Qué vas a ser cuando yo me muera?

_ Un huérfano.

Hablando de comidas, me gustan que coman bien, es decir gordas.

Y entonces: ¿Por qué también delgadas y medianas?

¡Soy un fenómeno! ¿Soy un fenómeno?

Y me suelo hacer una pregunta aunque no se me ocurre ninguna.

Y si no soy un fenómeno: ¿Qué soy?

_ (¡*+#*=*+#*!)

_ ¿No me digas?

Estaba pensando en esto aunque no me salía ni una mísera idea, en cambio sí varias miserables, cuando de nuevo oigo la voz de mi madre:

_ Hijo, te presento a tu novia y a todos los demás.

Y me mostró una foto de una señora de ochenta años rodeada de un grupo de chicos que serían sus nietos, todos grandes. ¿Estaba de purga?

_ ELLA VIENE CON TODOS ESOS, NO TIENES PORQUE TENER HIJOS, YA ESTÁN HECHOS POR OTROS.

No, sí, no todos son problemas.

Voy a tener que hacer algo. No puede ser que mi madre quiera dirigir mi vida, casarme con quien le de la gana, y decirme que debo o no debo hacer, y si tengo que tener o no nietos.

¿Qué tienen de malo los nietos?

¡Te llaman abuelo, y por lo general ya no haces hijos!

Tal vez yo quiera tener bisnietos. Y puede que tataranietos. Y seguramente que ellos no a mi.

Estaba pensando en eso, o Eso que es mi madre pensando en mi, cuando me dijo que todo había sido un chiste.

Pero que ella me convenía, que hacíamos buena pareja.

_ ¡LOS DOS SON CALVOS, TAL PARA CUAL!

Ahora resulta, que me hace chistes con un tema tan caro a mis sentimientos, aunque no me salga un dólar.

¡Santo Dios de este endiablado mundo!

_ Madre – le dije – Esa mujer puede ser tu mamá, y yo aún a los setenta y nueve soy joven para una de ochenta.

_ No te hace falta mucho dinero para convertirte en viejo, aunque eso te lleve unos años y te cueste tu manutención.

_ ¿Has acabado?

_ SÍ.

¿No vas a seguir manteniéndome?

_ No. Ya tienes edad para ganarte la vida, o en su defecto retirarte del oficio de hijo.

_ ¡NO ANTES SIN HABER COBRADO MI DINERO DEL SEGURO DE DESEMPLEO DE HIJO!

No deja de ser interesante considerar que hay gente de otros lugares que han logrado convertirse en ancianos sin conocer lo que es el dinero.

Por ejemplo, los indios. Llegaban a viejos, sin ver un solo dólar. Lo mismo toda la vida le pasó a mi tío, sin ser indio.

En consecuencia, no hay que dejarse engañar, por ciertos personajes inescrupulosos, que por lo general consiguen embaucarnos y quitarnos no sólo el dinero sino hasta la piel, y si somos mujeres, las ropas y hasta las pieles, nos dejan desnudas siendo como somos hombres.

Me suelo hacer una pregunta. Bueno no. En este caso una reflexión irreflexiva.

Por regla general el trabajo de inescrupuloso obliga a realizar tareas inverosímiles a destajo.

_ Pero da satisfacciones, niño feo, gordo, y rechoncho – Perdonen, es mi Madre de nuevo, que está metiendo su cuchara dentro de mi cabeza.

¿La habrá lavado? No sé qué jarabe va a sacar….

No es necesario estar de acuerdo con esta última incertidumbre; pero ayuda, haciéndonos olvidar su falsedad absoluta.

No importa. Está claro que igualmente el mundo marcha hacia un callejón sin salida.

¿Todo irá bien? ¿Llegará?

Y me hago otra pregunta, en este caso fundamental, esencial, o algo terminado en tal, como letal:

¿Encontrará ese callejón?

Y, si lo encuentra, espero que no mire mal, y no sea el mismo donde está mi casa.

Pues si no: ¿Qué haré con todo el mundo en la puerta de casa?

¿Invitarlos a entrar?

¡JUSTAMENTE, ES LO QUE MANDAN LAS REGLAS DE LA HOSPITALIDAD!

¡Y ESPECIALMENTE NO DEJARLOS AFUERA EN LA INTEMPERIE!

_ ¡Ya que hace mucho frío y está helando! – añade mi Madre.

Imagino, ensueño

(LA VIDA ESTÁ LLENA DE SUEÑOS):

[ ¡Y se ha echado a llover! ¡Nieva en el Caribe! ¡ Oh, qué maravilla!

Aunque es algo pasajero.

_ ADENTRO, ADENTRO, POBRE GENTE, POBRES HERMANOS MÍOS: ¿UNA SOPA CALIENTE?

Y le digo a mi madre: _ HAZ SOPA PARA TODOS ESTOS, LOS HABITANTES DEL MUNDO.

Pero con toda esa gente dentro de casa, unos SIETE MIL MILLONES, el edificio revienta, y se derrumba, arrastrando en su caída al mundo, a la humanidad, y por si fuera poco a la nieve.

(LA VIDA ESTÁ LLENA DE PESADILLAS) ]

Me despierto, aunque sea imposible ya que La vida es sueño.

Por suerte, no hay nadie. Y todo sigue como antes. Todo mal. Argentina, año loco del 2.001. South America para todos. ¡Ahora, ya ni a Miami se puede ir!

Y en tus próximas vacaciones te espero en el maravilloso sur Argentino, o si quieres en Macchu Pichu, o en las playas Brasileñas, o en las Venezolanas, o en las Cataratas del Iguazú.

En casa no.

Falta el Picasso, el dueño de la casa.

En cambio, ahora hay una prole de mosquitos que te pican de lo lindo. Y seguro que no te gustará tanto.

DESPUÉS DE LAS FOTOGRAFÍAS DE TORPE PIUPIU Y DE UN SECTOR DE UNA BUENA MESA, CONTINUA CON LA PARTE SEGUNDA

 

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Buscar lo que desee en Internet

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SEGUNDA PARTE.

Diciembre.

Por fin.

Estaba en Babia, y me acabo de enterar que se acerca el fin de año.

Sin avisar.

Bueno, llega antes de lo que suponía. ¿No era septiembre hace poco? ¿Y antes julio? ¿Sí? ¿O era agosto? Recuerdo que hubo un mes llamado marzo, y que otro antes, se llamaba enero.

¡Cómo ha pasado este año 2.001!

Como siempre.

De todas maneras es hora de reflexionar en lo que ha pasado, y en lo que irá a pasar, o de algo terminado en ar, como lo que a fin de año – entre copas de champagne – seguramente voy a disparatar.

Todos los finales de año hago lo mismo: Filosofar sobre el tiempo transcurrido, y lo que todavía nos falta para que nos detenga la Parca.

Por ello, he elaborado este texto, en un momento de inspiración, aunque parezca lo contrario.

No importa.

Quiero empezar diciendo que siempre estuve convencido que los primeros días de cualquier vida suelen ser los más difíciles, igual que los últimos, y todos los demás.

Véase si no:

Luego que damos un beso de despedida al nacimiento, a los hombres se nos presenta una perspectiva desalentadora que nos mueve a patalear, o a luchar, y en definitiva a vivir.

De ello suelen dar testimonio casi todos los bebés cuando con berrinches frecuentes, o de tanto en tanto, dan rienda suelta a sus estados depresivos.

O con protestas ruidosas.

O con rabietas silenciosas.

A veces tras estos episodios los seres humanos nos sumergimos en el mundo de la leche.

Una adición poderosa.

De la que nos arrancan con el destete.

Pero a la que muchos retornamos tarde o temprano, y más bien temprano que tarde.

Los adultos adictos a la leche como yo, solemos comprarla en botellas que empinamos hasta el codo.

Ya lo he dicho y lo repito: Se trata de una adición.

Y por ahora la ciencia no puede hacer nada.

Al nacido le esperan muchos meses, y a veces años. Y otras veces, Días sin Tregua.

Aquellos primeros tiempos pasan, transcurren rápido como todo.

Y después, viene la pregunta:

¿Y ahora? ¿Qué? ¡Qué Diablos! ¿Ya todo se acaba? ¿No hay más leche?

Y entonces nos decimos:

Trabajamos duro.

Hemos subido escaleras con la chica de nuestros sueños.

Y también las bajamos con la divorciada de nuestras pesadillas.

En días calurosos como en los de invierno.

Sin olvidarse de los otoños, y de las primaveras.

Solos, o acompañados

No nos han faltado un par de juegos.

Lloramos y reímos, o reímos y lloramos.

Hasta bailamos al compás de la música y al de la música del compact.

Luego de fumar o de probar algo, algunos han escuchado un café con leche, tomado una poesía, visto un olor, sentido un color, y finalmente viajado en ataúd. .

Hasta una vez conocimos la torta de limón, la de chocolate, y un limón sin torta, o una mancha en la ropa.

Vimos las vidrieras de los negocios de la vecindad, y a veces en cine las de una lejana ciudad de los abuelos, y en callejuelas imaginarias caminamos en las ramas.

Y hemos pisado la muralla china o la de la pared que da al predio vecino.

Y qué decir de París, o de la casa del fondo.

Ahora vemos caer las hojas resecas, o los cabellos húmedos.

Nuestro joven mundo comienza a estar viejo.

Y también el cucú del reloj.

Aunque somos grandes, somos chicos en el fondo, y si nos crece la barba, también en el frente o sea en la cara.

Y vamos a la barbería. O nos afeitamos en casa. O nos dejamos la barba.

Todos los días es lo mismo.

Pero implacablemente, la barba sigue creciendo, creciendo, y creciendo, hasta que un día nos llaman: El barbudo.

_ ¡Por lo menos, recórtesela. Hombre, no aguanto verlo desaliñado! – nos dicen.

Y cuando nos afeitamos, lo primero que nos agregan es: ¿Se afeitó? ¡Y se ha cortado la cara!

Y añaden: Entre nosotros: ¡La barba le quedaba mejor!

Pero aún así, y todo, tenemos siempre – ya lo creo – algunas alegrías, o por lo menos ciertos alivios en la tarea de vivir una larga vida, como ser hacértela corta, y ya concluir con la introducción.

Por ejemplo, debo confesarles que:

“PARA MÍ NO HAY PLACER MÁS GRANDE QUE YACER BAJO LOS RAYOS DORADOS DEL SOL EN LA PLAYA, CON LOS OJOS CUBIERTOS POR EL PERIÓDICO, ABANDONARME VOLUPTUOPSAMENTE AL OCIO Y NO PENSAR EN NADA…” “O SEA, QUE ME RELAJO COMPLETAMENTE Y EL MUNDO DEJA DE EXISTIR PARA MÍ. ESTOY A SOLAS CON EL SOL Y EL VIENTO”

(En página 167 de “¡DESE VUELTA, SEÑORA LOT!”, por EPHRAIM KISHON, Ediciones Horme S.A.E., Buenos Aires, 1.976).

Pero yo estoy en mi casa, a cuatro mil kilómetros de la playa. Entonces, con seguridad esta cita no corresponde.

¿O sí?

Porque mi casa se parece bastante a la playa. No hay arena, no hay mar cerca, no hay sombrillas, no hay vendedores ambulantes, no hay botes; pero estoy yo, hay mucho polvo, y papeles arrojados en el suelo.

Y estatuas de arte. Y cuadros. Por ejemplo, hay uno La Berenjena pintado por el gran maestro Zanahoria, obra dejada inconclusa por este artista de fama internacional, que yo completé en casa con mis dedos enchastrados con mayonesa local.

Debo subrayar un aspecto sumamente importante antes de quitar este asunto pequeño, hay una diferencia. El Sol no está dentro de las habitaciones, sino que por ahora lo tenemos afuera.

Además, en casa nosotros no usamos el periódico para cubrirnos, sino la ropa de la cama.

Y tenemos contadores, por supuesto de madera que nos ayudan en las operaciones de restas, descréditos, y quiebras.

Pero el mundo no deja de existir para mí, porque suele estar mi madre querida que me habla a los gritos con su voz megáfono.

_ ¿Escuchaste hoy qué temperatura va a hacer? – me pregunta

_ Oí la radio, y parece que puede hacer frío: ¿Hay leña para la estufa?

_ Querido, en casa tenemos la calefacción central a gas, no hay hogar de leños.

_ Tarará ¡Ah, no sabía! Perdóname.

_ ES HORA QUE TE ENTERES PUES HACE TREINTA AÑOS QUE VIVIMOS EN ESTA CASA.

_ NO, NO MADRE. HAZ HECHO MAL LA CUENTA. NO SON TREINTA AÑOS.

_ ¿Ah, no? ¿No hace treinta años que vivimos acá?

_ NO. ¡HACE CUARENTA AÑOS!……………………. Entonces: ¿No hace falta la leña del árbol del frente de la casa?

_ No. ¡Qué leña! NENE, ¿LE HICISTE ALGO A MI HERMOSO CEDRO AZUL?

_ No, nada. – Y agregué:

Tarará. Solamente lo talé para tener suficiente madera para el invierno. Ah, eso sí, habrá que cuidarla. Hoy ya me fatigué, descanso, y descuida que mañana sigo.

_ ¿LO TALASTE?

_ Tarará. Sí, claro. Porque escuché por la radio que este invierno va a ser muy frío.

Por suerte, trabajé mucho, y pude cortar cualquier cantidad de madera.

Tarará. Estoy seguro que no me vas a dar las gracias sino las muchas gracias.

¡MADRE! ¡MADRE OÍ QUE ALGUIEN GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA!

_ ¡NO, SOY YO, QUE CAÍ DESMAYADA EN EL PISO!

_ Tarará. Cuídate más. Para cambiar de tema le dije:

¿A qué hora tengo que estar desvestido para la recepción?

_ VESTIDO HIJO, VESTIDO. Y, por favor, ponte la camiseta debajo de la camisa.

_ ¿No es arriba?

_ No. ¡Cuántas veces te lo he dicho!

_ Tarará. No sé, no las he contado.

_ Una vez. Sin ir más lejos, la otra noche en la función de gala del teatro.

_ ¿Qué función?

_ ¿Cómo, ya te olvidaste? En la que interrumpiste al tenor de Cuarenta Balcones y Ninguna Flor para cantarle las cuarenta.

En la recepción tienes que ponerte un traje oscuro con corbata al tono, porque viene su Excelencia. Y no te olvides de lavarte los dientes.

_ ¿Y si no viene?

_ ¡Pobre de él!

_ ¿Su Excelencia?

_ Sí, el señor Porquería que según las encuestas de los opositores está destruyendo el país.

_ ¿EL SEÑOR PORQUERÍA QUE ESTÁ DESTRUYENDO EL PAÍS? Entonces no es SU Excelencia EL MAGNÍFICO LADRÓN.

_ Ay, hijo, NO LO ES; PERO LO ES.

_ ¡QUÉ MATÍAS! ¿Quién te entiende, madre?

_ SE DICE: ¡QUË GALIMATÍAS!

_ Hay que ver si MATÍAS está de acuerdo que le cambies el nombre.

_Tu primo Matías no es como tú.

_ ¿No firma cheques sin fondos?

_ No hijo, seguramente él no sabe firmar.

_ Pero sabe pasarlos.

_ De acuerdo, no te hagas problemas que luego yo tengo que resolverlos. Realmente estoy admirada. Menos mal que conseguiste que se quedara la muchacha para la recepción de esta noche.

_ ¡Y PARA TODA LA VIDA!

_ ¿Para toda la vida? ¡TE FELICITO! ¿Cómo lo lograste?

_ Tarará. ¡IMAGÍNATE!

_ NO, NO ME LO ALCANZO A IMAGINAR. ¡MEJOR, DÍMELO Y ME AHORRAS SUSTANCIA GRIS!

_ Está bien; pero alguna vez lávala para que se vea blanca. Tarará. Prometiéndole casamiento. ¡MADRE! ¡MADRE, ALGUIEN DE NUEVO GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA! ¿Qué demonios, pasa allí afuera? ¿EL FANTASMA DE PADRE?

_ ¡NO! ¡NO! ¡SOY YO, QUE CAÍ MUERTA EN EL PISO!

_ ¿Muerta? ¡Y no tenemos un ataúd como la gente como tú! ¿Y por qué? ¡Parecías tan sana, tan llena de vida, con una expectativa de horas de supervivencia! ¡No se puede confiar en nadie! ¿Estás segura que te moriste?

_ Por desgracia no. Pero no te preocupes, ya resucito. ¿Dónde pusiste las sales?

_ Tarará. En las comidas.

_ ¡Ay, Dios!….. – Y añadió con tono más humano:

_ Me gustaría verme enterrada.

_ Madre no soy una persona imaginaria, hoy no me hagas trabajar más. Ahora ya estoy cansado.

_ ¿Cómo es que te casas con Josefina, la mucama? .

_ Pues simplemente desposándola ante el Jefe del Registro Civil.

_ No, sí ya sé; pero cómo es que llegaron a esa importante decisión que llenará vuestras respectivas vidas vacías.

_ Pues porque no quiere ser madre soltera. Tarará. Mira que virtuosa: ¿Qué más puedo pedir? ¡MADRE! ¡MADRE ALGUIEN DE NUEVO GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA!

_ ¡NO, SOY YO QUE CON EL PUÑO ROMPÍ SIN QUERER EL PUPITRE DE LA MESA Y SE ME ROMPIÓ EL PUÑO! ¿Madre soltera?

_ TEN MÁS CUIDADO. NO, PARA NADA, CASADA CONMIGO.

_ ¿Así que te anunció que está embarazada?

_ No. Me lo dijo sin ningún embarazo.

_ ¿Pero tú vas a ser el padre?

_ Bueno, te seré franco, así ha de ser el día que nos casemos. Tarará. Me ha dicho que su dote es nuestro hijo. Es una ventaja. Porque otras parejas tienen a veces un plazo largo que aguardar o por lo menos un año, o dos, o que venga el plomero. Pero gracias a ella, para nosotros no habrá lista de dulce espera.

_ Espera que me recobre, o sucumba definitivamente. ¿Te puedo preguntar algo?

¿La quieres?

_ Tarará. Tanto como a todas las otras.

_ ¿Las otras?

_ ¡MADRE! ¡MADRE ALGUIEN DE NUEVO GOLPEA FUERTE LA PUERTA!

_ ¿Quién es?

_ Tarará. ¡Seguro que no es Madonna! – dije; y acerté.

Pues desde el lado de afuera se oyó una voz de bajo:

_ ¿ESTÁS EN TU CASA?

_ No quiero presumir pero sí – contestó mi madre.

Y la voz le respondió:

_ ¡ABREME LA PUERTA! ¡SOY LA SEÑORA DE PAPILLA!

_ Un instante, por favor. Ya viene la mucama – dijo Mamá, y se comenzó a lamentar:

¡Ay, Dios! Y Papilla en piyamas muerto en mi cama. ¿Ahora qué hago? ¡LA MUJER ESTÁ ACÁ! ¡Y ACÁ ESTÁ LA MUJER! ¡Qué se vuelva a su casa!

Se me ocurrió decirle:

_ Invítala a la recepción. Y a mí, también.

_ Tú ya estás. No. Si lo de Papilla, va a ser el sepelio.

_ CONFÍA EN MI: “MATA DOS PÁJAROS DE UN TIRO”.

_ ¡Qué buena idea!

_ Tarará. No es mío. Ese refrán lo oí en una cacería.

_ ¡PERO CONSEGUISTE ESCAPAR!

Estábamos hablando todo esto cuando Papilla apareció bien vestido en lo alto de la escalera, la que con paso cadencioso comenzó a descender; y en tanto silbaba, tarareaba una cancioncilla. ¿Cómo lo hacía?

_ ¡¡CÓMO!! ¡HIJO, TE DIJE QUE DEJARÁS EL VUDÚ! ¡MIRA LO QUE HAS HECHO CON PAPILLA!

_ Yo no hice nada, ayer estuve todo el día en el cementerio – le dije.

_ Entonces, te quedaste con las ganas.

Por suerte, Papilla explicó que exactamente padece catalepsia:

_ Me quedé muerto en la cama, o del susto; pero estoy vivito, y ahora me tengo que ir para la oficina a que el jefe me mate de trabajo.

_ ¡MENOS MAL! – dijo mamá – Porque tu mujer está en la puerta y te debe querer ASESINAR.

¿No es casi lo mismo? ¿Qué diferencia había? No me vengan con peros.

Pero no. Porque afuera se escucharon unos ladridos rotundos.

Guardián, sin más armas que sus dientes, estaba ocupándose de la señora Papilla, que corría calle abajo perseguida por el perro, y el perro por la perrera, y la perrera por el exceso de velocidad, y el exceso de velocidad por ir de contramano con lo que mandan las leyes o los reglamentos o ninguno de los dos.

Y, entonces: ¿Qué?

Papilla aprovechó para escabullirse sigilosamente por la puerta grande, la misma que los vecinos suelen observar con los prismáticos, y en la que enfocan las camaritas web que tengo conectadas a Internet, por lo que lo vieron hasta en Haití.

[ _ ¿Sabes que tenías razón? Mira, un muerto vivo Argentino.

_ No puede ser que estos Argentinos nos quiten protagonismo, ahora mismo tenemos que mostrar uno Haitiano. Cómo estoy franco de servicio, tienes que morirte tú.

_ ¿Estás loco?

_ Sí, por supuesto. ¿No lo sabías?

_ No. ¡POR FIN LO SÉ! …. TE VAMOS A ENCERRAR, ANTES QUE ME MATES. ]

En eso estaban las cosas, cuando apareció mi prometida, Josefina. Qué agradable sorpresa.

_ Ya son las ocho de la noche. Suegra: ¿Coloco la mesa?

_ Si, por favor, hija. Su Excelencia no va a tardar en llegar.

_ ¿Su Excelencia, ahora recuerdo, el padre de la criatura va a venir? – preguntó Josefina.

_ ¿Estás segura que es de él?

_ Es la tradición, su Excelencia es el padre.

Mi madre dijo:

Todo el mundo sabe que su Excelencia es el padre del pueblo. Lo que te quiero pedir es si en tu caso hizo alguna excepción fuera del protocolo.

Me estremecí de orgullo. Su Excelencia había puesto sus ojos o algo de todo lo demás en Josefina, nunca se sabe.

__ Madre, Josefina y yo deseamos que nuestro unión se mantenga en reserva.

_ Cuenta conmigo, en la recepción de esta noche le voy a pedir a todos la mayor discreción.

_ ¿Y los invitados? – pregunté para hablar de la actualidad, y no de su pasado.

_ Espero que a cien millones de kilómetros porque aún me falta poner mi plato – explicó Josefina.

_ Tómate tu tiempo. Son quinientos, según la lista – comentó simplemente mamá.

_ ¡SERVICIO PARA QUINIENTOS! ¿Y YO, LOS VOY A TENER QUE SERVIR A TODOS? – preguntó Josefina.

_ ¿Qué te parece? – Le contestó mi madre.

_ _¡MADRE! ¡MADRE OÍ DE NUEVO GOLPEAR FUERTE LA PUERTA! ¿Fuiste tú?

_ No, esta vez he sido yo que tuve un vahído – avisó Josefina.

_ ¿Un vahído? ¡Hijo, mira ya se hace notar el niño. Una fiera igual que tú, que a cada rato me das un susto, y me haces desmayar! ¿Qué raro que en la selva no hayas intentado hacer carrera?

_ ¡Ya se ve que es mi hijo! ¡Y eso que aún es pequeño! – añadí yo con orgullo

_ Sí, tan pequeño que no se lo ve – dijo mamá.

_ Pues bien, ya se arreglará eso – dijo Josefina.

_ ¿Cómo? ¿Cuándo crezca? – dijo mamá.

_ Y si no crece porque es enano. – dijo Josefina.

_ ¿Qué pasa? – pregunté.

_ ¿Estás ahí? Qué tu novia no quiere tener un hijo tuyo, sino enano.

_ Tarará. ¡ES UNA VERGÜENZA! ¡UNA VERDADERA VERGÜENZA! – pero se me prendió la lamparita, y al fin vi con luz – Pero que no pase cuidado, no importa. Con el debido respeto: ¿No será que la que no quieres tenerlo eres tú, madre?

_ ¡ESO, ESO! – dijo Josefina – Es ella la que no quiere. Pero que se quede tranquila porque no va a ser madre, ni va a ser abuela. No espero ningún bebé para la recepción.

_ ¡TANTO MEJOR! Pero yo sí a los invitados. ¿Está ya todo listo, Josefina? ¿Han llegado los pedidos que esta mañana hice a la casa de comida?

_ No. Hay que pedir salame.

_ ¿Pero el caviar está listo?

_ No hay caviar.

_ ¿Y los camarones?

_ En el mar.

_ ¿Y el champagne?

_ Aún en la vinería.

_ ¿Y las ostras?

_ ¡AH, ESAS SÍ! LAS OSTRAS YA ESTÁN.

_ ¿Miraste si las enviaron con perlas o sin perlas?

_ Sin perlas.

_ Llamaron a la puerta. Si son ladrones se van a llevar un chasco.

_ Debe ser su Excelencia, o algún mendigo de los tantos que ha producido Su Excelencia, Agua bendita.

Tarará. ¿Qué Excelencia no?

G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement)

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