AVENTURAS EN EL RÍO PARANÁ, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement).

 

AVENTURAS EN EL

 

PARANÁ

 

 

Por GRAND JOVIALISTE

(Dr. Eduardo Brieux)

 

 

 

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UNA GRAN AVENTURA EN

 

EL PARANÁ

 

 Se trata de una gran aventura, porque es un río mayor, con rápidos, con remolinos, con peligros de todo tipo:

Humanos (la navegación y a veces la gente),

animales salvajes,

el clima,

y

los accidentes geográficos.

 

PARANÁ, el vocablo que denomina este río uno de los más largos, es una palabra que en el idioma guaraní significa “pariente del mar”.

Una vía fluvial extensa, depués del Amazonas el segundo río grande de Sudamérica.

 

 Grande, no sólo en extensión.

POR LA CUENCA QUE CON SUS AFLUENTES SE EXTIENDE SOBRE TRES MILLONES QUINIENTOS MIL KILÓMETROS CUADRADOS.

POR LA CANTIDAD DE AGUAS QUE PASA POR SU CAUCE, QUINIENTOS KILÓMETROS CÚBICOS ANUALES, O SEA:

500.000.000.000 DE METROS CÚBICOS.

En ese aspecto.

Mayor que el Nilo, y que el Volga.

Luego del río Amazonas, del Mississipi, y del Congo:

EL CUARTO RÍO DEL MUNDO.

 

 

 

El viaje del Ing. VÍCTOR OSTROWSKI empezó en las famosas CATARATAS DEL IGUAZÚ.

Después navegó parte del río IGUAZÚ.

 

Y donde está la triple frontera del Brasil, del Paraguay, y de la Argentina comenzó a navegar el río PARANÁ hasta su desembocadura en el RÍO DE LA PLATA.

 

OSTROWSKI es un egresado de la Politécnica de Varsovia en Polonia, residente en la República Argentina, y habla perfectamente el castellano.

 

Se trata de un montañista que antes había escalado cumbres elevadas en diversos continentes.

Un remero que había surcado más de 6.000 kms. en distintos ríos del mundo.

 

Un cazador de piezas mayores.

Un pescador veterano en muchos lugares de la Tierra.

Un hombre reputado por sus conocimientos científicos, y tecnológicos.

Y en Internet he leído: ¿Que un Agente del Mossad?

Puede ser. Tal vez. Es posible.

No lo sé.

Si él no lo dice: ¿Cómo saberlo?

 

Su viaje EL PARANÁ EN KAYAK está relatado en idioma castellano en la obra titulada LA VIDA EN EL GRAN RÍO, traducida por STAN ODOLSKI, publicada por Editorial Cuarto Mundo, Buenos Aies, 1975.

 

Y en el idioma Polaco, en el libro: “ZYCIE WIELKIEJ RZEKI”, Cztelnik, 1967.

 

Esta obra interesante cuenta sobre el gran delta del río Paraná y del río Uruguay, una trama intrincada de varios miles de kilómetros cuadrados con riachos, con canales, y con islas.

 

Relata que el origen de esta aventura mayor fue una apuesta entre amigos, uno de ellos un alto Jefe de la Prefectura Naval Argentina, otro un Académico de Medicina, otro un rico comerciante de motores, y otro un propietario de una isla del Delta.

 

¿En qué consistió la apuesta?:

¿Era o no posible efectuar una navegación en un kayac o kayak por todo el curso Argentino de más de dos mil quinientos kilómetros del río Paraná?

OSTROWSKI aparentemente aceptó el reto, y finalmente ganó la jugada.

 

Aunque tal vez, parte de esta excursión también haya servido para tratar de averiguar la identidad de quienes se guarecían en las riberas selváticas del río, y aprender sobre la vida en la vasta región.

Téngase presente que este viaje se realizó años después de la terminación de la segunda guerra mundial.

Cuando las potencias aliadas aún buscaban el paradero de personas denunciadas por crímenes durante ese conflicto bélico.

 

Hoy en día ya se sabe que durante décadas agentes de distintas naciones estuvieron indagando y rastreando pistas sobre delincuentes de guerra refugiados en regiones apartadas y solitarias del Paraguay, y de la Argentina.

Fue debido a ese trabajo de inteligencia que se lograron detectar algunos de estos individuos, que finalmente fueron apresados, juzgados, y condenados; o absueltos.

 

“LA VIDA EN EL ALTO PARANÁ TIENE SUS LEYES Y REGLAMENTOS.”

 

“UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES ES DESCONFIAR DE LA GENTE DESCONOCIDA, CUIDAR LA ESPALDA.” (En pág. 98).

 

 

 

La discreción es la costumbre local:

No hacer preguntas, no indagar, respetar el silencio del otro, su posible identidad oculta, su retiro en la selva o en la soledad.

 

Por algo, que únicamente sabe él, o tal vez unos pocos, está ahí viviendo su vida refugiado en estas condiciones silvestres tan singulares.

 

No necesariamente una vida infeliz.

Por el contrario, muchas veces una existencia grata para un amante de la Naturaleza, para un aventurero de alma, aunque algo peligrosa, o riesgosa.

 

En la selva, se podía hallar desde un ex marinero del acorazado alemán “GRAF VON SPEE”, hasta un culto y rico estanciero escapado de su mujer y de su familia (En pag. 55).

 

Sobre cómo se le ocurrió la idea de esta expedición, él explica que en realidad se originó en una postura entre amigos:

¿Si en un kayac o kayak era posible o no realizar esta navegación?

 

En el kayak, únicamente había espacio para dos personas.

Su nombre era TRAMP y era semejante a los de los Esquimales de la Groenlandia, su peso treinta y cinco kilogramos, su capacidad 0,035 toneladas, y su amarradero se hallaba en la ciudad de Buenos Aires en una pieza dormitorio.

 

¿Dónde?

Debajo de la cama de OSTROWSKI.

 

A proa se le puso un mástil de unos dos metros de alto como para también poder impulsarse merced a una vela, naturalmente pequeña.

 

La ventaja del kayac era su poco peso. Además que era desarmable, y por ende transportable en dos bolsas marineras.

 

El autor lo llamaba “el bicho colorado” porque el casco era de color rojo.

No obstante, el bicho aprobó el examen del viaje con felicitado.

 

Pero esta embarcación tenía un gran defecto: Era bastante volcable.

Y por si fuese poco, muy incómoda.

 En el río Paraná suele haber bastantes remolinos.

 

Las embarcaciones chicas corren este riesgo adicional:

Comenzar a girar vertiginosamente, e irse a pique.

 

Y al compañero de la primera etapa del viaje WINCENTY BARTOSIAK (VICENTE), lo encontró de una manera original:

En una sala de baile.

 

El elegido fue un egresado de la Escuela de Marina Mercante Polaca, dueño de un gran barco frigorífico que se encontraba navegando por el Pacífico, que gustó de participar en la primera etapa de esta aventura singular.

Pero como hombre de negocios VICENTE solamente podía acompañarlo el primer mes del viaje, luego debió tomar un avión para volar a otra zona del globo requerido por asuntos comerciales importantes e impostergables.

 

En el kayak o kayac llevaba una carpa desarmable tropical especialmente diseñada para el viaje, pues debía resguardarlos en las lluvias torrenciales subtropicales del norte Argentino.

Debía evitar que en su interior entraran insectos, reptiles, u otros animales.

Debía tener el suelo impermeabilizado, debía permitir la instalación de un mosquitero.

Y debía cerrar herméticamente, permitiendo la aireación durante la noche.

 

En la provincia de Misiones, territorio donde se inició el viaje se encontró en LA CACHUERA (Cachuera en portugués es Cachoeira que significa cascada) con un gran hombre,

DON JUAN SZYCHOWSKI,

 

Un Colono Polaco, un pionero, un ser humano inteligente, industrioso, hombre capaz, y trabajador incansable.

Este señor que además era un inventor, el constructor del primer torno en la Argentina, era un hombre que se había hecho a sí mismo (“self made man”).

Pues, solamente con un segundo grado aprobado de la escuela primaria, además llegó a proyectar y a construir una represa de hormigón, una usina, un sistema de riego de arrozales, complejos industriales y grupos electrógenos.

 

Tenía un hijo, LALO SZYCHOWSKI, que fue el segundo compañero de OSTROWSKI.

 

A don JUAN SZYCHOWSKI se le ocurrió que para evitar la insolación, y las quemaduras, debido al Sol fuerte que presumiblemente los acompañaría durante gran parte del viaje era conveniente instalar un techo o toldo plegable en el kayac.

De manera que tuvieran sombra de día, y que les sirviera para colocar un mosquitero a la noche.

 

Fue una gran idea de este genio autodidacta.

Una ocurrencia salvadora.

 

 

 

 Pues, como luego comprobaron, el Sol y el calor en algunos momentos del día eran espantosos.

 

 En la época de este viaje la zona de la triple frontera con su selva tupida era un poco un territorio de animales salvajes.

 

Y por consiguiente, era una tierra de nadie, un extenso paso de contrabandistas, un refugio de gente prófuga de la acción de la Justicia.

Un sitio aún virgen, natural, y primitivo.

 

En el río Iguazú, por lo general se producen cambios del nivel de las aguas.

 

Y tanto en ese curso de agua como en el alto Paraná entre otros animales hay yacarés, serpientes, yararás, ñacaninás, cascabeles, corales, jaguares, yaguaretés, tapires, cardúmenes de pirañas o piranhas, miles de pájaros diversos, buitres, de insectos dañinos, de moscas ura.

 

En el agua hay surubíes (algunas piezas de cien kgrs. de peso), manguruyús, pacús, sábalos, pejerreyes, dorados para pescar, y muchas otras especies de peces.

Hermosos ejemplares.

 

Por el Paraná navegan barcos de diferentes tipos y portes, grandes, medianos, pequeños, y pequeñísimos.

 

Tan minúsculos como una canoa o como un bote, y muchas jangadas, que son balsas aptas para esta navegación formadas con maderos.

En el río se ven barcos de ultramar hundidos por la acción del llamado Pampero, o huracán.

En el agua sobresalen los mástiles.

 

En determinado punto el gran barco de ultramar CIUDAD DE BUENOS AIRES atestado de pasajeros detuvo sus máquinas y se inmovilizó a su lado haciendo sonar tres veces su sirena para saludar al diminuto kayak TRAMP.

 

Y el Capitán desde el puesto de mando le hizo la venia.

 

Fue un homenaje entre seres humanos marinos de alma; emocionante.

 

El autor escribe en pág. 221:

 

“LOS CONTRASTES, LOS BRUSCOS CAMBIOS DE SITUACIÓN, LOS SALTOS DE UNA REALIDAD A OTRA, PUEDEN SER AGRADABLES O NO, PERO SIEMPRE RESULTAN INTERESANTES.”

 

“ALGUIEN DIJO QUE SON COMO UNA PIZCA DE PIMIENTA, COMO UN CONDIMENTO FUERTE QUE LES DA SABOR A LOS DÍAS INSÍPIDOS.”

 

“LA SOLEDAD ES UNA BUENA VITAMINA PARA AGUZAR LA MENTE.”

 

“MÁS QUE ESO.”

 

“HACE RENACER LOS RECUERDOS QUE PARECEN NO TENER NADA EN COMÚN CON EL PRESENTE.”

 

En otro pasaje de su obra nos cuenta que:

 

“YO IBA POR EL MEDIO, PASANDO DE CERCA UNA BOYA TRAS OTRA.”

 

“NO ME DABA CUENTA DE QUE LA MAYOR FRECUENCIA DE LAS BOYAS SIGNIFICABA EL ESTRECHAMIENTO DEL CANAL POR DONDE PASAN LOS BARCOS.”

 

“PERO EL RÍO ESTABA DESIERTO.”

 

“SOLO YO, Y MI KAYAK.”

 

“CÓMODAMENTE RECOSTADO, REMÉ DESPACIO Y CANTABA A TODO PULMÓN.”

 

“CANTABA PARA MÍ Y PARA LOS DIOSES.”

 

“NO HABÍA CRÍTICAS EN ESTA SOLEDAD.”

“NADIE SE QUEJARÍA DE MI FALTA DE VOZ Y DE OÍDO.”

“CANTABA DESPREOCUPADAMENTE.”

 

“ESTABA CONTENTO.”

 

 

“POR CASUALIDAD VOLVÍ LA CABEZA Y MIRÉ ATRÁS.”

 

 

 

“¡HORROR!”

 

“ESTABA CERCA Y CRECÍA ANTE MIS OJOS NAVEGANDO A TODO LO QUE DABAN SUS HÉLICES.”

 

“¡UN ENORME CARGUERO! …”

 

“CORTABA EL AGUA Y LEVANTABA LA OLA. YO SABÍA LO QUE ESTO SIGNIFICABA.”

 

“NO RECUERDE SI GRITÉ. NO TENDRÍA NINGUNA IMPORTANCIA.”

 

¿QUÉ PODRÍA SIGNIFICAR PARA UN COLOSO UNA PEQUEÑA CASCARITA” – MI KAYAK – “QUE FLOTABA POR AHÍ CERCA?”

 

“NO LA CORTARÍA POR LA MITAD, NO LA APLASTARÍA TAMPOCO.”

“Y SI LA CUBRIERA CON LA OLA…”

 

“¿QUÉ LOBO MARINO SE PREOCUPARÍA POR ESTAS COSAS EN EL RÍO?”

 

“ERAMOS NOSOTROS LOS QUE DEBÍAMOS CUIDARNOS, Y SALIR DEL CAMINO.”

 

“ELLOS TENÍAN SU RUTA MARCADA, TENÍAN SU PILOTO, TENÍAN TAREAS MUCHO MÁS SERIAS QUE CUIDAR LA INTEGRIDAD DE CUALQUIER INSIGNIFICANCIA QUE FLOTE EN EL RÍO.”

 

“REMÉ HACIA LA COSTA COMO UN POSEÍDO.”

 

“¡RÁPIDO!

¡MÁS RÁPIDO!”

 

“CON TAL DE ALEJARME DE ESTA MOLE IMPETUOSA. NO SOLO “SALÍ DEL CAMINO”, SINO TAMBIÉN LOGRÉ HUIR DE LAS AGUAS PROFUNDAS.”

 

EL BARCO CARGUERO PASÓ CALLADO, INDIFERENTE, SIN HABER ADVERTIDO LA TRAGEDIA QUE HABÍA ESTADO A UN TRIS DE SUCEDER.”

 

“ERA REALMENTE GRANDE, MUY GRANDE.”

 

“VISTO DESDE EL KAYAK:

 

 

¡ENORME!

 

“YA HABÍA PASADO. PERO LA OLA, CORTADA POR SU PROA, VENÍA TRAS ÉL, ABRIÉNDOSE EN TRIÁNGULO.”

 

 

 

UNA OLA ASESINA.

 

“PARECÍA SERENA COMO LAS OLAS DE ALTA MAR. Y SE ACERCABA CON EL FEROZ ENVIÓN DE SUS MASAS.”

 

“Y CUANDO ESTA OLA “MARINA” LLEGÓ DESDE LA PROFUNDIDAD Y CHOCÓ CONTRA LAS AGUAS DE LA PLAYA

 

 

¡ESTALLÓ!

 

“ELEVÓ SU CRESTA DE ESPUMA, MÁS ALTA QUE MI PEQUEÑO MÁSTIL, Y ME EMBISTIÓ DESDE ARRIBA. ME CUBRIÓ, ME MALTRATÓ,

 

 

ME AHOGÓ.”

 

” NO SABRÍA DECIR SI MI “TRAMP” HIZO UN VUELCO COMPLETO O SI SE RECLINÓ DE COSTADO Y ASÍ RECIBIÓ EL GOLPE.”

 

“NO LO SÉ PORQUE FUI LANZADO FUERA DE ÉL. POR UN INSTANTE PERDÍ LA ORIENTACIÓN.”

 

“AL SALIR A LA SUPERFICIE, ESCUPÍA EL AGUA DEL RÍO, ATRAGANTADO, ATURDIDO, Y ATONTADO.”

 

“EL “TRAMP” ESTABA A MI LADO.”

“LLENO DE AGUA; PERO CON EL MÁSTIL PARA ARRIBA.”

 

“NO SE HUNDIÓ GRACIAS A LAS CÁMARAS DE AUTO LLENAS DE AIRE.”

“TENÍA EL ASPECTO DE UN VERDADERO AHOGADO. LO LLEVÉ HASTA LA COSTA, NADANDO.”

 

Y por suerte, flotando en el agua finalmente halló los remos.

 

(De pags. 232/33 de “LA VIDA EN EL GRAN RÍO. EL PARANÁ EN KAYAK” por VÍCTOR OSTROWSKI, Editorial Cuarto Mundo, Buenos Aires, 1975).

FIN

 

 

 GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux).

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