Archive for the ‘FICCIÓN’ Category

ESCRIBANÍA CÓMICA REAL, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux, abogado).

Lunes, diciembre 8th, 2008

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http://jovialistestar.blogspot.com

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JOVIALISTE PRIMERO, un blog cómico, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

Lunes, diciembre 8th, 2008

EN PUNTA DEL ESTE, URUGUAY.

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EL RAPTO DE UN POBRE GATO NEGRO EN QUILMES, por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

Domingo, diciembre 7th, 2008
EL RAPTO DE UN POBRE GATO NEGRO EN QUILMES
(CUENTO DE HUMOR)

por

GRAND JOVIALISTE (DR. EDUARDO BRIEUX)

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Yo, Pascual Flor de Vivo Ceibo ayer estaba de muy mal humor. ¿Qué? ¿Mal humor?

¡Pésimo humor!

Estaba con los pelos parados de punta, tanto que después fui a la peluquería.

Me llevaba el diablo, y todo el infierno, excepto yo mismo.

¿Y no saben por qué? ¡Cómo lo van a saber si pasó dentro de mi casa de Quilmes estando yo sólo en una soledad absoluta, parecida a la de un gobierno a punto de terminar su digestión!

¿Pero por qué estaba en uno de esos días aciagos que suelen repetirse a diario durante toda nuestra vida, que son la variable constante?

Angelo, el gato negro de la casa, por primera vez estaba ausente sin aviso, pues no había vuelto de sus correrías nocturnas habituales de día.

¡No se lo veía por ningún lado!

Y en la zona, desde de aquel memorable robo de las flores de Quilmes, que todavía se recuerda a pesar de ser un minúsculo hecho delictuoso sucedido ya hace algunos años (tantos que no me acuerdo en cual pasó: ¿Si en el de la fundación de Atenas o de Roma?), el rapto de un pobre gato negro en Quilmes podía llegar a ser aún un delito más famoso que ése y el de las sabinas, por figurar en el expediente penal Nº 1.000.000 del año. ¡Quizás ya era mi hora aunque fuera de un solo minuto de tiempo de algo de fama!

ººººº _ ¡Ja,ja,já! ¿Y te crees que por ser el expediente Número 1.000.000, que el robo de tu gato te va a dar prensa? ¡Dios mío, siempre el mismo gil! Si por lo menos esperaras una milésima de segundo, y se convirtiera en el 1.000.001, que es uno capicua, de suerte – me comentó mi otro yo dentro de la cabeza.

Yo permanecí sordo ante tamaña y fría insinuación, y preguntándome:

_ ¿Dónde está el gato? ¿Dónde estará?

Era las diez de la mañana, y no había aparecido. De costumbre, anda visible. De aquí para allá, y de allá a no sé dónde.

ººººº_ ¿Dónde se habrá metido? ¿Le habrá pasado algo? ¿Se lo habrá llevado alguien? – pensaba. Sinceramente, algo raro en mi. Ya que soy partidario de economizar inútiles pesamientos errátiles y totalmente teóricos. ¡Yo prefiero actuar! ¡Yo no pienso! – pensaba cómodamente sentado – ¡Yo soy un hombre de acción!

Y reflexionaba:

ººººº _ Anda callejeando mucho últimamente, y es tan incivilizado que puede pasar cualquier cosa con esta fiera suelta por el barrio.

El secuestro es un delito horrible. Que desgraciadamente está de moda. Entonces, no podía menos que temer:

ººººº_ ¿Lo habrán raptado?…

ººººº_ ¡Estás loco!- se burlaba de mi, mi otro yo (Es su trabajo, lo entiendo. Siempre es muy cumplidor, lo hace todo el tiempo).

También, siendo mi otro yo, es un Flor de Vivo de la familia, y me suele cargar más de la cuenta.

ººººº _ ¿Qué cuenta? ¡Si no tienes ninguna!

Y pasarse jornadas enteras de befas más molestas que un mosquito insistente en comer de nuestra sangre.

ººººº _ ¡No puedo. Si no, lo haría!

ººººº_ Ya lo sé, no hace falta que cometas la grosería de recordármelo a cada instante – le respondí.

ººººº _Si yo no te digo las cosas…. ¿Quién de tanta confianza te las va decir?

Y dentro de mi cabeza, plena de historias, de imaginaciones, y de los grandes números por 11.324 pesos de la cifra de la factura de teléfono que me acababa de llegar, a falta de trabajo que hacer, fantaseaba una, y otra vez:

ººººº_ ¿Qué rescate me irán a reclamar?…

ººººº_ Estás de remate – me respondía el otro. Es sólo un gato, y te aseguro que de los más feos. ¿Quién va a pedir un peso por un bicho como el tuyo? ¡No te hagas ilusiones que te lo hayan secuestrado! ¡Por otra parte, no te lo vas a sacar de encima tan fácil!

¡Qué barbaridad! Qué manera de ofenderme: ¿No?

Ah, no…..

Sin embargo, a pesar de lo que me decía el otro yo, mentalmente, me oía negociar con los secuestradores:

ººººº _ ¡No es persa, no es afgano, ni siquiera de angora! ¡Diez mil pesos! No pidan mucho. Es solo un gato, dos atorrante, tres común. ¡Más de diez mil pesos de teléfono este mes!

ººººº _ Te olvidas de cuatro.

ººººº _ ¿Qué cuatro? ¡Se bien lo que digo! Son solamente tres argumentos.

ººººº _Cuatro: que es un gato que no vale ni un pimiento.

ººººº _ ¡Es lo mismo, sombra!

Permitan que me desahogue y les cuente que el cariño incomprensible que le tengo a este felino, está más allá de esos pensamientos, y de esas desconsideraciones de mercado sobre cantidades mayores o menores de dinero y especialmente de la moneda de canje. Y de sus maullidos destemplados en las noches de luna llena que despiertan al insomne vecindario.

Y justamente, este sentimiento por el gato – cualquiera sabe y hasta mi otro yo, que lo quiero mucho, desmedidamente, infinitamente y se me acaban las palabras – es lo único que podía motivar el secuestro de Angelo.

Pero, realmente, el secuestrador tenía que estar mal de la cabeza para llevarse tantas pulgas, y por ahí alguna garrapata de obsequio, y quien sabe que otro huésped más.

Y mi otro yo, agregaba:

ººººº _ ¡Y a semejante salvaje! ¡Quien va a querer una fiera en la casa! Acuérdate cuando te arañó en la cara… No conforme con uno, también casi te saca el otro ojo. Mira si puedes lo que te estoy diciendo, aunque creo que en la historia del hombre nadie ha logrado ver jamás lo que habla, tampoco tu, pues te dejó tuerto para siempre, y con el otro ojo no ves nada. ¡Maldito animal del diablo!

Pero dicen todos que yo fui siempre algo simple; lo quiero y no cesaba de culparme:

ººººº_ ¡Esto me pasa no sé por qué!…Pues sé adónde va, y a qué hora suele volver.

Y de consolarme:

ººººº_ Simplemente, todavía debe estar en la discoteca.

Y de decirme:

ººººº_ ¿Lo ves?…. No lo ves…

Y mi otro yo de aconsejarme:

_ ¡Entonces mira otra vez!

Por lo que obediente de nuevo yo me repetía:

_ ¿Lo ves? …. No, no lo ves.

Y mi otro de susurrarme ya fastidiado:

_ ¡Entonces, mira otra cosa!

Y luego, cuando veía mi buena voluntad de hacer prontamente lo que recomendaba:

ººººº_ ¿Qué haces? ¡Mal hombre! ¿Abandonar la búsqueda? – Me reprochaba lo que acaba de justamente de prescribir, tal cual lo hace un demonio acusador que aparentaba defenderte.

Al gato, le gusta el “boliche”.

Todas las noches salta la medianera, y se mete en lo del vecino del fondo, una discoteca.

Mientras tanto, el tiempo pasaba por la calle y aún dentro de casa.

Y ya el viejo reloj con pila nueva señalaba las doce del mediodía de ayer del año que viene, nada más que porque adelanta un poco.

Cuando no sé porqué se me ocurrió echar una mirada con el ojo de vidrio debajo del mantel agujereado de la mesa de caoba del comedor, que vino de Miami con un equipo del Club Termitas Ilegales.

Quizás lo hice porque se acercaba la hora de almorzar con la sangre de mis piernas de los mosquitos del equipo del Club Nacional Hambrientos.

¡Por supuesto! ¡Ahí estaba dormido!

¡Lamentablemente, en el único lugar… donde no había mirado, ni hubiera mirado nunca!

Claro, para no ver el polvo de tierra que casi es la poca cosa que me queda aparte de Angelo, y de una sola nada más, cuantiosa fortuna invertida en bonos nacionales.

Y en ese momento de alegría, al sonreírme de mi tribulación anterior, ya aliviado, por experiencia propia, al igual que una planta de zanahoria, íntima y vegetativamente conocí de algún modo la diferencia entre el humor, y la comicidad .

Lo que acababa de vivir no era cómico; pero sí un episodio pequeño e inocente del versátil humor de cada día.

Pero me llamo a silencio…. Que si no, no puedo oir lo que está murmurando mi otro yo, en este preciso momento:

ººººº _ ¡Flor de Tara! Este no debe ser de nuestra familia los Flor de Vivo.

FIN.

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux)

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ESTE MI MUNDO DISPARATADO, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

Sábado, diciembre 6th, 2008
 
“ESTE MI MUNDO
DISPARATADO”
por

GRAND JOVIALISTE

(Dr. Eduardo Brieux)

 

IMPRESIONES Y EXPRESIONES DE UN VIAJERO DE LA WORLD WIDE WEB,

PARTE PRIMERA Y A CONTINUACIÓN PARTE SEGUNDA.

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AVISO LEGAL:

“ESTE MI MUNDO DISPARATADO”

COPYRIGHT @ DR. EDUARDO BRIEUX.

DEPOSITO LEGAL E. 167.346/2001, y 170.423/2.001.-

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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LA ULTIMA IMAGEN NO LA MIRE,

AUNQUE SE TRATE DE UN CUADRO CELEBRE DEL GRAN PINTOR CARAVAGGUIO DEL SIGLO XVI,

PUES SE TRATA DE LA “GORGONA MEDUSA”, CUYA MIRADA PETRIFICA A LOS HOMBRES CONFORME PENSABAN NADA MENOS

QUE LOS GRIEGOS.

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“TODO ESTÁ IGUAL, PARECE QUE FUE AYER”. LA BRUJA, zarzuela de TAMOS CARRIÓN, música de CHAPI, 1.887.

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PARTE PRIMERA.

Aunque no lo parezca, a mí también me preocupan los grandes temas de la humanidad.

Como quien va a ganar en la cuarta carrera del sábado, o si el equipo va a salir campeón en algún siglo, o si Monzo va a perder la pelea de la noche.

Despreocupémonos. Lamentablemente como tantos misterios insondables del Universo no lo podremos saber hasta que esos eventos se produzcan.

Y a veces, también me suelo hacer algunas preguntas trascendentales.

Por ejemplo: ¿Queda en el mundo gente como yo? No lo parece; pero es importante.

Muchas veces me lo he preguntado.

¿Y bien?

……………………………………………………………..

¡Y BIEN!

……………………………………………………………..

 

Ninguna respuesta. ¡QUÉ MAL!

No obstante, esta ausencia de contestación, por lo menos estoy yo.

Pero evidentemente deben quedar algunos más como yo.

Es terrible. La superpoblación mundial alcanza cifras pavorosas. Y por lógica, entonces gente como uno debiera haber en todas partes.

Yo pienso que es uno de los asuntos graves que afronta la hora actual, además que el reloj se paró.

Por ejemplo, ahí estás tu. Uno más de la superpoblación.

Desde este monitor te veo: ¡Hola Sam!

No te enojes. Ya sé que no te llamas Sam.

Es por si acaso te llames Samuel, o tal vez Samuela.

De alguna buena manera me debo dirigir a ti con un nombre que te identifique.

Caso contrario, para mí eres un simple número estadístico en el contador, que suma, suma, y no deja de sumar.

Puedes o no ser uno más de Internet, que lee y me manda mailes; y si lo escribes si la i latina, males, o sea críticas y reproches.

Oye, ante todo eres bienvenido.

Aunque soy uno más del montón, te cuento que puede ser que yo llegue a presidente.

Es la verdad, créase o no. También se lo dije a mi madre, y no me creyó.

_ ¿Cómo vas a ser presidente?

_ Pues Madre, está en la Constitución que cualquier ciudadano puede ser presidente.

_ ES MUY CIERTO. ¡Pero hijo, tú tienes una a reclusión perpetua!

En ese instante, fue cuando me desperté de la pesadilla de ser presidente.

Fin.

No todo termina en la vida. Este relato continúa.

Y con el pie derecho, el mismo que el otro día puse en un pozo; y casi me mato.

Pero no es todo lo que me pasó.

Luego me puse a podar el ciruelo del fondo de mi casa o de mi casa del fondo, da lo mismo que te confundas puesto que el ciruelo está en el frente.

_ Corto esa rama – me dije sentado en el extremo de la misma, y le grité a mi madre:

_ ¡Por favor, alcánzame el serrucho Madre!

Me lo trajo, y me puse a serruchar el brazo.

Mi madre me miraba, y por suerte me avisó:

_ ¡TORPE, ten cuidado! Que ahora que está tan grande, ya no te puedo dar de nuevo a luz como cuando eras un bebe.

_ Ha sido un error que cualquiera lo tiene; ahora sigo con la rama.

_ ¿La rama? ¿Sentado en la misma? ¡RETORPE! ¡Te vas a caer cuando termines con la rama!

Me avisó lo mismo varias veces:

_ ¡CUIDADO QUE CUANDO TERMINES TE VAS A CAER CON LA RAMA!

¡Qué hijo tan torpe!

¡CUIDADO!

¡CUIDADO TE VAS A CAER!

Desde arriba se escuchaban sus comentarios consigo misma:

_¡Que torpe, que torpe es! Salió al padre. ¡Pero miren que torpe! ¡Qué torpe! ¡Nomás salió al vecino! ¡Qué torpe!¡Aunque el lechero también era otro torpe!

Afortunadamente se equivocó, me caí antes de finalizar la tarea porque la rama se quebró con mi peso excesivo, ya que estoy excedido en diez kilos.

No soy tan torpe como le parezco; el árbol sí que es torpe.

Un hombre como yo puede escalar las más altas cumbres; pero caerse de un simple árbol por una imprevisión de éste. Pudo tener más fuertes los brazos o sea las ramas. ¿No les parece? O como a mi mejor me parece: Debió tomar en el desayuno más savia con cereal.

Todo este asunto de mi torpeza se originó el día que nací.

Y decidieron bautizarme Torpe.

Me acuerdo que de inmediato les avisé:

_ No me llamen Torpe.

_ ¡Está bien Torpe!

_ No Padres, no soy Torpe.

_ ¿Eres tú?

Y para evitar que me dijeran torpe, recuerdo que les respondí:

_ No, soy otro.

Y los dos al unísono dijeron: _ ¡ES ÉL, Y NO LO SABE! ¡QUÉ TORPE es TORPE!

A las pocas horas, parece ser que me pusieron un chupete en la boca que al día siguiente me lo tragué.

¿Una torpeza?

NO. ¡Un error lo comete cualquiera, máxime un bebé sin experiencia!

Y cuando era chico unos días hasta estuve trabajando en el circo, donde no te admiten si no eres hábil.

Para estar allí, tienes que ser muy diestro en algo, por ejemplo en el salto acrobático, o en la cuerda floja, o en los juegos malabares, o en otras destrezas.

Mi habilidad era ponerme sin querer en la boca del león.

Un minuto, ahora me acuerdo que mi Madre me preguntó algo:

_ Hijo: ¿Viste el paquete que dejé sobre la mesita?

_ Sí mamá.

_ ¿Y dónde está que no lo veo?

_ En el suelo.

_ ¿EN EL SUELO? ¡MI VALIOSO FLORERO DE LA DINASTÍA BUSH EN EL PISO! ¡AY, DIOS! ¡AY,AY,AY……ME DA EL ATAQUE!………………..ME COSTÓ DIEZ MILLONES DE DÓLARES. ¿QUÉ PASÓ?

_ Sencillito: Que se cayó, madre.

_ ¿Se hizo trizas?

_ No, solamente se rompió en unos pocos pedazos.

Mi Madre extrañamente se desmayó

Debía estar algo débil, sin duda.

¡PERO NO! ¡NO! ¡ESTABA REVIVIVIENDO!:

Y me dijo: _ ¿Y nuestro perro GUARDIÁN que no lo veo desde anoche?

_ Es que justamente salió a bailar, y no ha vuelto.

_ ¿Y quién cuidó la casa toda la noche?

_ Nadie.

_ ¿Y la ronda policial que pasa todas las noches?

_ Salió a divertirse con GUARDIÁN.

_ Entonces pueden haber robado nuestro PICASSO.

_ SÍ claro, sabes que ahora me doy cuenta, no lo he visto en la pared.

Pero por lo menos está la pared, que es mejor, si no se caería el techo sobre nosotros.

_ ¡AY, DIOS! ¡NO ESTÁ! ¡NO ESTÁ! LO DEBEN HABER ROBADO. YO ME MUERO – gritaba Mamá.

_ Bueno.

Repetía incansablemente, aunque aquí lo he escrito una sola vez: _ ¡LO TIENEN QUE HABER ROBADO!

_ Eso creo, a menos que sea el mismo cuadro que llevé empeñar esta mañana – le dije de compasivo que soy.

_ ¿ERA EL PICASSO?

_ No, no lo sé, no le pregunté. Pero puede ser, da la coincidencia que allí mismo estaba colgado.

_ ¡DIOS! ¡QUÉ HIJO! ¡QUÉ TORPE!

Y, con curiosidad me interrogó: _ ¿Y en la casa de empeños cuánto te dieron?

_ ¡Mucho!

_ ¿MUCHO?

_ Bueno, en realidad exactamente dijeron:

_ Muchas.

_¿ MUCHAS?

_ Sí, muchas gracias.

_ ¿Cómo? ¿CÓMO SOLAMENTE MUCHAS GRACIAS?

_ No, por supuesto que no. Agregaron: _ Nos has salvado para siempre. Ahora nos vamos a las Islas del Pacífico, danos tu dirección para enviarte postales. ¿Qué amables, no?

Son cosas que pasan en la vida. Hay de todo. Gente cordial como ellos, y gente que no lo es como mi madre.

_ Lo siento, mamá – le dije – Lo siento en el corazón.

_ ¡Y YO EN LA CARTERA! – me contestó con destemplanza increíble. Increíble realmente, decir que soy el hijo, que si no….

Bueno, lo sentía en la cartera. Pues eso tenía una solución muy sencilla y a su alcance, que la llevara a componer. Acá enfrente mismo, hay una talabartería.

Por eso le dije:_ ¡NO AGUANTO MÁS!

Me debe haber visto cara, y me respondió: _ ¡AGUANTA, que ya viene el plomero para arreglar el baño! ¿No vas a hacerte acá no?

_ NO, CLARO.

La tranquilice: _ YA HICE EN LA COCINA.

_ ¿EN LA COCINA?

_ ¡SÍ EN EL PISO!

_ ¿EN EL PISO DE LA COCINA?

_ ¿Y DE DÓNDE CREES QUE VIENE EL OLOR QUE NO AGUANTO MÁS?

_ ¿Estás descompuesto?

_ No, no lo creo. Esta mañana estuve en lo del Mecánico.

_Bueno, pero por alguna razón HOY has hecho allí.

_ No, por lo general todos los días.

_ NO PUEDE SER. TODOS LOS DÍAS ENTRO EN LA COCINA Y NUNCA HE VISTO NADA RARO EN EL PISO SALVO LOS EXCREMENTOS DE PERRO POR TODOS LADOS. ESO SÍ: ¡Y UN OLOR….!.

_ Es que hago en el tacho de basura.

_ Hijo: ¡Se debe decir de residuos!

_ ¡Lo mío técnicamente no es un residuo!

_ ¡AH, AHORA ME EXPLICO PORQUE LA POLICÍA SOSPECHA QUE HAY UN VAGO QUE HACE EN LOS TACHOS DE BASURA!

_ No es un vago, soy yo.

_ ¿TU?

_ El mismo. Tu hijo querido graduado en Odforx.

_ ¿Y TAMBIÉN ORINAS EN LA PUERTA DEL VECINO? PORQUE….¿SABES? ¡SE QUEJA POR ESO!

_ Es buena idea. No se me había ocurrido. Debe ser Guardián que me ganó de mano.

_ NO PUEDES HACER ESAS COSAS. NO ERES UN ANIMAL

_ ¿NO?

_ BUENO SÍ…… ¡DIOS!

_ No lo menciones: ¿Qué? ¿También él hace?

_ No hijo. ¿Cómo se te ocurre? Es solamente una exclamación de asombro.

_ ¿Asombro? No veo de qué.

Lo hago todos los días, soy muy regular.

Y para cambiar de tema, porque el asunto me pareció que se estaba poniendo espeso, le sugerí:

_ ¿Comemos?

_ Bueno, pero acá en el comedor diario, porque en la cocina hay muchas moscas. Toma tu desayuno. ¿Quieres más leche?

_ Madre, unas moscas con la leche.

_ No hijo, otro día, hoy tenemos tostadas.

_ SEÑORA – dijo la mucama – Me voy.

_ ¿Adónde? – le preguntó Mamá.

_ El señorito me dio franco por el resto del mes.

_ ¡PERO HOY ES PRIMERO DE MES! ¿CÓMO SE VA?

_ Caminando.

_ No. Le recuerdo que esta noche tengo una recepción – y dirigiéndose a mi, me dijo con mala cara _ ¿Cómo es que a la muchacha le diste licencia?

_ Bueno, justamente se me ocurrió por lo de la fiesta de esta noche. ¡Nosotros no nos vamos a estar divirtiendo, y entretanto ella trabajando!

_ ¡PERO HIJO! ¿PERO HIJO QUIÉN VA A HACER LA COMIDA, QUIÉN VA A PONER LA MESA, QUIÉN VA A ABRIR LA PUERTA, Y QUIÉN VA A SERVIR? ¿YO?

_ Claro, es una buena solución.

_ SEÑORA – alzó la voz la Mucama – Antes de irme le quiero avisar que no trajeron las flores para el sepelio.

Mi Madre dijo _ ¿QUÉ SEPELIO?

_ EL DEL HOMBRE QUE ESTÁ ACOSTADO EN SU CAMA.

_ ¿CUÁL HOMBRE? ¿PAPILLA?

_ No sé. Usted conoce tantos.

_ ¿QUÉ LE PASÓ?

_ No sé. Puede ser que la persona que duerme con él, sin querer lo haya aplastado. Eso parece, es voluminosa como la patrona. A menos que sea otro homicidio en la casa para resolver y castigar a la culpable hasta las últimas consecuencias.

Y agregó:

_ ¿Usted puso el gato a cocinar en el horno?

_ No, hija. ¡Cómo se te ocurre! ¡YO PUSE UNA LIEBRE PARA LA COMIDA DE ESTA NOCHE!

_ Pero está el gato. Se me ocurre, que lo que debe haber ocurrido, es que el gato se comió la liebre, y se quedó a dormir dentro del horno.

_ Sin duda. Pero es lo mismo. Ah, por lo menos un alivio: ¡La comida ya está hecha!

_ ¡Sí, la comida ya está! Pero el baño….

_ ¿QUÉ PASA CON EL BAÑO?

_ Que el Señorito se fue a duchar.

_ ¡Qué bien! Por fin me hizo caso. Esta noche no va a tener olor.

_ No, qué mal, porque se olvidó de cerrar la canilla del agua, y toda la noche estuvo saliendo. Está inundado todo el piso alto.

_ ¡QUE TORPE! ¡AY, DIOS, LLAMA AL PLOMERO, A LOS BOMBEROS, AL ARQUITECTO, A DESASTRES!

_ No, no señora, ya estoy de licencia, que llame el vago del señorito.

Eso me pasó por ser bueno, le dí franco, y ella me dió trabajo.

Y no sé porque me llamó vago, cuando me paso todo el día como supervisor, siguiendo su trasero por toda la casa, viendo como trabaja.

Esa mañana de la rama para olvidar los incidentes, me tomé un colectivo, el mismo que ya me ha atropellado varias veces frente a casa.

Desde la puerta de casa mi madre me advirtió:

_ ¡FÍJATE ANTES DE CRUZAR! ¡SALES SIN MIRAR SI VIENE UN AUTO POR LA CALLE! ¡DATE CUENTA QUE SUELEN VENIR! ¡MIRA PRECISAMENTE AHÍ VIENE UNO!

_ Claro, para eso es la calle. Además, MADRE, no es un auto, sino un colectivo – le contesté.

_ ¡CARGADO DE PASAJEROS! ¡Peor, mucho peor! La gente que lleva llega tarde a trabajar por tu culpa, porque primero te tienen que llevar al hospital!….. Mira los problemas que creas a la gente de trabajo por cruzar la calle sin mirar.

No es así, para nada. ¡Para nada!

Dentro de ese colectivo, solamente hay punguistas, que se están robando las carteras entre sí.

Me consta, pues muchas veces viajamos juntos. Y siempre miro al cruzar las calles si tengo chocolatines en los bolsillos, y en cambio solamente hallo carteras.

Esta vez le hice señas al colectivero para que se detuviera; pero él andaba sin anteojos, y amablemente me llevó por delante hasta la misma puerta del hospital.

Por supuesto, les escribo desde Terapia Intensiva.

Dada la gravedad del accidente han terminado conmigo muy rápido, y pronto salgo para la morgue.

Que conste. Únicamente para cumplir un trámite ineludible.

Las autoridades quieren que reconozca el cadáver del colectivero, a quién maté del susto.

La vida continúa, naturalmente. Y no todo son problemas. Sino que también hay cosas peores.

Como por ejemplo enamorarse. No parece muy difícil.

Y me suelo hacer una pregunta. ¿Me enamoraré de alguien?

Puedo quedar sentimentalmente enganchado de alguien, y por supuesto ese alguien de otro.

Bueno, sí. ¿Qué hay? Yo soy un ser humano, y me enamoro como cualquiera. Y de mi, cualquiera con el gusto estragado.

De nuevo, escucho en mi mente la voz de mi madre que opina:

_¡BUENO, SÍ HIJO; PERO NO DE UNA FOCA!

¿Qué tienen de malo las focas? Me atraen a primera vista. Me flechan. Son lindas, son gentiles, y son graciosas. Y por si fuera poco, MOROCHAS. Unas preciosuras.

Pero oigo en mi cabeza la voz de mi madre: _ ¡Y CON ELLAS SE HACEN BILLETERAS DE CUERO DE FOCA!

Justamente, me toca en mi cuerda más sensible, lo que más me gusta, la FOCA CON DINERO.

Pero ahí oigo de nuevo a mi madre, la destructora de mis ilusiones:

_ ¡Mi hijo no va a ser un gigoló! ¡Un vago de esos, un vividor de mujeres como su padre y como todos los otros! ¡Eso sí que nunca!

¡COMO SU PADRE NO! Está bien. Eso sí que no. Gigoló no. ¿Qué me queda entonces? ¿SER UN DESCASTADO?

¿Y todos los otros? ¿Qué quiere significar?

¿No eran gente de bien? ¿El pirata Morgann y todos los demás que siguieron la tradición familiar? ¿Eh? ¿Y qué decir del orgullo de la familia, de don Juan Tenorious? ¿Y del tío tatarabuelo Casanoivas?

Además que es injusto, mi padre fue un esposo excelente que nunca vivió de mi madre sino de sus amantes, claro que de los amantes de mi madre, y los amantes de mi madre de los amantes de mi padre.

Mi madre me ha dado consejos para ser un descastado y no llegar a Gigoló o Gigoló fracasado:

_ Hijo, consejo uno, evita ser utilizado por las mujeres; consejo dos: Utilízalas tú; consejo tres: No dar consejos; consejo cuatro: Formar un concejo; consejo cinco: Nunca llegar a cinco consejos en un día.

Nada me gusta más que recibir una opinión, y es darla:

_ Madre, precisamente eso es ser un gigoló y una foca no es una mujer a menos que sea muy gorda.

_ Son las que a ti te gustan. Eh hijo – y me guiña los dos ojos a falta de uno.

No, no es lo que piensa ¡Cómo se equivoca!

_ Madre: ¿Qué sabes tú de mi y de mis gustos exquisitos? Mi última novia fue una modelo que trabajaba de anoréxica.

_ ¡SÍ UNA ANORÉXICA QUE TRABAJABA EN LA CLÍNICA DEL DR. GORDOS!

_ ¿Y qué tiene de malo trabajar en la clínica del Dr. Gordos?

_ Nada; pero iba a domicilio. ¡Y se echaba encima cada gordo!

Está en un error . Como era invierno usaba un gordo.

Además mi novia como era flaca y sentía mucho más el frío, se abrigaba acurrucándose en los brazos grasosos de todos los gordos, y por supuesto del Dr. Gordos.

Era una manera inteligente de defenderse contra la inclemencia del invierno que afecta la libido.

Y luego ha agregado:

_ Mi hijo no va a ser gigoló. Estudia otra cosa. Hay tantas oportunidades en la vida, mira te quisiera ver establecido con un comercio serio, por ejemplo un hotel alojamiento, o algo parecido a tu vida como un quilombo.

_ Madre, para tener un establecimiento hace falta capital.

_ Entonces, piensa en otra cosa, en una casa de citas con comidas afrodisíacas.

Ah, no sé. También hace falta dinero, y hasta para comerlas. Pero la cuestión es que mi madre tiene razón.

_ ¿Qué vas a ser cuando yo me muera?

_ Un huérfano.

Hablando de comidas, me gustan que coman bien, es decir gordas.

Y entonces: ¿Por qué también delgadas y medianas?

¡Soy un fenómeno! ¿Soy un fenómeno?

Y me suelo hacer una pregunta aunque no se me ocurre ninguna.

Y si no soy un fenómeno: ¿Qué soy?

_ (¡*+#*=*+#*!)

_ ¿No me digas?

Estaba pensando en esto aunque no me salía ni una mísera idea, en cambio sí varias miserables, cuando de nuevo oigo la voz de mi madre:

_ Hijo, te presento a tu novia y a todos los demás.

Y me mostró una foto de una señora de ochenta años rodeada de un grupo de chicos que serían sus nietos, todos grandes. ¿Estaba de purga?

_ ELLA VIENE CON TODOS ESOS, NO TIENES PORQUE TENER HIJOS, YA ESTÁN HECHOS POR OTROS.

No, sí, no todos son problemas.

Voy a tener que hacer algo. No puede ser que mi madre quiera dirigir mi vida, casarme con quien le de la gana, y decirme que debo o no debo hacer, y si tengo que tener o no nietos.

¿Qué tienen de malo los nietos?

¡Te llaman abuelo, y por lo general ya no haces hijos!

Tal vez yo quiera tener bisnietos. Y puede que tataranietos. Y seguramente que ellos no a mi.

Estaba pensando en eso, o Eso que es mi madre pensando en mi, cuando me dijo que todo había sido un chiste.

Pero que ella me convenía, que hacíamos buena pareja.

_ ¡LOS DOS SON CALVOS, TAL PARA CUAL!

Ahora resulta, que me hace chistes con un tema tan caro a mis sentimientos, aunque no me salga un dólar.

¡Santo Dios de este endiablado mundo!

_ Madre – le dije – Esa mujer puede ser tu mamá, y yo aún a los setenta y nueve soy joven para una de ochenta.

_ No te hace falta mucho dinero para convertirte en viejo, aunque eso te lleve unos años y te cueste tu manutención.

_ ¿Has acabado?

_ SÍ.

¿No vas a seguir manteniéndome?

_ No. Ya tienes edad para ganarte la vida, o en su defecto retirarte del oficio de hijo.

_ ¡NO ANTES SIN HABER COBRADO MI DINERO DEL SEGURO DE DESEMPLEO DE HIJO!

No deja de ser interesante considerar que hay gente de otros lugares que han logrado convertirse en ancianos sin conocer lo que es el dinero.

Por ejemplo, los indios. Llegaban a viejos, sin ver un solo dólar. Lo mismo toda la vida le pasó a mi tío, sin ser indio.

En consecuencia, no hay que dejarse engañar, por ciertos personajes inescrupulosos, que por lo general consiguen embaucarnos y quitarnos no sólo el dinero sino hasta la piel, y si somos mujeres, las ropas y hasta las pieles, nos dejan desnudas siendo como somos hombres.

Me suelo hacer una pregunta. Bueno no. En este caso una reflexión irreflexiva.

Por regla general el trabajo de inescrupuloso obliga a realizar tareas inverosímiles a destajo.

_ Pero da satisfacciones, niño feo, gordo, y rechoncho – Perdonen, es mi Madre de nuevo, que está metiendo su cuchara dentro de mi cabeza.

¿La habrá lavado? No sé qué jarabe va a sacar….

No es necesario estar de acuerdo con esta última incertidumbre; pero ayuda, haciéndonos olvidar su falsedad absoluta.

No importa. Está claro que igualmente el mundo marcha hacia un callejón sin salida.

¿Todo irá bien? ¿Llegará?

Y me hago otra pregunta, en este caso fundamental, esencial, o algo terminado en tal, como letal:

¿Encontrará ese callejón?

Y, si lo encuentra, espero que no mire mal, y no sea el mismo donde está mi casa.

Pues si no: ¿Qué haré con todo el mundo en la puerta de casa?

¿Invitarlos a entrar?

¡JUSTAMENTE, ES LO QUE MANDAN LAS REGLAS DE LA HOSPITALIDAD!

¡Y ESPECIALMENTE NO DEJARLOS AFUERA EN LA INTEMPERIE!

_ ¡Ya que hace mucho frío y está helando! – añade mi Madre.

Imagino, ensueño

(LA VIDA ESTÁ LLENA DE SUEÑOS):

[ ¡Y se ha echado a llover! ¡Nieva en el Caribe! ¡ Oh, qué maravilla!

Aunque es algo pasajero.

_ ADENTRO, ADENTRO, POBRE GENTE, POBRES HERMANOS MÍOS: ¿UNA SOPA CALIENTE?

Y le digo a mi madre: _ HAZ SOPA PARA TODOS ESTOS, LOS HABITANTES DEL MUNDO.

Pero con toda esa gente dentro de casa, unos SIETE MIL MILLONES, el edificio revienta, y se derrumba, arrastrando en su caída al mundo, a la humanidad, y por si fuera poco a la nieve.

(LA VIDA ESTÁ LLENA DE PESADILLAS) ]

Me despierto, aunque sea imposible ya que La vida es sueño.

Por suerte, no hay nadie. Y todo sigue como antes. Todo mal. Argentina, año loco del 2.001. South America para todos. ¡Ahora, ya ni a Miami se puede ir!

Y en tus próximas vacaciones te espero en el maravilloso sur Argentino, o si quieres en Macchu Pichu, o en las playas Brasileñas, o en las Venezolanas, o en las Cataratas del Iguazú.

En casa no.

Falta el Picasso, el dueño de la casa.

En cambio, ahora hay una prole de mosquitos que te pican de lo lindo. Y seguro que no te gustará tanto.

DESPUÉS DE LAS FOTOGRAFÍAS DE TORPE PIUPIU Y DE UN SECTOR DE UNA BUENA MESA, CONTINUA CON LA PARTE SEGUNDA

 

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Buscar lo que desee en Internet

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SEGUNDA PARTE.

Diciembre.

Por fin.

Estaba en Babia, y me acabo de enterar que se acerca el fin de año.

Sin avisar.

Bueno, llega antes de lo que suponía. ¿No era septiembre hace poco? ¿Y antes julio? ¿Sí? ¿O era agosto? Recuerdo que hubo un mes llamado marzo, y que otro antes, se llamaba enero.

¡Cómo ha pasado este año 2.001!

Como siempre.

De todas maneras es hora de reflexionar en lo que ha pasado, y en lo que irá a pasar, o de algo terminado en ar, como lo que a fin de año – entre copas de champagne – seguramente voy a disparatar.

Todos los finales de año hago lo mismo: Filosofar sobre el tiempo transcurrido, y lo que todavía nos falta para que nos detenga la Parca.

Por ello, he elaborado este texto, en un momento de inspiración, aunque parezca lo contrario.

No importa.

Quiero empezar diciendo que siempre estuve convencido que los primeros días de cualquier vida suelen ser los más difíciles, igual que los últimos, y todos los demás.

Véase si no:

Luego que damos un beso de despedida al nacimiento, a los hombres se nos presenta una perspectiva desalentadora que nos mueve a patalear, o a luchar, y en definitiva a vivir.

De ello suelen dar testimonio casi todos los bebés cuando con berrinches frecuentes, o de tanto en tanto, dan rienda suelta a sus estados depresivos.

O con protestas ruidosas.

O con rabietas silenciosas.

A veces tras estos episodios los seres humanos nos sumergimos en el mundo de la leche.

Una adición poderosa.

De la que nos arrancan con el destete.

Pero a la que muchos retornamos tarde o temprano, y más bien temprano que tarde.

Los adultos adictos a la leche como yo, solemos comprarla en botellas que empinamos hasta el codo.

Ya lo he dicho y lo repito: Se trata de una adición.

Y por ahora la ciencia no puede hacer nada.

Al nacido le esperan muchos meses, y a veces años. Y otras veces, Días sin Tregua.

Aquellos primeros tiempos pasan, transcurren rápido como todo.

Y después, viene la pregunta:

¿Y ahora? ¿Qué? ¡Qué Diablos! ¿Ya todo se acaba? ¿No hay más leche?

Y entonces nos decimos:

Trabajamos duro.

Hemos subido escaleras con la chica de nuestros sueños.

Y también las bajamos con la divorciada de nuestras pesadillas.

En días calurosos como en los de invierno.

Sin olvidarse de los otoños, y de las primaveras.

Solos, o acompañados

No nos han faltado un par de juegos.

Lloramos y reímos, o reímos y lloramos.

Hasta bailamos al compás de la música y al de la música del compact.

Luego de fumar o de probar algo, algunos han escuchado un café con leche, tomado una poesía, visto un olor, sentido un color, y finalmente viajado en ataúd. .

Hasta una vez conocimos la torta de limón, la de chocolate, y un limón sin torta, o una mancha en la ropa.

Vimos las vidrieras de los negocios de la vecindad, y a veces en cine las de una lejana ciudad de los abuelos, y en callejuelas imaginarias caminamos en las ramas.

Y hemos pisado la muralla china o la de la pared que da al predio vecino.

Y qué decir de París, o de la casa del fondo.

Ahora vemos caer las hojas resecas, o los cabellos húmedos.

Nuestro joven mundo comienza a estar viejo.

Y también el cucú del reloj.

Aunque somos grandes, somos chicos en el fondo, y si nos crece la barba, también en el frente o sea en la cara.

Y vamos a la barbería. O nos afeitamos en casa. O nos dejamos la barba.

Todos los días es lo mismo.

Pero implacablemente, la barba sigue creciendo, creciendo, y creciendo, hasta que un día nos llaman: El barbudo.

_ ¡Por lo menos, recórtesela. Hombre, no aguanto verlo desaliñado! – nos dicen.

Y cuando nos afeitamos, lo primero que nos agregan es: ¿Se afeitó? ¡Y se ha cortado la cara!

Y añaden: Entre nosotros: ¡La barba le quedaba mejor!

Pero aún así, y todo, tenemos siempre – ya lo creo – algunas alegrías, o por lo menos ciertos alivios en la tarea de vivir una larga vida, como ser hacértela corta, y ya concluir con la introducción.

Por ejemplo, debo confesarles que:

“PARA MÍ NO HAY PLACER MÁS GRANDE QUE YACER BAJO LOS RAYOS DORADOS DEL SOL EN LA PLAYA, CON LOS OJOS CUBIERTOS POR EL PERIÓDICO, ABANDONARME VOLUPTUOPSAMENTE AL OCIO Y NO PENSAR EN NADA…” “O SEA, QUE ME RELAJO COMPLETAMENTE Y EL MUNDO DEJA DE EXISTIR PARA MÍ. ESTOY A SOLAS CON EL SOL Y EL VIENTO”

(En página 167 de “¡DESE VUELTA, SEÑORA LOT!”, por EPHRAIM KISHON, Ediciones Horme S.A.E., Buenos Aires, 1.976).

Pero yo estoy en mi casa, a cuatro mil kilómetros de la playa. Entonces, con seguridad esta cita no corresponde.

¿O sí?

Porque mi casa se parece bastante a la playa. No hay arena, no hay mar cerca, no hay sombrillas, no hay vendedores ambulantes, no hay botes; pero estoy yo, hay mucho polvo, y papeles arrojados en el suelo.

Y estatuas de arte. Y cuadros. Por ejemplo, hay uno La Berenjena pintado por el gran maestro Zanahoria, obra dejada inconclusa por este artista de fama internacional, que yo completé en casa con mis dedos enchastrados con mayonesa local.

Debo subrayar un aspecto sumamente importante antes de quitar este asunto pequeño, hay una diferencia. El Sol no está dentro de las habitaciones, sino que por ahora lo tenemos afuera.

Además, en casa nosotros no usamos el periódico para cubrirnos, sino la ropa de la cama.

Y tenemos contadores, por supuesto de madera que nos ayudan en las operaciones de restas, descréditos, y quiebras.

Pero el mundo no deja de existir para mí, porque suele estar mi madre querida que me habla a los gritos con su voz megáfono.

_ ¿Escuchaste hoy qué temperatura va a hacer? – me pregunta

_ Oí la radio, y parece que puede hacer frío: ¿Hay leña para la estufa?

_ Querido, en casa tenemos la calefacción central a gas, no hay hogar de leños.

_ Tarará ¡Ah, no sabía! Perdóname.

_ ES HORA QUE TE ENTERES PUES HACE TREINTA AÑOS QUE VIVIMOS EN ESTA CASA.

_ NO, NO MADRE. HAZ HECHO MAL LA CUENTA. NO SON TREINTA AÑOS.

_ ¿Ah, no? ¿No hace treinta años que vivimos acá?

_ NO. ¡HACE CUARENTA AÑOS!……………………. Entonces: ¿No hace falta la leña del árbol del frente de la casa?

_ No. ¡Qué leña! NENE, ¿LE HICISTE ALGO A MI HERMOSO CEDRO AZUL?

_ No, nada. – Y agregué:

Tarará. Solamente lo talé para tener suficiente madera para el invierno. Ah, eso sí, habrá que cuidarla. Hoy ya me fatigué, descanso, y descuida que mañana sigo.

_ ¿LO TALASTE?

_ Tarará. Sí, claro. Porque escuché por la radio que este invierno va a ser muy frío.

Por suerte, trabajé mucho, y pude cortar cualquier cantidad de madera.

Tarará. Estoy seguro que no me vas a dar las gracias sino las muchas gracias.

¡MADRE! ¡MADRE OÍ QUE ALGUIEN GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA!

_ ¡NO, SOY YO, QUE CAÍ DESMAYADA EN EL PISO!

_ Tarará. Cuídate más. Para cambiar de tema le dije:

¿A qué hora tengo que estar desvestido para la recepción?

_ VESTIDO HIJO, VESTIDO. Y, por favor, ponte la camiseta debajo de la camisa.

_ ¿No es arriba?

_ No. ¡Cuántas veces te lo he dicho!

_ Tarará. No sé, no las he contado.

_ Una vez. Sin ir más lejos, la otra noche en la función de gala del teatro.

_ ¿Qué función?

_ ¿Cómo, ya te olvidaste? En la que interrumpiste al tenor de Cuarenta Balcones y Ninguna Flor para cantarle las cuarenta.

En la recepción tienes que ponerte un traje oscuro con corbata al tono, porque viene su Excelencia. Y no te olvides de lavarte los dientes.

_ ¿Y si no viene?

_ ¡Pobre de él!

_ ¿Su Excelencia?

_ Sí, el señor Porquería que según las encuestas de los opositores está destruyendo el país.

_ ¿EL SEÑOR PORQUERÍA QUE ESTÁ DESTRUYENDO EL PAÍS? Entonces no es SU Excelencia EL MAGNÍFICO LADRÓN.

_ Ay, hijo, NO LO ES; PERO LO ES.

_ ¡QUÉ MATÍAS! ¿Quién te entiende, madre?

_ SE DICE: ¡QUË GALIMATÍAS!

_ Hay que ver si MATÍAS está de acuerdo que le cambies el nombre.

_Tu primo Matías no es como tú.

_ ¿No firma cheques sin fondos?

_ No hijo, seguramente él no sabe firmar.

_ Pero sabe pasarlos.

_ De acuerdo, no te hagas problemas que luego yo tengo que resolverlos. Realmente estoy admirada. Menos mal que conseguiste que se quedara la muchacha para la recepción de esta noche.

_ ¡Y PARA TODA LA VIDA!

_ ¿Para toda la vida? ¡TE FELICITO! ¿Cómo lo lograste?

_ Tarará. ¡IMAGÍNATE!

_ NO, NO ME LO ALCANZO A IMAGINAR. ¡MEJOR, DÍMELO Y ME AHORRAS SUSTANCIA GRIS!

_ Está bien; pero alguna vez lávala para que se vea blanca. Tarará. Prometiéndole casamiento. ¡MADRE! ¡MADRE, ALGUIEN DE NUEVO GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA! ¿Qué demonios, pasa allí afuera? ¿EL FANTASMA DE PADRE?

_ ¡NO! ¡NO! ¡SOY YO, QUE CAÍ MUERTA EN EL PISO!

_ ¿Muerta? ¡Y no tenemos un ataúd como la gente como tú! ¿Y por qué? ¡Parecías tan sana, tan llena de vida, con una expectativa de horas de supervivencia! ¡No se puede confiar en nadie! ¿Estás segura que te moriste?

_ Por desgracia no. Pero no te preocupes, ya resucito. ¿Dónde pusiste las sales?

_ Tarará. En las comidas.

_ ¡Ay, Dios!….. – Y añadió con tono más humano:

_ Me gustaría verme enterrada.

_ Madre no soy una persona imaginaria, hoy no me hagas trabajar más. Ahora ya estoy cansado.

_ ¿Cómo es que te casas con Josefina, la mucama? .

_ Pues simplemente desposándola ante el Jefe del Registro Civil.

_ No, sí ya sé; pero cómo es que llegaron a esa importante decisión que llenará vuestras respectivas vidas vacías.

_ Pues porque no quiere ser madre soltera. Tarará. Mira que virtuosa: ¿Qué más puedo pedir? ¡MADRE! ¡MADRE ALGUIEN DE NUEVO GOLPEÓ FUERTE LA PUERTA!

_ ¡NO, SOY YO QUE CON EL PUÑO ROMPÍ SIN QUERER EL PUPITRE DE LA MESA Y SE ME ROMPIÓ EL PUÑO! ¿Madre soltera?

_ TEN MÁS CUIDADO. NO, PARA NADA, CASADA CONMIGO.

_ ¿Así que te anunció que está embarazada?

_ No. Me lo dijo sin ningún embarazo.

_ ¿Pero tú vas a ser el padre?

_ Bueno, te seré franco, así ha de ser el día que nos casemos. Tarará. Me ha dicho que su dote es nuestro hijo. Es una ventaja. Porque otras parejas tienen a veces un plazo largo que aguardar o por lo menos un año, o dos, o que venga el plomero. Pero gracias a ella, para nosotros no habrá lista de dulce espera.

_ Espera que me recobre, o sucumba definitivamente. ¿Te puedo preguntar algo?

¿La quieres?

_ Tarará. Tanto como a todas las otras.

_ ¿Las otras?

_ ¡MADRE! ¡MADRE ALGUIEN DE NUEVO GOLPEA FUERTE LA PUERTA!

_ ¿Quién es?

_ Tarará. ¡Seguro que no es Madonna! – dije; y acerté.

Pues desde el lado de afuera se oyó una voz de bajo:

_ ¿ESTÁS EN TU CASA?

_ No quiero presumir pero sí – contestó mi madre.

Y la voz le respondió:

_ ¡ABREME LA PUERTA! ¡SOY LA SEÑORA DE PAPILLA!

_ Un instante, por favor. Ya viene la mucama – dijo Mamá, y se comenzó a lamentar:

¡Ay, Dios! Y Papilla en piyamas muerto en mi cama. ¿Ahora qué hago? ¡LA MUJER ESTÁ ACÁ! ¡Y ACÁ ESTÁ LA MUJER! ¡Qué se vuelva a su casa!

Se me ocurrió decirle:

_ Invítala a la recepción. Y a mí, también.

_ Tú ya estás. No. Si lo de Papilla, va a ser el sepelio.

_ CONFÍA EN MI: “MATA DOS PÁJAROS DE UN TIRO”.

_ ¡Qué buena idea!

_ Tarará. No es mío. Ese refrán lo oí en una cacería.

_ ¡PERO CONSEGUISTE ESCAPAR!

Estábamos hablando todo esto cuando Papilla apareció bien vestido en lo alto de la escalera, la que con paso cadencioso comenzó a descender; y en tanto silbaba, tarareaba una cancioncilla. ¿Cómo lo hacía?

_ ¡¡CÓMO!! ¡HIJO, TE DIJE QUE DEJARÁS EL VUDÚ! ¡MIRA LO QUE HAS HECHO CON PAPILLA!

_ Yo no hice nada, ayer estuve todo el día en el cementerio – le dije.

_ Entonces, te quedaste con las ganas.

Por suerte, Papilla explicó que exactamente padece catalepsia:

_ Me quedé muerto en la cama, o del susto; pero estoy vivito, y ahora me tengo que ir para la oficina a que el jefe me mate de trabajo.

_ ¡MENOS MAL! – dijo mamá – Porque tu mujer está en la puerta y te debe querer ASESINAR.

¿No es casi lo mismo? ¿Qué diferencia había? No me vengan con peros.

Pero no. Porque afuera se escucharon unos ladridos rotundos.

Guardián, sin más armas que sus dientes, estaba ocupándose de la señora Papilla, que corría calle abajo perseguida por el perro, y el perro por la perrera, y la perrera por el exceso de velocidad, y el exceso de velocidad por ir de contramano con lo que mandan las leyes o los reglamentos o ninguno de los dos.

Y, entonces: ¿Qué?

Papilla aprovechó para escabullirse sigilosamente por la puerta grande, la misma que los vecinos suelen observar con los prismáticos, y en la que enfocan las camaritas web que tengo conectadas a Internet, por lo que lo vieron hasta en Haití.

[ _ ¿Sabes que tenías razón? Mira, un muerto vivo Argentino.

_ No puede ser que estos Argentinos nos quiten protagonismo, ahora mismo tenemos que mostrar uno Haitiano. Cómo estoy franco de servicio, tienes que morirte tú.

_ ¿Estás loco?

_ Sí, por supuesto. ¿No lo sabías?

_ No. ¡POR FIN LO SÉ! …. TE VAMOS A ENCERRAR, ANTES QUE ME MATES. ]

En eso estaban las cosas, cuando apareció mi prometida, Josefina. Qué agradable sorpresa.

_ Ya son las ocho de la noche. Suegra: ¿Coloco la mesa?

_ Si, por favor, hija. Su Excelencia no va a tardar en llegar.

_ ¿Su Excelencia, ahora recuerdo, el padre de la criatura va a venir? – preguntó Josefina.

_ ¿Estás segura que es de él?

_ Es la tradición, su Excelencia es el padre.

Mi madre dijo:

Todo el mundo sabe que su Excelencia es el padre del pueblo. Lo que te quiero pedir es si en tu caso hizo alguna excepción fuera del protocolo.

Me estremecí de orgullo. Su Excelencia había puesto sus ojos o algo de todo lo demás en Josefina, nunca se sabe.

__ Madre, Josefina y yo deseamos que nuestro unión se mantenga en reserva.

_ Cuenta conmigo, en la recepción de esta noche le voy a pedir a todos la mayor discreción.

_ ¿Y los invitados? – pregunté para hablar de la actualidad, y no de su pasado.

_ Espero que a cien millones de kilómetros porque aún me falta poner mi plato – explicó Josefina.

_ Tómate tu tiempo. Son quinientos, según la lista – comentó simplemente mamá.

_ ¡SERVICIO PARA QUINIENTOS! ¿Y YO, LOS VOY A TENER QUE SERVIR A TODOS? – preguntó Josefina.

_ ¿Qué te parece? – Le contestó mi madre.

_ _¡MADRE! ¡MADRE OÍ DE NUEVO GOLPEAR FUERTE LA PUERTA! ¿Fuiste tú?

_ No, esta vez he sido yo que tuve un vahído – avisó Josefina.

_ ¿Un vahído? ¡Hijo, mira ya se hace notar el niño. Una fiera igual que tú, que a cada rato me das un susto, y me haces desmayar! ¿Qué raro que en la selva no hayas intentado hacer carrera?

_ ¡Ya se ve que es mi hijo! ¡Y eso que aún es pequeño! – añadí yo con orgullo

_ Sí, tan pequeño que no se lo ve – dijo mamá.

_ Pues bien, ya se arreglará eso – dijo Josefina.

_ ¿Cómo? ¿Cuándo crezca? – dijo mamá.

_ Y si no crece porque es enano. – dijo Josefina.

_ ¿Qué pasa? – pregunté.

_ ¿Estás ahí? Qué tu novia no quiere tener un hijo tuyo, sino enano.

_ Tarará. ¡ES UNA VERGÜENZA! ¡UNA VERDADERA VERGÜENZA! – pero se me prendió la lamparita, y al fin vi con luz – Pero que no pase cuidado, no importa. Con el debido respeto: ¿No será que la que no quieres tenerlo eres tú, madre?

_ ¡ESO, ESO! – dijo Josefina – Es ella la que no quiere. Pero que se quede tranquila porque no va a ser madre, ni va a ser abuela. No espero ningún bebé para la recepción.

_ ¡TANTO MEJOR! Pero yo sí a los invitados. ¿Está ya todo listo, Josefina? ¿Han llegado los pedidos que esta mañana hice a la casa de comida?

_ No. Hay que pedir salame.

_ ¿Pero el caviar está listo?

_ No hay caviar.

_ ¿Y los camarones?

_ En el mar.

_ ¿Y el champagne?

_ Aún en la vinería.

_ ¿Y las ostras?

_ ¡AH, ESAS SÍ! LAS OSTRAS YA ESTÁN.

_ ¿Miraste si las enviaron con perlas o sin perlas?

_ Sin perlas.

_ Llamaron a la puerta. Si son ladrones se van a llevar un chasco.

_ Debe ser su Excelencia, o algún mendigo de los tantos que ha producido Su Excelencia, Agua bendita.

Tarará. ¿Qué Excelencia no?

G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement)

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UN MUNDO DE QUEJAS PARA EL HEREDERO DE LA FAMA, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement)

Sábado, diciembre 6th, 2008
“UN MUNDO DE QUEJAS PARA EL HEREDERO DE LA FAMA”
por
GRAND JOVIALISTE

(Dr. Eduardo Brieux)

 

UNA SATIRA SOBRE EL CARACTER HUMANO Y EL MUNDO DE LA RADIODIFUSIÓN

 

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AVISO LEGAL:

UN MUNDO DE QUEJAS PARA EL HEREDERO DE LA FAMA

COPYRIGHT @ DR. EDUARDO BRIEUX.

DEPOSITO LEGAL EXPEDIENTE Nro 165.135.

DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR.

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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Epígrafes:

1. – “LAGRIMAS: SISTEMA DE RIEGO PARA QUE FLOREZCA LA COMPASIÓN AJENA”

2. – “RECIPROCIDAD : PRESTEZA EN DEVOLVER EL MAL QUE SE RECIBE”.

En pags. 65 y 91 recíprocamente de DICCIONARIO DEL DISIDENTE por ARMANDO CHULAK, ilustrado por LANDRÚ, Quinqué ediciones, Buenos Aires, 1.967.

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3. – “SI BUSCAÍS LOS MÁXIMOS ELOGIOS, MORÍOS”

En pag. 64 de MÁXIMAS MÍNIMAS por ENRIQUE JARDIEL PONCELA, Editorial Latino Americana S.A., México, 1.963.

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4. – “COMO ES SABIDO LOS ARGENTINOS TIENEN UNA VERDADERA DEBILIDAD PORQUE SE LES DIGA SUS MÁS RECÓNDITOS DEFECTOS Y A LA VEZ QUE SE LES RECUERDE QUE, CON DEFECTOS Y TODO, SON LAS PERSONAS MÁS MARAVILLOSAS DEL PLANETA.”

(Del libro “LA RISA DE LA RADIO” por ALICIA GALLOTTI, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1.975, pag. 23).

 

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PARTE I – UN MUNDO DE QUEJAS.

Cierto día alegre, la emisora LRMIL NUEVA RADIO AÑARES decidió crear un triste programa de quejas que se llamó: “LIBRO ORAL DE QUEJAS DIVERTIDAS”.

Buaaaaah…. Qué sueño….Parecía un programa entretenido, como cualquier otro de los tantos que en la radiofonía extranjera se escuchan a diario por criaturas denominadas oyentes, aunque sean sordomudas, o no te escuchen nada porque no se detienen de hablar todo el día.

Puede afirmarse que la mayor parte de los diarios de cualquier parte del mundo en algún momento de su vida fenecida dispusieron de una Sección o de una Columna de Cartas de Lectores para reclamos y quejas.

Que eran por lo general de espacio reducido, una columna, una página, y apenas todo el diario si quien las escribía era el director. En definitiva, tenían un sitio donde cualquier tribuno de la palabra escrita pudiese asentar un reclamo, o una queja; y pudiera pontificar al resto de los lectores sobre tal o cual cosa, o sobre la ausencia de las dos.

Era y es una manera lógica y natural de descomprimir las animosidades personales y las tensiones sociales y culturales producidas por los irracionales conflictos que abundaban y subsisten en el complicado mundo moderno con ideas y formas de ser guerreras.

Quiero que se entienda la diferencia: No es que me oponga, sino que tengo un punto de vista totalmente contrario a la queja.

No obstante, opino que muchas veces una queja oportuna contribuye a la solución de un problema, y expresada a tiempo: Evita males graves, peligros mayores, y hasta quejas colectivas de una muchedumbre de quejosos.

Otra veces es virulenta y contagia a muchos, y entonces la sociedad por un lapso padece una epidemia de quejas o de protestas.

Y fuera de tiempo, crea el problema de la queja inútil.

Veis las nubes en el cielo. Cada una de ellas en el aire es una queja desoída que finalmente se eleva al cielo en busca de una solución divina, caso que exista un supremo Creador De Quejas.

Otra cosa diferente es incentivar los reclamos y las quejas como formas iguales y normales de expresión del público.

No sé. O sí lo sé, tal vez mi manera de pensar haya sido influenciada por la letra de un tango que me gustó siempre.

Se llama CALLA, y este tango fue compuesto en 1.955. La letra le pertenece a don MANOLO BARROS (MANUEL BARROS) y la música es de ROBERTO RUFINO, y dice así en sus partes pertinentes:

“YO NO SOY QUIÉN PARA JUZGARTE.

SI FUERA DIOS TE SALVARÍA.”

…………………………………………….

“QUIÉN ES EL PURO QUE SEÑALA.

DÓNDE ESTÁ EL JUSTO QUE CASTIGA.”

…………………………………………….

“¡CALLA!”

“NO LLORES, ES LA VIDA.”

…………………………………………….

“¡CALLA!”

“TU CULPA ESTÁ EN LA VIDA”.

“¡CALLA!”

“NO TIENEN CORAZÓN”

…………………………………………….

“QUÉ PUEDO HACER PARA SALVARTE.

SI FUERA DIOS TE SALVARÍA.

DÉJAME QUE TE ABRACE”

…………………………………………….

“¡CALLA!”

Yo mismo, confieso que en alguna repartición o empresa alguna vez pedí el LIBRO DE QUEJAS, y NO ME CALLÉ NADA.

Otras muchas veces, me ganó la compasión. Pero soy algo desmemoriado, recuerdo una sola vez.

Como acabo de explicar no soy reacio, sí otras cosas, y no me opongo a la existencia del reclamo y de la queja justa, medida; y muchas veces inevitable, desgraciadamente.

La más de las veces. (Si no estás de acuerdo puedes quejarte).

Lo que sí siempre me ha llamado la atención y me ha hecho pensar que en general la sociedad es declaradamente negativa, es el hecho evidente que hasta la fecha en ninguna parte he hallado un LIBRO DE ESTÍMULOS, o un LIBRO DE ELOGIOS, o un CUADERNO DE ELOGIADOS, de lo que me quejo.

Aunque, cada tanto suelen existir los PREMIOS y los LISTADOS DE LOS PREMIADOS.

Pero me refiero específicamente a un sitio escrito donde pudierais asentar vuestras felicitaciones o vuestras loas, ya sea sobre el trato recibido, o sobre otro aspecto importante del lugar en cuestión, o sobre un trámite efectuado o por realizar, o especialmente sobre mí mismo, que después de todo generalmente merezco algún elogio, y alguna vez el vuestro.

Cuando en alguna oportunidad, motivado por el trato exquisito recibido yo en nombre de vosotros lo he solicitado, por lo general me han mirado con cara de asombro, y me han lanzado una mirada de desconfianza.

Y cuando en su defecto pedí el LIBRO DE QUEJAS, me han dicho que no corresponde dejar constancia de encomios ni de panegíricos en tales libros reservados exclusivamente para la sacrosanta función de quejarse.

Porque han insistido que de ninguna forma se los debe desnaturalizar con algo que está totalmente fuera de su finalidad específica: La queja.

Acto seguido se ha hecho presente SEGURIDAD.

Y luego de tomarme las huellas dactilares, y con una luz intensa de enfocarme los ojos de lo que me he quejado, de tomarme fotos de frente, de media cara, y de perfil que salieron bien por lo que no me quejé, una y otra vez incansablemente me han interrogado sobre si el empleado o funcionario ponderado era mi pariente, o era mi amigo.

Y quisieron saber imperativamente desde cuando lo conocía, hasta que para que me dejaran en paz confesé que tenía muchas ganas de quejarme del episodio.

_ Es por tu culpa – me respondieron.

No obstante, prosiguieron averiguando quién era yo, qué hacía, y cual era mi relación con lo que había pretendido enaltecer.

[ _¿;Lo haces muy seguido?

_ Es mi primera vez señor. ¡No se va a volver a repetir!

_ Eso está mejor. No nos gustan los reincidentes. ¿;Estás dispuesto a firmar esta incriminación de culpabilidad?

_ Por supuesto. ¿;Dónde hay que firmar?

_¿;Sabes firmar?

_Dónde pongo la cruz.

_ Mandinga: ¿;Qué cruz?

_ Disculpe señor, lo que usted diga.

_ Abre la boca y sella con el tridente, hijo. ]

Y finalmente cuando ya me vieron al borde del colapso me instruyeron concienzudamente sobre la necesidad de abandonar mi personalidad actual tipo “atípica”.

Y además insistieron que no me equivocara, y que errara, que los candidatos a mi apología, los procedimientos dignos de ser destacados, no eran tan óptimos como suponía, y que mucho menos bueno era cultivar la propia egolatría.

En definitiva, se han opuesto; y he debido retirarme con este mal resultado, del que me quejo por supuesto, si es que alguien toma en cuenta esta queja.

Quiero explicarles que la iniciativa de la creación del “LIBRO ORAL DE QUEJAS DIVERTIDAS” se debió a una iniciativa del asesor artístico de la emisora, don Crispín Ayayay.

Autor del tristemente célebre diccionario “PEQUEÑO LÉXICO PARA EL QUEJOSO”, y del libro “QUEJESE DE TODO PERO NO CONSTANTEMENTE DE MI”.

Yo sospeché siempre, y a ratos después de descansar, que detrás de su idea maldita se escondía su miserable y mezquino interés personal por aumentar espectacularmente las alicaídas ventas de librería de sus dos creaciones deleznables, ambos récord en venta y best seller del año.

La necesidad, (¡ay, la necesidad!) y mi condición de constituir el Locutor de la Voz de León sin cabellera ya que soy calvo, me constriñeron a aceptar el cargo de conducir esa audición insalubre y dañina para el oído, la boca, el corazón, y sobretodo para la mente de cualquiera.

Y caramba, evidentemente antieconómica, ya que todos disponen del gratuito lamento personal.

Pero con seguridad beneficiosa para los bolsillos de algunos circunstanciales ávidos del lucro de siempre.

Nunca me agradó que el publico asociara mi nombre artístico honorable LEANDRO LEÓN con ese pequeño rincón amable del odio hablado o escuchado.

Algunos estarán diciendo que soy injusto, que hay quejas justas, que muchas se fundan en verdades, claro que dichas airadamente, o con las ventanas cerradas.

Pero cuántas, cuántas, Dios lo castigue a Crispín quien acaba de ser declarado el EJECUTIVO DEL AÑO y al que muy pronto por su labor en el medio entregaremos el MEDALLON DE ORO AL MÉRITO RADIAL INSIGNIFICANTE, eran la expresión hipócrita de los sentimientos más viles. No exagero. Los conozco muy bien.

Y constituían calumnias e injurias viles, y pequeñas diatribas destructoras, producto del AMOR más que del odio, por supuesto del amor al dinero. Eh, ¿;qué pensaste?

Nunca piensas nada.

¿;Y cómo distinguir la verdad de la mentira o la mentira de la verdad, o la verdad de la verdad que puede ser mentira, o la mentira de la mentira que puede ser verdad, o peor la verdad de la verdad, y la mentira de la mentira cuando te las sirves en ensalada?

Hay tantas cosas imposibles que son posibles, y otras posibles que son imposibles.

¿;Cómo diferenciar una queja sincera de una insidiosa o una falsa de una verdadera?

Antaño existía un camino para saber la verdad….pero esa senda se ha perdido. Durante cinco días la he buscado….¿;Hay que ir en el otro sentido?

Hecho el mal, clamado por mi voz en mentes desprevenidas, ese mal daba frutos a granel alimentando el mercado negro del rumor calumnioso y perjudicando al de los cuentos chinos.

Un mundillo de oyentes perversos gozaban con el programa, y eran los radioescuchas más asiduos y entusiastas del “LIBRO ORAL DE QUEJAS DIVERTIDAS “.

_ Maníacos.

A la mesa rústica de la emisora todos los días llegaban cartas grotescas con perfume de baño, bombitas de mal olor, o llamados telefónicos anónimos como hojas de árbol caídas, con alegría ensalzando tal o cual queja malévola.

Un momento especial de la audición era LA QUEJA MALDITA DEL DÍA, a la que yo denominaba secretamente:

_ EL MAL DE OJO VERBAL DE LA JORNADA.

Esta queja “premium” recibía paradójicamente muchos encomios.

Era el INSTANTE TOP olvidable, que cuidábamos de llenar con el mayor suspenso, a lo que puedes agregar con la intriga despiadada, con la maldad máxima, y con lo que se te ocurra. No me quejo, estoy seguro que nos superarás, conozco el paño de mi público.

Especialmente fuimos crueles cuando la diatriba falsa tenía como destinatario a algún hombre público probo y distinguido que ahora está en la cárcel, el blanco predilecto para Ayayay.

Siempre sospeché que cobraba por estas campañas insidiosas. ¿;Quién se las encargaría?

¿;Tú? No. No lo puedo creer… ¿;Y qué pasa con Nerón, que últimamente no se lo ve en público?

_ Debes comprender que está en otra.

Cuando eran dichos malos contra un ministro preclaro o contra un hombre público dignísimo no me era difícil darme cuenta de dónde venía la estocada, pues no tenía más que buscar quién era el que más se beneficiaba con los gruesos o delgados denuestos, y con las podredumbres chatas o espesas que sacábamos de la nada como de la galera (por favor lee ciénaga) de un buen mago maligno; pero no tenía la menor prueba que fuera una estocada, podía ser una cuchillada.

¡Además había muchos colaboradores honorarios que con tal de contribuir a ensuciar a alguien (¡caracteres anales!), se apresuraban a hacer llegar sus agudos mensajes o comentarios malévolos! Les era fácil ser profundos.

O por lo menos, burlones, en los días en que no se sentían inspirados y no se estaban tambaleando.

Hasta maestros meritorios, y grandes sabios que con sus vidas abnegadas honraban a la Humanidad no pocas veces eran objeto de ataques asquerosos e inmerecidos.

¿Qué hay con ellos?

_”¡Los matastes!” – era el comentario estúpido que me veía obligado a oír después de esas fechorías tenebrosas.

_Fantasías – les respondía.

Y por si acaso, para no faltar: ¿A qué hora los entierran?

_ ¿;Por qué? ¿Quieres hacerte cargo del cadáver?

¡Valiosa acción! Digna de mi futuro destino en el Infierno. ¿Tal vez como Ejecutivo?

Ciertas reparticiones de la Administración pública y de algunas empresas privadas importantes eran el blanco preferido de verdaderas CAMPAÑAS DE PRENSA ADVERSAS motivadas en intereses bajos cuando no en la lectura de las entrañas de los pájaros.

Y desencadenantes de consecuencias perniciosas y / o de una epidemia psicológica enfermiza en la población, especialmente en la más inculta y desprotegida de este flagelo espiritual dañino que nos aquejaba a todos en tanto estuviera de moda.

Por todos los Santos puestos al revés, aunque parezca extraño como nunca cundía el mal, cundía muy bien el mal.

Y yo, yo contribuía con mi voz dotada, aunque a veces con angina.

Mi función en el programa, con cara de Viernes Santo, era leer los mensajes quejosos, poniendo énfasis en las partes más negativas, es decir en los pasajes más positivos, claro que desde un punto de vista vituperable, para poder llegar rápida y felizmente en cada caso o flagelación a una satisfactoria y deseable crucifixión del sujeto objeto de la protesta o víctima propicia elevada al estrellato de la queja.

Esos conceptos bajos debía destacarlos altamente, y remacharlos con voz potente y resonante, cuantas veces prepotente.

Dándoles su importancia con mi impostación de la voz, y modulando los tonos conforme con la gravedad de los cargos injustos. Haciendo pausas significativas para dar espacio a las conclusiones negativas.

Y a veces mi trabajo lo completaba con comentarios ácidos escritos por Ayayay, los que me limitaba a leer en voz agitada de verdugo que no se acuerda donde puso la soga.

Y por lo general, con un pensamiento íntimo: “No crean nada de lo que digo”.

La instrucción que se me había impartido era : ¡DALES FUERTE! ¡DALES CON TODO!¡LIQUIDALOS! ¡EXTERMINALOS! ¡ES COMO CUANDO ESTÁS REZANDO! ¡PONTE EN TRANCE!

Lo que me producía un malestar inmenso.

_No gracias. – pensaba en mi fuero interno

_¡SÍ SEÑORES! – les contestaba con entusiasmo aparente.

Usábamos los sables de las palabras lapidarias.

¿Qué intentábamos demostrar puerilmente?

¿Qué la “hermosa creación” era una “porquería sucia”?

¿Lo es? ¿No lo es?

Hagan sus apuestas.

Y no se quejen si gana seguramente la “porquería sucia” en vez de la “hermosa creación”.

El juego ha sido limpio. Y la “porquería sucia” vencedora, su “hermosa creación”.

Prosigo incansablemente. Hemos sido colaboradores efectivos de las Fuerzas del Mal, llámanos ayudantes de Satán, de Lucifer, o danos nombre de cualquier Demonio que se te ocurra.

¿Tu nombre de pila?

¿Qué importancia tiene cómo nos llames? ¿Por que sabes las letras del alfabeto te crees que nos puedes poner apodos malos?

Tuve mucho éxito; y una gran Fama, maldita sea.

_ No tanta. ¿;Quién te conocerá en el otro mundo?

Dios me perdone, aunque el remordimiento me acompañará hasta el Día del Juicio Final a menos que le de un poco de recreo.

_ Tienes derecho a las vacaciones anuales pagadas.

Disculpen, o perdonen si también ahora yo peco de ese mal terrible: La queja.

Y me queje de todo esto que ya me pasó; y me estremezco, ya no me puede pasar más, quejarme.

Pero….ay….¿Por qué el hombre ha de quejarse si le pegan en una mejilla? ¿;Acaso no debe presentar la otra?

_ Sí, claro. ¡Ya!

_ ¿;Ya? ¿;A qué viene tanta prisa?

_ Para quejarse de la segunda mejilla.

_ Pregunto modestamente, y me quejo: ¿;Por qué en vez de quejarse no alaba? ¿;Por qué no ensalza las buenas obras?

¿;Por qué no?

_ ¡Porque me acabo de morder los labios!

No quiero parecer filósofo, que no lo soy, aunque suelo reflexionar sobre la vida; hoy va a ser uno de esos días, escapen:

Si vive en este mundo hermoso (amaneció muy feo), en esta creación bellísima (¿;por qué no pinta esa pared sucia?): ¿;Por que no premia con palabras laudatorias lo que está bien mal, y el que las recibe no se queja de la falta de buen efectivo? ¿;Y qué es lo que está bien? No sé….(Debo meditar).

¿;Hijo? ¿;Eres tú?

¡Cuánto bien se hubiese hecho si la emisora hubiera creado un “LIBRO ORAL DE ELOGIOS Y DE ELOGIADOS”.

Hubiera sido un programa estupendo, optimista, esperanzador, creador de vínculos humanos hondos, planos, y elevados, motivador de lo mejor. Supongo que no tengo razón. No sé.

¡Qué maravilloso estímulo hubiera sido para los que laboran constructivamente por el promiscuo bien común! O al revés.

Un 13 de enero de un año fatídico que marcó mi carrera de locutor profesional y mi vida, amaneció como cualquier otro infernal día de verano.

Ya era un día señalado para altas temperaturas, aunque por la noche frío..

Nuestro detestable audición salía al aire, para agrado de todos o para emponzoñarlos, a las once; y recuerdo que ya a esa hora temprana el calor era insoportable, realmente una delicia para los que aman las temperaturas cálidas.

Y eso que no he vuelto a ver aquellos ojos que me hacían suspirar y sudar en mi juventud.

“EL LIBRO ORAL DE QUEJAS DIVERTIDAS” cumplía su segundo año de vida en la radio y además de mi persona, y de otros dos locutores auxiliares para los anuncios publicitarios, nada menos se encontraba en el Estudio la más alta autoridad de la emisora, un hombre bajo dentro de su innegable superioridad de etiquetarse como el chico de la limpieza y a la vez director general.

Y por supuesto, Crispín Ayayay. A este ser monstruoso le gustaba ver todos los días un sacrificio humano…. radial, o radiante, no hacía cuestiones semánticas ni gramaticales.

Al comenzar el programa el Chico de la limpieza, luego de pasar un trapo por el micrófono, pronunció unas palabras breves alusivas refiriendo sintéticamente que LRMIL NUEVA RADIO AÑARES con la propalación de nuestro abominable programa cumplía una alta función cultural y social y no sé cuantas otras cosas más que servían para cubrir las necesidades más legítimas de sus bajos instintos, y de la comunidad de los bajos fondos, etc, etc, y como ruido de bambalinas se podía oír afilar cuchillos.

Concluyó su discursito objetivo; y luego a mí me tocó comenzar con nuestro habitual programa más subjetivo.

Y con la difusión de una ristra de cartas quejosas virulentas.

Entiendan. Palpaba un ambiente pesado alojado livianamente en esa sala.

Si no me creen llamen a un Exorcista. O no lo llamen si hay que quejarse para que venga. Más pronto o más tarde también él acabará por quejarse que no lo hayan llamado.

Sepan que la queja siempre estará en el aire. Y si no hay aire, por la falta de aire.

Debo informarles que la mecánica de la audición imponía mi ignorancia absoluta y total sobre el contenido de las vitriólicas misivas con el fin que en lo posible las lecturas y los comentarios fueran quejas calculadamente espontáneas.

¡Qué disparate! ¡El culto de la queja!

Otra de las grandes ideas de Crispín Ayayay, un innovador en el medio, un creador de tantos programas culturales. El mundo le debe muchas quejas. El día que ya no esté más entre nosotros sin duda lo reemplazará una estatua con su efigie, un merecido monumento al eterno quejoso.

En aquellos años en LRMIL NUEVA RADIO AÑARES previamente no se censuraba ningún material porque principalmente se buscaba lograr malas improvisaciones y entretenimientos negativos.

¡Lo que buscaban era dar rienda suelta a los instintos sin que ningún otro animal los detuviera!

Unos de los locutores ayudantes iba abriendo los sobres de las cartas (la apertura sonaba como lija), y me entregaba los textos para que inmediata e irresistiblemente los leyera por el micrófono.

Previamente, yo carraspeaba con mi voz ya rayada por el uso.

El director general aún estaba en la sala del Estudio, limpiando en un rincón. Nos sentíamos acompañados. ¿;Esta vez enceraría el piso?

¡Qué trance! Déjame revivir, y morir de nuevo.

Aún recuerdo el texto de aquella primera carta sorpresa que tuve que leer y que decía:

“Señor director general Chico De La Limpieza de LRMIL RADIO ….”.

“Desde los comienzos de esta audición soy un atento y fiel radioescucha de LIBRO ORAL DE QUEJAS DIVERTIDAS, el que a ratos de vez en cuando sintonizo”.

“No me he perdido ningún programa. Es cierto lo que digo. ”

_¡Claro que no!- pensé para mi.

“Porque disfruto de su mensaje rectificador tanto como de las llamas de un fuego.”

_¡Te creo! – me dije.

“Pero debo quejarme del locutor que han colocado. ”

_ ¡Hasta luego, Leonardo! ¡Se viene una queja contra ti, contra mi! – me la vi venir a la pelotita de tenis, y no podía atajar, me tocaba sacar.

“He pensado con cuidado todo lo que voy a decir atropelladamente ya que la emoción me desborda de rabia por una cuestión de hidrofobia”

(Se oyó un sonido de violín chirriante. ¿;O sería un colectivo en la calle? No; alguien comía en el restaurante de enfrente)

“Ese hombre: ¿;Qué está haciendo en esta audición?”

(El Encargado del sonido hizo un silencio como pausa o tal vez una pausa como silencio).

“Su voz da nauseas, no solamente a mi sino a cuántos conozco, también oyentes devotos de vuestra emisora. ”

(El Departamento Musical puso como fondo un redoblar de tambores. De no ser así, puso

otra cosa)

“¡Somos miles en este anochecer de los tiempos que despierta!”

(Era de día, sin embargo la luz del Estudio titiló. O cerré los ojos temiendo el golpe siguiente)

“Este locutor no saber proferir las quejas con la emoción debida, no nos transmite el sentimiento esencial del dolor de una protesta, no nos proporciona el placer del dolor ajeno, gozo que nos motiva para oír el texto de las cartas de otros que se están quejando de nosotros, y que nos importan un comino. ”

_(¿;M……?) – no pude menos que proferir esta mala letra.

“Pareciera que este locutor con asco inmotivado se tapara las narices cada vez que lee una carta plañidera con queja sentida, y las palabras le salen a borbotones, y como en una estampida, sin explayarse lo necesario. ”

“Es un animal. Un caballo. Un cerdo. Un hipopótamo. Un…..”

(De fondo se oyeron los sonidos de la fauna).

_ ¿;Qué soy? ¿;Un parque zoológico? ¿;O tengo fiebre? – me dije atónito.

“Es realmente extraño y desconcertante que esa estación de radio progresista no haya tomado medidas efectivas para alejar a quien transmite vibraciones al aire incompatibles con lo que lee.”

_” Los cantos de los sapos….Me parece oírlos…”.- No soy sordo, les aseguro que interiormente los escuchaba.

(Evidentemente, el Encargado del Sonido no era mi amigo).

“Este locutor estropea nuestro encuentro emocional de cada día que debiera ser grato o placentero en todo sentido. ”

(De fondo se oyeron aplausos prolongados).

Luego venía el saludo. Y tuve que leer como firma el nombre y apellido de un ex “amigo” de la infancia.”

Pensé : _ ¡Sinvergüenza envidioso!

Claro, que de mi exitosa situación profesional.

Todavía falta algo más: El papel de la carta olía a fango. ¡Y no estaba soñando, sino en la radio, que te hace imaginar las cosas!

Y entonces no pude reprimir un vómito ruidoso que cayó sobre el mismo micrófono.

El director general limpió.

Y luego se retiró llevándose a sí mismo con mi donación en sus dos manos.

Alcancé a oír su QUEJA: ¡Miren lo que ese individuo ha hecho con el costoso instrumental de la casa ayer mismo comprado en “Todo por un dólar”!

Por mi parte, sorprendido y perplejo, me hallaba tan descompuesto, que la voz me salía tranquila y desmayada.

_ ¡Coloso! ¡Qué vergüenza!

No pasó una semana que el mundillo de perversos que acompañaba fielmente cada emisión inundó la emisora con una tonelada de cartas repulsivas e inmundas con observaciones denigrantes sobre mi voz y mi persona.

También llegaban mailes, y faxes, en razón del contagioso entusiasmo enviados por mi mismo.

En realidad, no fueron tantos, varias decenas.

Y se recibieron muchas cartas y telegramas de pésame de mi familia, allegados, amigos, y uno mío para recordarles que existía aún.

_ Hombre: ¿;No eras ya fiambre?

Como las quejas proseguían más y más, y especialmente por consejo de Crispín Ayayay quien se solidarizó con los quejosos enviando en lienzo de mortaja su propia misiva de queja, la Emisora luego de cabildeos prolongados sin más optó por despedirme enviándome un telegrama de queja firmado por un tal DIÓGENES, que decía: “APÁRTATE, NO NOS QUITES EL SOL”.

¡Nunca sabré si alguien se quejó del portazo que les di!

Aunque alcancé a oír que decían de mi: ¿;Qué le pasa? ¡TIENE MALAS PULGAS!

Fue la última queja que oí…. sin querer, en tanto me rascaba por las dudas.

Y no me podía quejar….¡No tenía ya dónde! ¡DE LO QUE POR SUPUESTO PROTESTO, QUÉ EMBROMAR! ¡DEBE HABER ALGÚN SITIO DÓNDE PUEDA IRME A LAMENTAR DE ESTA SITUACIÓN!

¿;No sabes de algún LIBRO DE QUEJAS dónde pueda ir a reclamar?

NO TE QUEJES QUE TE LO PREGUNTE. ¿;A quién, si no?

FIN DE LA PARTE I.

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LA PARTE II CONTINUA MAS ABAJO.

LUEGO DE LAS FOTOGRAFIAS DE LOS CUADROS DE ADRIAN BROWER (1.605-1.638),

Y DEL PINTOR GRÜNEWALD DEL SIGLO XVI TITULADO “DEMONIOS INFERNALES”,

AMBOS ILUSTRAN “UN MUNDO DE QUEJAS”.

 

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PARTE II – EL HEREDERO DE LA FAMA

Epígrafes:

4. – “ÉXITO: VIRUTA DE LA GLORIA”.

En pag. 46 de DICCIONARIO DEL DISIDENTE por ARMANDO CHULAK, ilustrado por LANDRÚ, Quinqué ediciones, Buenos Aires, 1.967.

5. – “QUE HABLEN DE UNO ES ESPANTOSO. PERO HAY ALGO PEOR: QUE NO HABLEN. OSCAR WILDE.

6. – “¿;QUEREÍS QUE VUESTROS MÉRITOS SE CONOZCAN? ALQUILAD UN COCHE Y CORRED DE PUERTA EN PUERTA: ASÍ ES COMO SE CONSIGUE LA CELEBRIDAD. ECHAOS LA CUENTA DE QUE CONVIENE MÁS SER CHARLATÁN QUE HÁBIL”. J.J. ROUSSEAU.

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A mí, me hubiera gustado ser famoso; y más aún, ya haber nacido famoso.

Así, no hubiese tenido que trabajar para lograr hacerme célebre. Claro está, si lo hubiera conseguido. Bueno, en realidad en cierta medida sí lo he conseguido.

Antiguamente, y aún hoy en día, algunos seres humanos ya eran y son famosos antes de nacer, por ejemplo los hijos de los reyes, o de las estrellas del espectáculo, o de los astros del deporte.

Hasta hace unas pocas décadas para nacer famoso de padres desconocidos había que ser quintillizo, o nacer delante de una cámara de la televisión, o en una situación insólita.

En realidad no me quejo de haber sido un desconocido, porque ahora no lo soy. No.

Soy muy conocido entre mis acreedores, entre los Oficiales de la Justicia, por la Policía, y por muchos Jueces de distintos fueros.

Pero ésta es otra historia, no del todo alegre, que algunos les referirán en los estrados judiciales y otros en el Día del Juicio Final, una fecha más tradicional y conservadora pues veamos falta mucho, tal vez tanto como esta misma noche.

Entretanto, tengan algo de paciencia, y esperen un poco bastante. O bastante poco.

Y en este relato se enterarán también que soy conocido por mi mismo.

¿La celebridad?

Sé que no es metafísica. Vale.

_ ¡Bah! ¿;Qué es la celebridad? – dice mi abuela. (Mira, es la de la boca con la papada, o de la papada con la boca, elige tu).

_ Todas la tienen.

Según ella, es la pequeña ventaja de ser conocido por un montón de desconocidos: Ustedes.

Por supuesto es mujer y como siempre tiene razón.

_¿Qué te importan? ¡Si no los conoces! – me dice con ese tono infalible que usa conmigo desde el minuto siguiente de ser su nieto.

¿;Los conozco yo a ustedes?

Evidentemente: NO. (Entonces: ¿;Qué Diablos hacen aquí? Uh. ¿;Todo lo inimaginable?).

Mi abuela: ¡Tiene razón! Como siempre tiene razón.

¿;Cómo es que siempre tiene razón?

(¿;Nadie me lo dice?)

Mi abuela me lo dice. En realidad no debería. ¡Por sus años!

Y entonces al verme la cara, suele arengarme: ¿;Para que quieres ser conocido? ¿;Para que con el dedo te señalen en la calle? ¿;Para que hablen de ti? ¡Y principalmente de mi, tu abuela, eh!

Y sentencia – ¡Yo quiero vivir en paz! !Que no me saquen los trapos sucios antes de morirme.

¡Y un mosquerío impresionante! _ ¿Cuándo te vas a bañar y morir? ¡Estoy esperando!

_ No te enfades. Cuando el gobierno arregle el problema del agua. Creo que va a ser mi final.

Entonces es decir nunca, porque no se arregla ese problema ni ningún otro, faltaría más.

Dónde manda capitán, no mandan marineros del pueblo. No hablo en serio. Por supuesto que sí.

_ ¡A caballo!

Sin duda es ella. Y hasta hace un tiempo, yo como ustedes, porque no me voy a arrogar todo el mérito, permanecía como un hombre más, un ser oscuro, secreto, anónimo, perdido entre la muchedumbre, que es la única conocida de todos nosotros.

Ahora bien, mejor dicho mal, en mi vida era tarde para fabricar más castillos en el aire. Estaba trabajando con pompitas de jabón.

Mis ambiciones – ¿legítimas o ilegítimas? – parecían haber quedado deshechas por los impedimentos infranqueables de muchas toneladas de oportunidades perdidas.

Y de años y años y años y más años que habían pasado sin pena ni gloria como si fueran segundos en vez de lo que ya no eran. ¿;Años?

Pertenecía a esa mayoría absoluta cuyo nombre y apellido tal vez aparecerá solamente en los medios o en algún diario el día fatal de su inevitable ejecución por la ineludible Parca en persona, lo que esperaba no suscitara envidias.

Recuerdo que en mis años juveniles albergaba el sueño de desposar al Éxito con la Fama en un porvenir brillante, primero como zapatero, y después como dueño de una fábrica de zapatos, luego de una cadena de zapaterías internacionales, y finalmente como único propietario del Monopolio Mundial del Zapato.

¡Qué ingenuidad la mía! ¡La de ese entonces! Aunque lo que ambicionaba fuera muy justo, y seguramente demasiado para que pudiera compatibilizar con la gran injusticia imperante en el mundo.

Adoraba, y todavía amo el ramo de zapatos que para mí es como si fuesen flores de un jardín de los tropiezos.

Pero los zapatos lamentablemente están siempre en el suelo, demasiado bajos para escalar las cimas altas de la Fama y del Éxito.

Aunque los necesitemos para dar paseos hasta las más altas alturas. Para escalar las más altas cumbres. Para llegar al Cielo. Para descender al Infierno. O para dar una vuelta por el Purgatorio. O para rondar como almas en pena.

Ninguno, o para ser más exacto uno que otro, o sea muy pocos, se hacen conocidos como zapateros, excepto ……, y ……., y ……., y ….., y ….., y ……. , y ……., y …….. , y ……, y podría continuar al infinito, claro que sin nombrarlos, porque me carcome la envidia, y me estoy retorciendo todo, convirtiéndome en un zapato en desuso.

Para peor, hasta ahora rara vez se ha organizado un simposio de zapateros, que nos diera un poco de lustre a los otros menos conocidos o sencillamente desconocidos, aunque sea como participantes y con ponencias, no descalzos o en zapatillas vulgares.

Dejo aparte mis vicisitudes personales para relatarles de la vida de mi amigo de la infancia, Leonardo León.

Era un chico excelente al margen de un montón de rasgos odiosos, aunque algo parlanchín, hablador, un loro repetidor, un charlador, en definitiva un charlatán. Por amor del Cielo: ¿;Cuándo se callaría?

La mayor parte de nosotros nacemos gritando, Leonardo León nació hablando. ¡Pero qué falta de tacto! ¡Al nacer hablaba a los gritos!

Claro que en ese entonces ya los chicos nacían precoces.

A los quince años de edad, el Destino nos graduó, nos contrató, y nos separó. Los tres nos dimos la mano, y cada uno se fue por su camino equivocado.

Leonardo, dadas sus condiciones naturales, había estudiado locución, yo compostura de calzado, mi vocación, aunque andando el tiempo la cambié por la Fama.

Y al recibirse de Locutor se inició en una Radio como el Locutor León. Su voz sonaba como un rugido, y en poco tiempo se hizo conocer en todas partes de la selva de cemento, máxime en su época de celo que era todo el año.

El Éxito y la Fama lo cambiaron radicalmente y él también se convirtió en otro ruido más que salió a la luz del día de la sombría espesura de las paredes transparentes de vidrio cristalino de los edificios modernos con vocación futurista.

A pesar que todavía a veces nos solíamos reunir por lo general Él no ya no prestaba más atención a mis zapatos; y pocas veces me traía a la Zapatería algún par (cuando se le gastaba mucho), para que le cambiara la media suela o el taco, y muy de vez en cuando los dos, suela y taco.

La gente cuenta cosas de los famosos, los zapatos que usan, la marca de sus zapatillas, e incluso su preferencia por caminar con los pies descalzos en la propia casa.

León pasó a ser una figura talentosa de los medios, un verdadero genio de la palabra hablada tartamuda, y yo – aunque era el mejor en mi oficio – continuaba como simple zapatero remendón.

No tenía la culpa. Claro, que no era justo. Y más tarde, he podido comprobar que era injusto.

Aquella amistad sincera que no unió de niños se escindió tranquilamente como la cosa más normal del mundo.

¿;Qué otro recurso me quedó? Naturalmente, olvidar la amistad; y olvidarlo; y comenzar a cultivar la enemistad.

No, al comienzo no fue nada fácil.

Por otra parte aquel día de la despedida era su cumpleaños. Y su voz se oía cantándose el “¡Happy birthday to me!”

Y luego, comenzó a resultar posible odiarlo.

Al salir a la calle veía su retrato hasta en los anuncios callejeros.

De todos sus programas debo confesar que el que más me gustaba era: “Ninguno”.

Prendía la radio, e infelizmente lo oía vocear:

_”¿;Le duele la cabeza? ¡Tome dolorollllll y adios al dolororrrrrr de su cabeza! ¡Con dolorollllll olvídese del dolororrrrrr!”

Era desagradable.

Su voz me parecía rara, anormalmente resonante, como si sonara a hueco.

Nosotros, los de la gente común, no hablamos así.

Aunque eso es relativo, si queremos lo hacemos; y mejor, mucho mejor, nada que ver.

El anuncio era muy simple; y la manera complicada de Leonardo de decirlo me parecía horrorosa; pero al parecer debía ser muy efectivo, muy logrado el horror, digno de mi felicitación más efusiva.

Porque a cada rato yo lo oía por cuanta emisora de radio sintonizara. Sí, claro.

¡Y me cogía un dolor de cabeza que me hacía salir corriendo para comprar el famoso DOLORORRRRRR en la farmacia más cercana, a varios horas de viaje!

Por lejos que me fuera, al prender la radio lo oía. Me llevaron a casa. Desde la casa del vecino, con la ventana abierta oía la radio: “¡Con dolorollllll olvídese del dolororrrrrr!”

No podía olvidar, aunque transcurrieron los años.

Finalmente, creo que quedé medio sordo de tanto oír su voz.

Pero al prender el televisor, lo veía a León inevitablemente en un sinfín de interminables anuncios publicitarios que finalizaban cuando de inmediato lo apagaba.

Ahí estaba Él, el elegido por el Éxito y por la Fama. Un primer mes, y un mes siguiente, y otro más son tres si no me equivoco, y ¿;qué pasaba que no le cerraban el programa? Pues que era un programa abierto.

De más estará decir, que por lo general evitaba comprar los productos que promocionaba. No sé si se percató alguna vez.

En una oportunidad para participar en un programa en el que actuaba él envié una carta de lectores.

No es cierto que actuara, en realidad los que intervenían eran los oyentes.

Era un chanta, leía solamente, sin poner corazón en lo que voceaba. No es cierto, no voceaba. Musitaba. Ni tampoco, ni siquiera. Estaba como mudo. Menos. Miraba para otro lado. Me parece que no. Estaba de espaldas. O se había ido.

Creo recordar que se trataba de una audición de hermosos reclamos y de bellas quejas.

Y aproveché la ocasión para quejarme bonito de ciertas cosas feas que en ese programa no me parecían del todo correctas, y sí, totalmente impropias.

Habían circulado rumores vagos con ciertos detalles precisos sobre su forma indiferente de conducir ese programa diferente de alto contenido comunitario.

Como radioescucha ejercí un derecho ciudadano, y un deber insoslayable. Era una queja estrictamente radial.

Expresé todo lo bueno que tenía que decir sobre ese personaje maléfico y me acuerdo que no me devolvió la pelota.

Al poco tiempo desapareció del medio.

Razón por la cual mi nombre adquirió notoriedad, por haber sido quien lo bajó abruptamente de su sitial en el Palacio de la Fama.

En los medios, y entre mis conocidos, yo pasé a ser el hombre que cazó al León.

Vamos, lo conseguí. ¿;Había hecho un buen trabajo? O….¿;Era un león, o un pájaro?

Por fortuna, aunque muchos dirán que por falta de fortuna, me cortaron la corriente eléctrica por ausencia de pago, y después ya no tuve más televisor, y no lo pude ver más, lo que ya había sucedido mucho antes.

¿;Qué hacer sin madre?

Entonces, sin televisión, comencé a salir más al aire libre, a la calle.

“CADA CUAL CON SU CADA CUALA

LA VIDA SE DESLIZA

Y EL MUNDO SE RESBALA.

EL PATO CON LA PATA

EL RATO CON LA RATA

EL FLAUTO CON LA FLAUTA

EL OJO CON LA HOJA

EL PESO CON LA PESA

UNIDOS DE LA MANO” (PEPE IGLESIAS (EL ZORRO)).

Además, principalmente para distraerme un poco. La gente me reconocía, y me saludaba.

Estas cosas le pasan a cualquiera. Salir a caminar un poco. Y no poder distraerse.

Porque hay que estar ocultándose detrás de los anteojos ahumados, o detrás de la tapa con tu foto en una revista de moda, o ponerse entre las hojas interiores del diario porque estás en la primera plana.

Además, a León muchas veces lo veía pasar raudamente en su coche particular, colectivo de pasajeras femeninas.

Por lo visto, el dejo de la Fama aún le estaba otorgando cualidades varoniles inexistentes en verdad, y todavía se lo disputaban las hembras hermosas de esta ciudad, pues ya las más bellas estaban saliendo conmigo.

¡Aún hoy…., mírenlo ahí va…..! Cuestión de suerte.

“EL ÉXITO DE LOS DEMÁS ME FASTIDIA, PERO MUCHO MENOS QUE SI FUERA MERECIDO” (JULES RENARD, en JOURNAL, 30 de marzo de 1.903).

Escuchen, parecía y parece una estampa de los años del Hollywood histórico, bastante rancio.

¡Pero no quiero ser injusto! Debo reconocer que le sientan estupendamente el estómago protuberante, las arrugas mal disimuladas por un maquillaje vulgar y ordinario, y las patas de gallo.

_ Es un gran cumplido.

Por una revista me enteré que se ha retirado de su profesión y que vive en un barrio de lo más selecto cerca de mi zapatería que también lo es, ya que le he puesto un nombre en inglés: “Shoes”.

Piensa en grande en Shoes: Un clásico.

¿;Los zapatos de Carlitos Chaplín? Otro clásico.

Así como esos zapatos estuvieron de moda, afortunadamente lo mismo está ocurriendo con mi zapatería.

No me quejo, por supuesto. Quizás en el día de mañana. O más adelante.

Tampoco de HEBBEL quien escribió: “NO TEJAÍS A NADIE UNA CORONA DE LAUREL DEMASIADO GRANDE, O LE CAERÁ EN TORNO DEL CUELLO COMO UN CEPO”.

Y es cierto.

Y menos de un tal ROBERT DE FLERS, que habría vivido entre 1.872 y 1.927, y que dijo: “PARA TODOS LOS QUE NO HAN TENIDO ÉXITO, FASTIDIAR LA FELICIDAD DE LOS DEMÁS ES TENERLO UN POCO”.

Y es cierto, vaya si es cierto.

Ahora bien, o mal, cuando uno es un desconocido, nadie te pide autógrafos, nadie te llama por teléfono, nadie te manda mailes, nadie te saluda, nadie te llama a la puerta, nadie está encima de ti, nadie te acosa.

¡Cuando se dejará este Nadie de embromar!

Fin.

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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HASTA ACÁ, SOLAMENTE HA LLEGADO HASTA LA MITAD DE LAS PUBLICACIONES.

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¡VAYA CON LOS OVNIS!, relato de ciencia ficción humorística publicado en la revista CUARTA DIMENSIÓN en 1985 (Selecciones 5), por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement).

Sábado, diciembre 6th, 2008
OVNI – UFO – SOUCOUPE VOLANTE – PLATO VOLADOR – O.V.N.I. – U.F.O.- CIGARRO VOLADOR – ¡VAYA CON LOS OVNIS! (RELATO DE ANTICIPACIÓN PUBLICADO EN 1.985)
Grand JOVIALISTE en IMPRESIONES Y EXPRESIONES DE UN VIAJERO DE LA WORLD WIDE WEB PRESENTA ¡VAYA CON LOS OVNIS!
webs.sinectis.com.ar/brieux
NOVEDAD RELATO DE ANTICIPACIÓN
*** I M P O R T A N T E:
Luego de leer el relato reflexione que cuando fue publicado en 1.985 nada se sabía ni se sospechaba ni se hablaba de la posibilidad de la CLONACIÓN HUMANA NI DE LA NO HUMANA, ya ambas una realidad.

Edición electrónica actualizada.

Publicado en SELECCIONES 5 de CUARTA DIMENSIÓN, año 1.985.

Todos los Derechos Reservados.

LA ILUSTRACIÓN CORRESPONDE A LA TAPA DE LA PUBLICACIÓN DE ¡VAYA CON LOS OVNIS! EN LA SELECCIÓN 5 DE

CUARTA DIMENSIÓN que dirigiera el Profesor FABIO ZERPA.

—–

¡VAYA CON LOS OVNIS!

¿Creen los Extraterrestres en los aviones?

En general, se estima que sí creen.

Aunque por sus caritas de humanoides, no siempre

consigan que les vendan el pasaje.

¿Creen los hombres en los Ovnis?

Aquí la cosa cambia:

¿Qué les parece?

¿Cómo saberlo?

Ocurre que muchos pitecantropos sabios sí creen; pero otros sabios en pitecantropía no

creen.

Y, en particular, no creen los que no creen en nada.

O créase o no: Incrédulos de profesión.

El hecho que motiva esta actitud es que no nos preparan en la escuela para el día que

veamos o no veamos un Ovni.

¿Pero qué sucede cuando alguien en simultáneo cree y no cree, casi al mismo tiempo alternadamente?

¿Precocidad intelectual? ¿Se ha atascado? ¿Se encadenó a los opuestos?

Está demostrado por no sé quién, que en esa penosa situación ya no es cuestión de creer o

de no creer, sino de algo distinto, para no alterarse y alienígenarse.

Sigamos con este modo de ver, con este razonamiento, con esta falta de sensatez que nos caracteriza:

Tal vez le haga falta a ese alguien una prueba contundente que lo escarmiente (o a mi), y que lo

obligue a salir del sube y baja de la duda, o quizás le

sea necesario dejarlo de contar a su almohada favorita.

Gracias a ésto, o conmigo tú dirás… a cualquier otra cosa, ese hombre se va a alejar de sí, o de

su cama, por difícil que esto sea, posiblemente casi un imposible.

Puede ser que ese hombre precise ver. O tocar, y ser tocado. No, no lo toques si eres hindú y es un Intocable.

Claro que no todos creen en lo que perciben por los sentidos o ultra sensorialmente o sin

sentido o con mi falta de sentido,

y ésto les da un poco de dolor de cabeza, pero por lo menos lo han percibido. ¿Hueles ese olor?

Y ésto nadie se los quta, ni con toda la aspirina del mundo. ¡Uy, qué asco!

Más….¡Ay del hijo de la ciudad que nunca levanta la vista al cielo!

¿Cómo los va a ver?

Su negación o su duda durará tanto como la paciencia de los que 1o rodean.

Posiblemente vives en una ciudad, entonces miras caras y edificios, pero rara vez observas

el cielo, únicamente te limitas a ver si hay nubes, si siguen los edificios, si va a llover, si hay luna llena, si hay

sol, si hay estrellas, si hay un avión volando, si hay angeles, si hay o no hay …., bueno te limitas a ver de todo un poco verdaderamente mucho, demasiado,

pero no ves Ovnis, porque nunca levantas la vista al cielo, y por allí es que estos críos peligrosos transitan sin hacer la

bulla necesaria para detectarlos.

Ahora o nunca, vayamos a nuestra historia.

Desde un punto de vista histórico, el Sr. Catalino Nolitaca no estaba más chiflado que

cualquier otro ejecutivo menos zalamero de su empresa.

No por nada, a través de su intensa vida olfativa, había ascendido por el elevador de la

carrera empresarial, desde ascensorista hasta presidente de una poderosa multiextranjera,

compañía de aviación y de cohetes, con sucursal de cremas heladas en la cima del

Aconcagua para comodidad del ocasional andinista usuario.

Pero dejemos los negocios.

Veamos lo que le pasaba: El gran dilema.

¿Cuál era y tal vez cuál es?

Pues, creía, y no creía en los ovnis.

A veces, creía por momentos, y no creía por días enteros, y otras veces creía por días

enteros, y no creía por momentos.

O creía durante el día, y no creía durante la noche porque dormía, o creía durante la noche

de insomnio, y no creía durante el día porque hacía una siesta demasiado larga.

Y para peor, no se ponía de acuerdo en los turnos.

Solía suceder que creía dos días

seguidos, y otros dos días seguidos o solos creía también.

-¡Maldita ambivalencia! – juraba y rejuraba, mientras sacudía la cabeza como ante un

desastre o piojos o pulgas.

Además no compartía la opinión de que los OVNIS son ovnis, sino

que son imitaciones de Ovnis, simples copias. ¿Dónde están los originales?

¡ESTAS SON COPIAS! ¡Que los Cielos se abran para mostrar OVNIS verdaderos! -suplicaba al

Todopoderoso.

Pero el Todopoderoso lo dejaba con las ganas, y no le daba el

espectáculo extravagante solicitado, sino el habitual.

Para colmos, últimamente, gracias a su modernísimo reloj

digital le sucedía la desgracia que creía por instantes,

millonésima de segundo sí, y no la siguiente millonésima, y así sucesivamente no y sí, sí y

no, o sí, sí, y no, no, …, etc., y todo este péndulo solía

durar en ocasiones un largo segundo, como se comprenderá cargado

de eternidad, y de pérdida de tiempo.

En realidad, Catalino era muy crédulo.

Y no. O sí.

Y creía en todo. Y lamentablemente, se recriminaba luego como muchos de

su especie: ¡No se puede creer en nada!

Se tragaba cualquier cosa, y después la vomitaba.

Era un espléndido muchacho, pero un poco boquiabierto.

Introyección y proyección. Y rataplanplán, para decirlo en términos simples y psicológicos

para que me entienda sobretodo el siquiatra que aún no tengo. ¿Ya viene?

– ¿Ovnis a mí?, me caigo de espaldas – se decía. – ¿Quién lo cree?

-Pues yo lo creo -reflexionaba tirándose juiciosamente en la cama.

-Creo en todo. Creo en mi, creo en ti, creo en él, creo en nosotros, creo en

vosotros, creo en ellos, y creo en nadie y especialmente en nada. ¿Cómo estoy

seguro de saber la mentira o la verdad? ¿Puras fantasías? ¿O no? En primer lugar, los trucos no

mienten, y por si fuera poco hay muchos testigos calificados no sé

porque Ente que los han visto hasta fuera del manicomio.

Luego continuaba reflexionando más o menos así:

(No lo sé exactamente, porque yo no estaba en su cabeza) -Me pregunto: ¿Cuál será ese

Ente? ¿Niente? Se sabe que no es el Ente calificador de películas de ciencia ficción apta para mayores. No

cabe duda que por ahora no hay un Ente calificador de cuentos, aunque puede haberlo en el

futuro, nunca se sabe.

Entonces puede ser cualquier otro Ente. Yo que sé; ésa no es mi obsesión. ¿No es cierto?

¡Mi obsesión son los OVNIS!

Sospechaba que éstos eran los culpables de su opinión variable, y tal vez de su preocupación.

Gritaba: ¡Me persiguen!

Rato después clamaba: ¿Por qué no me persiguen?

Bah – se decía – Paranoia, pura paranoia.

Permítánme que aclare: Paranoia, o búsqueda de la verdad.

E investigar esta verdad fue mi función.

Me llamo Juan Noblablá.

Y Catalino me vino a ver pues soy detective parapsicológico y

en Pslcovnis, además de especialista en apariciones, y en

desapariciones de mi mujer, y autor de “Confesiones orales de un mudo”, obra editada en

un DC (Déselo a otro), y además he escrito en casetes “Cómo divulgar un secreto en una lección autodidáctica”.

Recuerdo que la segunda vez en mi vida que vi un OVNI me

dió una sensación de “deja vu” en francés, y al rato de “ya visto” en la correspondiente

traducción al español.

Pero alcemos el telón sobre aquella primera entrevista entre Catalino y yo.

-Descuide yo me encargo de investigar -le dije-.

En lo mío, que es lo de los otros, soy considerado el mejor.

Mi ex jefe siempre me decía: Tú eres el mejor de nuestros

peores agentes. ¡Peores no hay! ¡Tú eres el mejor peor!

-¿Cuánto me saldrá? -Indagó audazmente Catalino.

Le respondí:

-Una tonelada de moneda Argentina, y asunto arreglado. Yo soy muy Sudamericano, y no

quiero saber nada de los dólares verdes que crecen en el Norte de América.

-Está bien. ¿Dónde los quiere? -contestó Catalino.

-En un Banco de la Polinesia, para mis vacaciones, si no es molestia.

– ¡Muy bien! ¡EI transporte va por cuenta de mi compañía!

Gracias por la propina. – le dije y agregué: – ¿Tiene alguna evidencia, alguna pista?

Yo sospechaba que la única pista unicamente estaba en su cabeza.

-Nada -respondió.

– Pero sí – agregó – Unas pruebas irrefutables por cualquiera, unas fotos

caseras del Tío Jack, en las que se ven muchos puntitos.

Si uno desliza el lápiz uniendo los puntitos, tiene la figura del O.V.N.I de su agrado sin puntitos o sea un OVNI.

– ¿Y quién es el Tío Jack? – lo interrogué.

Me respondió: – ¡Quítese los piojos! ¿A que no adivina? Un italiano americanizado de facciones

orientales, con ojos de gato siamés, orejas que se mueven como alas de mariposa, y unos pies enormes de

bailarín patagónico.

Y para más datos, viste totalmente de negro.

-¿Pero quién es ese Tío Jack? -insistí ansiando averiguar algo más.

-¿El Tío Jack? ¡Y quien lo sabe! Un tipo común, corriente. Su nombre no figura en el

“Who is Jack”, ni en ningún otro repertorio autobiográfico. Pero lo puede contactar en la

plaza Rodríguez Peña, donde trabaja con su cámara sorpresa de fotógrafo ambulante.

Rato después me dirigí con Catalino a ese rincón encantador del Buenos Aires macrocéntrico.

¡La plaza Rodríguez Peña!

¿París en Buenos Aires? No. ¡Buenos Aires en Buenos Aires!

Hacía años que no caminaba en silencio bajo sus árboles

añosos, cargados de follaje, de historia, y de palomas; un verdadero oasis en la

urbe, muy de mi agrado, aunque jamás la pisara.

Explico: Todos estos años había estado muy ocupado investigando, e investigándome para

llegar a mi auto conocimiento como detective, y también se interpuso la televisión que nos

roba el tiempo a los investigadores serios con tantas divertidas series policiales, crímenes

que resolver, y algunos casos de espionaje fabulosos, e increíbles. ¿Quién puede creer en ello?

°°°°(¡Yo!).

Y pensar que esos casos, pueden suceder en cualquier país del mundo, o en otros lugares.

Pero ahí estaba el Tío Jack, exactamente como Catalino me lo había descripto.

Tuve ganas de dar media vuelta, y echarme a correr de espaldas; pero Dios se olvidó de

ponerme ojos en la nuca.

Olfateé algo siniestro a primera vista.

No sé….

Tal vez, en su falta de bigote. (Por lo menos, tenía cara)

Me senté. en un banco de la plaza para observarlo sin que se diera cuenta y para fumarme una pipa.

No se puede uno enfrentar con el misterio, con

su inconmensurabilidad, sin rellenar la pipa con tabaco.

A veces y luego de un rato de inmediato el misterio se devela, el tabaco no es de Cuba.

El ser estaba totalmente vestido de negro, o yo no me había quitado las gafas. Bueno, esto

último. Pero al sacármelas, igualmente quedó de negro, así que supongo que no miento.

A tal punto que parecía un deshollinador. ¿Deshonillador?

¿Pero que hacía un deshollinador en la plaza? ¿Ir al Tedeum?

Además ya quedan pocos. (¡Es más, casi no existen! Si alguien vió alguno, repórtese).

Vi que cruzó la calle y que entró en un negocio cuyo letrero

rezaba: “Black and black and black” Tacho Negro para hombres de Negro, o negros”.

Muy sospechoso, sumamente sospechoso, máxime que el tacho era blanco.

El clásico letrero de una tapadera para engañar a polizontes y parapolis como yo.

Nada hacía suponer una excepción lógica o ilógica.

Volvió a la plaza. y me llamó la

atención que fotografiara la palmera mayor de la plaza.

– Quieta un instante, ya está- me pareció que decía con una

especie de silbido mientras le sacaba la foto.

Era algo trastornante. ¿Por qué le hablaba .a la palmera? ¿Estaba loco?

O tal vez la encontraba fotogénica? ¿O no era una palmera?

Eran muchos interrogantes hasta para un detective avezado en cazar pajaritos con trampas.

De pronto me dí cuenta que el Tío Jack me estaba enfocando con su caza paisajes terrestres.

Sentí un escalofrío caliente que me hizo

tiritar del sudor, tenía una mirada fría de láser al infrarrojo de un spiedo.

¡Me arrepentí instantáneamente de haberme metido en el caso, y el caso en el bolsillo!

Experimenté un impulso irresistible de quedarme paralizado que intenté resistir a toda

costa inmovilizando mis pelos mientras me bailaba un rock.

Era como si doscientos ojos me hicieran a la vez el

mal de ojo, y eso que soy tuerto, aunque mi ojo de vidrio suele ser tomado por una bola de

cristal y se usa en adivinación.

El tiempo se había detenido, el espacio comprimido, y

mi conciencia se expandía de prisa a una velocidad vertiginosa, y el policía de la esquina ya

me estaba haciendo una boleta por exceso. ¿Pero qué sucedió luego?

Una voz. como bocina de auto, sonaba en mi mente: ¡Rock. rack, Rick! Marcando un

ritmo pulsátil inquietante.

¿Sería posible que le agradara el rock?

¡Qué dato para el Pentágono! ¿Y para los otros polígonos circunscriptos en el globo

terráqueo?

¡Qué se embromen! (Si quieren informaciones que primero pasen por caja o por sea casa).

Todo pasó en un abrir y cerrar de piernas porque se acercó el Agente de policía que por

escandalizar en la vía pública me llevó a la Comisaría.

Me acuerdo que esa noche vi OvNiS, en sueños extraños.

Un signo realmente inquietante,

quizás una jugarreta inútil de los espaciales: Poner sueños en una

nulidad como yo.

¿Qué significarían? ¿Y si no significaban nada? A veces los sueños eran en la China y se

hablaba en Chino.

¡Qué chasco para analistasl ¡Y además los pobres profesionales tendrían que aprender el

Chino para poder interpretarlos! Y pobres los Chinos mal interpretados.

En realidad, yo ya los había visto con anterioridad en sueños en spanish. Luego –

recuerdo- que me desperté, y me dije.

– ¿Fueron varios sueños? ¿O es un sueño? ¿Sólo un sueño? Caramba, no traje la calculadora.

De todas maneras, los Ovnis: Estaban allí. Y no los podía patentar. ¡Atroz pesadilla!

Si los sueños son proféticos – me dije- éstos quieren decir que los veré de vuelta, y si no,

quieren decir que son sueños.

Claro que pocos creen en los sueños; yo tampoco. Aunque he sido Oniromántico, en vidas

Pasadas, según he soñado.

En honor a la verdad lo peor es que estos platos voladores de los

sueños, malditos artefactos psíquicos, ni siquiera ya se denominan platos voladores, pues

desde hace un largo tiempo se hacen llamar objetos voladores

no identificados soñados, con lo que han adquirido una aureola de respetabilidad y de

misterio científico, sin mengua del incógnito reglamentario.

¿Pero a quien reclamarle?

Ahora me acuerdo de un aforismo no latino que dice en latín: “nulIa dies sine ovni”, es

decir “Ningún día sin un Ovni”.

Y, también por las noches, ya que las otras noches yo

salía del cine, y veo un mirón en plena calle Lavalle, la calle de los cines y de los sueños,

observando la franjita oscura del cielo.

Claro, muchos que transitábamos por la vía nos detuvimos en nuestra marcha patriótica

hacia nuestras casas, y nos pusimos a ver afanosamente, por si los platos voladores.

Se veía un punto imperceptibe bien visible.

¡Cherchez el ovni! Casi quedamos decapitados

Por eso algunos bajamos la cabeza.

Y entonces, comenzaron los comentarios y las discusiones.

¿Qué es? ¿Una estrella? ¿Venus? ¡Júpiter! ¿Júpiter? ¡Sirio!

-No Libano. No. ¡Es un Ovni! ¡UN OVNI! ¡UN OVNI!

Por más que pujara mentalmente: ¡Adelante! ¡Atrás! ¡Derecha! ¡Izquierda!

El puntito no se movía, desafiando nuestras expectativas.

No había ninguna danza acrobática estelar. ¿Por qué no?

Entre el titular de los carteles luminosos estaba quieto en el pedazo de cielo

negro.

– Le digo que es una estrella de cine -se mofaba un flaco a punto del colapso.

Otro muy gritón afirmaba. -Es Venus de filo -y se reía como un pavo.

-Pero no -aseguraban varios -¡Es un Ovni! ¡ES UN OVNI! ¿No ven que es un Ovni?

 

(_°°°° ¡NO, NO LO VEN!)
-Había uno muy gordo que juraba por Júpiter que era Marte.
Otro gritaba: – ¡Me guiñó un ojo!

Profilaxis: ¡Dios nos libre de mirones!

Me cansé de estar allí cuando me dí cuenta que me

habían robado los anteojos.

Todo lo que gané mirando fue quedarme corto de vista.

Por un fenómeno psíquico, la ilusión del Ovni propio muestra

predilecci6n por los que sienten el aislamiento de la especie humana; tales personas suelen

verlos siempre antes o después de un cambio en sus existencias abrumadas.

A la mañana siguiente acompañado por Catalino volví a la plaza Rodríguez Peña.

Allí ya estaba el Tío Jack, tal vez esperándonos.

Me llamó la atención un cartel puesto al lado de su cámara sorpresa:

“Taller artesanal de retratos Ovni. Fotocopias

humanas”.

¿Qué sentido podía tener este letrero?

°°° Hum, que raro -me dije para mi adentro, o mis adentros si llegan a ser varios.

Por mis estudios en psicovnis sabía que los

hombres de negro se comunicaban telepáticamente, directamente por la

imaginación, y raramente por la palabra.

Durante años yo había experimentado con las cartas Zenner y con otras barajas muy

divertidas, y me creía capaz de transmitir cualquier signo o símbolo a cualquier djstancia o

lugar por lejano que estuviera el garito espacial.

De manera que le di a entender a Catalino

que nos sentáramos en un banco de la plaza y que me dejara concentrarme o mejor en Marilyn.

Mi convicción era que se debe imaginar con la visión del ovni o del

Extraterrestre, viendo con la mirada de la mente el deseo realizado.

¿Pero como imaginar un Extraterrestre? ¿A qué se parece?

Se dirá. -Es fácil distinguir un Extraterrestre de tu cara en el espejo.

El Extraterrestre tiene un no sé qué, que no se le nota, como las antenas retráctiles.

A veces mide tres metros, aunque no juegue al basquet, otras cinco, o seis.

Como los hombres, todo depende del centímetro

con que se lo mida, salvo que no se deje medir.

Pero eso no constituye ningún problema. Así este asunto complicado es de sencillo.

El problema reside en que algunos de esos Extraterrestres

parecen terrestres como nosotros, aunque yo dicen que soy Lunático.

Aquí sí hay problema, porque confunden a cualquiera.

Cerré los ojos y para empezar comencé a imaginarme un cigarro volador, y a oler humo.

Noté que alguien se sentaba a nuestro lado.

¿Qué olor tan raro? -me dije-. A Extraterrestre, o a perro mojado.

Abrí los ojos porque me agrada la amistad sin misterios.

-¿Un cigarro negro? – me invitó el Tio Jack- apartando uno de un atado color negro.

– No gracias -repuse temiendo que me dopara.

¿Seria pura casualidad, coincidencia sincrónica, o había algo más?

Este algo más es lo que nos apasiona a los detectives que nos gusta inspeccionar debajo de

polleras y de alfombras..

Se había hecho de noche. Una noche cerrada, compacta, e impresionante.

Lo advertí porque estaban prendidos los faroles de alumbrado de la plaza.

-¿Qué pasó con el día? -no pude menos que casi gemir de sorpresa.

En ese momento imprevisto, el campanario de la cercana

Iglesia del Carmen dió la campanada.

La una de la medianoche. Era sintomático y sin importancia.

En los canteros de la plaza se veían niños

jugando saludablemente que

podían ser enfermizos enanos disfrazados.

°°° ¿Hay un cadáver allí?- pensé.

El Tío Jack que por lo visto escuchaba mis

pensamientos fue derecho a la cuestión hablando con un

sonido parecido aun bufido:

-Averiguaciones – me dijo – Mi nombre no es Jack, ni por fortuna soy tu Tío, sino una

serie de números simulados como el Random de vuestras infantiles computadoras.

Y agregó:

– Negro, nací en un hueco negro en el negro espacio negro. Un lugar no tan extraño después de todo para muchos de vosotros acostumbrados a estar

en tinieblas. Soy de antimateria. No me toques.

Dí un salto. Ese soy yo: Corajudo en tener miedo.

Si un hombre se encuentra con un Extraterrestre de antimateria cara a cara no puede

guardarse el susto tan rápido en el bolsillo.

-Por ésto es que no nos juntamos con los humanos, y no por otra cosa -agregó.

Era el típico callejón sin salida. Yo estaba como embrujado, a menos que antes me hubiese

tomado una copa. No me acuerdo..

-¿Qué hace aquí en la plaza? -era la pregunta obligada aunque el “no por otra cosa” quedó

flotando en mi mente aguada por el contacto con un cerebro de

tipo oceánico.

Pensé con lógica de desconfiado investigador: Si nos eluden es porque son

vulnerables.

-Papá, ¿Qué hago en la plaza? -siseó- iJe,je! Hacernos hombres, y de hombres, y cuidar que

el cigarro volador nadie se lo fume.

-¡Admirable! -atiné a contestar. -¿Pero qué cigarro volador? -no pude menos que preguntar

ya que no se veía nada que se pareciera a un habano, excepto nosotros mismos.

El ex tío Jack no se andaba por las ramas, sino que estaba por la palmera:

-La palmera imitada que está ahí, .es un cohete camuflado. Esta plaza es una zona

posicional excelente para viajar al campo de la irrealidad, frontera de

vuestra inteligencia; vosotros perteneceís al universo o singular, y nosotros al Diverso o

plural.

En un intervalo entre vuestras películas mentales

de tiempo Epsilon, imperceptible por el ojo humano, la copa oscilante helicoidal rota. y

sale

el cigarro volador -la palmera- al firmamento omnisciente, tan rápido que ningún ojo de

hombre es estrobóticamente capaz de verlo.

Fantásticamente simple. ¡Vaya bergantín!

iOlé! Así entraban y salían en pleno centro de Buenos Aires.

Era increíble. Más rápido que la vista humana.

A una velocidad donde el sonido se convierte en un agujero de silencio

inaudible,

¡PRESTIDIGITADORES DEL ESPACIO TIEMPO!

 

¡De ésto se trataba! (O de lo que te parezca).

El ser humano está siempre en el ahora y ésto sucedía fuera de ese ahora.

La palmera iba a la velocidad de la oscuridad, mucho más veloz que la de la luz,

finalmente, de golpe y sin porrazo, en una fracción de tiempo infinitesimal, tan

inímaginable para la mente, se detenía.

¿y quien le presta mayor atención a un árbol?

¿A una palmera?

Que está dotada de masa gravitaforia negativa que la tierra rechaza.

¿Quién iba a sospechar de una palmera?

¿Quién?

-Así es no más, y ahora tengo el gusto de presentarles a JUAN NOBLABLÁ, y a

CATALINO – masculló en una incomprensible jeringoza que capté perfectamente pues

 

es lo que es como he hablado toda mi vida por lo que nadie nunca me entiende.

Miré para el costado izquierdo y recién me dí cuenta que al lado mío estaban dos hombres.

Eran los tipos más ordinarios del mundo. Unos calcos nuestros diríase.

Inútil pedirles los documentos.

Se trataba de nuestros dobles o CLONES.

Conozco a mucha gente doble pero no tan dobles como eran éstos.

El ex tío Jack continuó: Les digo todo ésto porque ustedes están por

hacerse un viajecito a Negrura, para una terapia espacial.

Todos vosotros naceís hombres; pero solamente algunos elegidos llegan a ser

humanoides.

 

– Pero yo no quiero -me animé a exclamar.

– Quítate el veneno de la vida, es por tu bien, vendrás con nosotros, V

también Catalino -aseguró. -Vamos, anímate, arrímate al polvo estelar.

Me daba el infarto. No quise contradecir esta última aserción.

Me dí cuenta que estaban por suplantarnos, que los sosías los habían

copiado de la fotografía del día anterior.

Sin pensarlo, para no ser descubierto, toqué

con el cigarro de mi pistola rebenque 45 a los tres de antimateria que se hicieron

humo sin funerales, y en menos de un parpadeo, los enanitos se metieron en la palmera,

que literalmente desapareció, porque no la ví moverse.

Todo terminó sin que se cayera un coco, ni siquiera agua de coco. ¡Y pensar que tenía sed!

Aprovechando mi viaje a la Polinesia, Catalino me ha encargado investigar si las

palmeras allí son o no cigarros voladores.

¡Qué vacaciones!

¡Vaya con los Ovnis!

Grand Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

NOTA A PIE DEL RELATO:

Luego de leer el relato reflexione que cuando fue publicado en 1.985 nada se sabía ni se sospechaba ni se hablaba de la posibilidad de la CLONACIÓN HUMANA NI DE LA NO HUMANA, ya ambas una realidad.

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Ahora VAYA CON LOS OVNIS (1.985), segunda edición 2.002 (electrónica).

En este cuento se plantea una de las hipótesis reales sobre el fenómeno Ovni, y se la desarrolla dentro de la ficción de dicho relato.

En esta Tierra es raro que todos estén de acuerdo. Ni siquiera nosotros estamos de acuerdo con nosotros mismos. O nosotros mismos con nosotros.

Es común, el desacuerdo sobre cualquier tema. Y si no hay tema, sobre su ausencia.

Los que no creen expresan que: Los Ovnis no existen.

¿Y este cuento? ¡Es sobre Ovnis! ¿No?

¿Acaso voy a perder el tiempo con algo inexistente?

En materia de Ovnis, hay quiénes han sido veraces, y en cambio, otros fueron mendaces.

Espero que me coloques dentro de la segunda categoría, pues este relato es un cuento. Te lo digo, un cuento.

Pero volvamos nuestra vista a la figura de los que dudan. ¿Tu? ¿O yo? ¡O los dos! ¿Todos? ¿O nadie?

No, si hay muchos….

En algunos casos, este desconocimiento de la existencia o de la presencia de los Ovnis ocurre porque nos puede parecer que sienta bien munirnos de respetable escepticismo.

Viste de formal, de difícil de engañar, y de racional.

_ ¿De pensadores independientes, eh?

“TENEMOS QUE MIRAR CON ADMIRACION AQUELLO QUE NO ENTENDEMOS”. RUDOLPH STEINER.

(Por eso he copiado esta sentencia que admiro).

En otros, porque queda muy bien alinearse con el prejuicio general, y especialmente, no desafiarlo.

En algún momento de la historia, los Ovnis pasarán a ser cognoscibles.

Ya sea por la afirmativa, o por la negativa, o por las dudas.

¿Todo listo? Todo en orden.

Lo que puede no tardar tanto en concretarse, tal vez unos pocos siglos.

Vienen y se van a toda marcha. Me estremezco. ¿No notan el viento ascendente, y el viento descendente?

Claro que se demoran. Mala señal.

“NOS MOVEMOS EN LO IGNOTO, PERO NO EN LO IMPOSIBLE”, opina RAY BRADBURY en ¿LLEGAREMOS ALGUN DIA, A TOMAR CONTACTO CON LOS EXTRATERRESTRES?

Preparé todo para pasar en vela la larga noche de los escepticismos, que puede durar tampoco se sabe cuántos millones de noches.

 

 

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ILUSTRACIONES:

1. LUGAR DEL FIRMAMENTO DE DONDE PROCEDEN LOS TÍOS JACK.

2. UN TÍPICO COHETE PALMERA CAMUFLADO.

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¿AMOR A PRIMERA VISTA? (Cuento humorístico picaresco), por G. Jovialiste.

Sábado, diciembre 6th, 2008
¿AMOR A PRIMERA VISTA?
por GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux)
CUENTO CÓMICO PICARESCO.
Es propiedad intelectual del autor.

Inscripción E. N° 186.656/2002

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Creo que el único amor posible para un ser humano es el que se origina en la primera impresión:
El amor a primera vista que no depende de ninguna otra consideración posterior.

Ese amor es amor y nada más que amor, excepto tal vez a todo lo demás.

Y yo soy de los que una vez que ven a una dama ya mismo quieren ir al Infierno rojo para verlo pintado de azul.

Pues a quién no se le van los ojos cuando contempla a alguna de esas mujeres modernas que desde antiguo nos enloquecen a los hombres.

¿NO SE LES HACE AGUA LA BOCA?

No hace falta conocerlas.

¿Conocer qué?

¡SI ESTÁ A LA VISTA! A mi ME BASTA con lo que se ve, o con lo que se adivina bajo la ropa. Y SOBRA.

Especialmente, SI NO FALTA EN CIERTAS ZONAS.

Siempre he pensado así.

Por eso cuando conocí a una señora divina naturalmente me enamoré a primera vista.

Y sentí amor. Únicamente amor. Sin importarme nada de nada. Ni quién era, ni que hacía, ni quiénes eran los de su familia, ni si era rubia de verdad, ni cuántos Euros tenía, ni….ni ni.

Como de natural soy impetuoso, y mi corazón ardía intensamente, de inmediato me dirigí a ella, y le abrí mi pecho. Saltó una pulga:

_ ¡TE QUIERO, MI AMOR! ¡JUNTÉMONOS!

Pero en tanto se rascaba me echó un balde de agua helada que tras pasar por la zona se escurrió por debajo del pantalón:

_ ¡EPA! ¡UN MOMENTO! …. ¡QUE YO SOY CASADA! – me respondió con una voz que sentí muy fría y tronante.

Oh, había dado con una opresora típica.

_ ¿Señora? – quise saber bobamente – ¿En santos óleos?

Me contestó con cajas destempladas: _ ¿Qué crees que soy? ¿Pintora?

Yo no lo podía creer.

Y añadió, para peor: _ Además tengo varios hijos. LO NUESTRO ES IMPOSIBLE.

Intenté que entrara en razones:

_ Pero mi amor si todavía no hay nada nuestro. Ni nos conocemos. Dame una oportunidad de intimar un poco más, o en el lecho. El amor a primera vista no existe. Es lo que yo creo, lo que siempre pensé: La gente se casa después de conocerse bien, muy bien. A veces, hacen falta varias décadas. Yo creo en el amor a largo plazo y con algunos intereses.

Me respondió aparentemente muy enojada:

_ ¡SÍ PERO LO MÍO NO ES AMOR SINO ES DESAMOR A PRIMERA VISTA, Y SE ACABÓ! ¡LO NUESTRO SE ACABÓ DEFINITIVAMENTE! ¡Y SI TE LO DIGO YO, ES ASÍ! ¡TE VAS, TE VAS! PUEDES LLEVARTE TUS ZAPATOS Y TUS PANTALONES. LO DEMÁS QUEDA ACÁ: EL PAVIMENTO Y TODO ESO.

Quedé amoscado. Estaba en la ruina. Gracias por avisarme. Con que ganas hubiese querido haber sido sordo como Behetoven.

_ Lo siento – dijo – y riendo se escapó para su casa, pues tenía que cambiar el tabaco de la pipa del hijo mayor.

Así pasaron varias horas. Entretanto – se lo pueden imaginar – mi corazón sufría lo indecible, me sentía en las últimas, con fiebre y con un gran dolor en el alma si es que hay alma en un tipo como yo, y realmente estaba destrozado sentimentalmente porque estaba viendo una telenovela lacrimógena de media hora a las cuatro de la tarde.

Bueno a la Fulana de mi cuentito con tantas tentaciones en dos piernas que andan taconeando por Barcelona no me iba a ser difícil olvidarla ese mismo día si salía a pasear por la calle.

Sí señoras y señores: ¡ESE MISMO DÍA!

Pero no podía. Soy un obstinado. Cuando una cara bonita se me pone en la mente, no la puedo borrar por un rato. Y en ocasiones, es increíble: ¡Hasta me ha durado más de un día!

Esta vez era la mujer más hermosa del mundo entero.

¡Porque era la mujer de mis sueños! Quizás el rato habría de ser algo más largo. ¿Y podría ser que durará hasta los sueños de la noche siguiente? ¿Estaría con insomnio?

 

VISTA DE LA CIUDAD DE BARCELONA

 

Entonces, el Diablo entró en el asunto, si no es que ya lo está desde que nací. No sé.

Pues a la mañana siguiente la tropecé en la calle o fue una baldosa.

Esta vez, ella buscó mi mirada con insistencia. ¡Qué ojos! Parecían dos semáforos en rojo. Lógicamente nos detuvimos, y entretanto esperábamos el cambio de luces me le declaré:

_ ¡TE AMO!¡TE AMO COMO NUNCA NADIE AMÓ JAMÁS! ¡Y A PARTIR DE ESTE MISMO INSTANTE YA NO HABRÁ NINGUNA OTRA MUJER PARA MI! (En eso una pasó al lado nuestro, maldición que me perdí).

_ ¿Cómo que no va a haber? ¡Sí que va a haber! – contestó. ¡Y se sonreía! (¿Habría logrado halagarla?).

Entonces arremetí a fondo: _ ¡ESTOY SEGURO DE MI AMOR POR TI PORQUE TE JURO QUE ESTE SENTIMIENTO ES ALGO INCOMENSURABLE!

Sin embargo, sonriendo ella me interrumpió:

_ ¡Ah, sí!… ¡Deténte! No seas precipitado..

Me quedé mirándola en silencio. Entonces me aclaró:

_ Tengo una hermanita gemela; tal vez podrías conocerla y virar tu amor hacia ella. Es como yo, aunque hay grandes diferencias.

_ ¡Oh carajo! ¡Qué mala suerte! Ahora me vió candidato para la hermana fea. – para mi me dije mordiéndome la lengua para no saltar de rabia ante estafa semejante.

Y casi carraspeando, quise saber los alcances de la desgracia _ DIFERENCIAS: … ¿DE MEDIDAS?

Pero respondió prontamente: _ No, tonto. Es soltera, y MÁS LINDA QUE YO.

¿Más linda que ella? ¡ERA UN IMPOSIBLE!

Pero casi salto de alegría, y exclamé: _ ¡Ah, qué bien! – y tras un segundo, la indagué – ¿Y entonces?

Pero ella se limitó a decir: _ Re tonto: ¿La quieres conocer, o no?

Como no podía ser de otro modo le contesté que: _ ¡Por supuesto!

Pero me explicó que había un problema: _ Hay un obstáculo. Ella ha hecho dinero. Claro que con su trabajo.

La tranquilicé: _ ¡Es muy meritorio eso que hace tu hermana!

Se explayó: _ Jajajajá…., claro….¡SI SUPIERAS …. EN TODAS LAS POSICIONES! – y bajó los ojos para abajo para instruirme seriamente:

_ Si te “casas” con ella, tendrás que acostumbrarte pues su horario es de noche hasta la madrugada.

Le respondí instintivamente:

_ ¡No, no hay problema! Yo duermo y ella trabaja. ¿Qué mejor? Además tengo mi buen dinero en el Banco y estoy habituado a vivir de rentas.

Contestó como si le hubiese dado caramelos:

_ ¿Dinero? ¿En el Banco? ¡Rentas! – y agregó – _ ¡Ah, qué bueno! Creo que le vas a gustar. Pero como tu cara asusta, claro está que se tendrá que vendar los ojos.

Y bajando la voz me dijo:

_Pero está lo del diente.

_ ¿Qué le pasa al diente? – la interrogué atemorizado.

Respondió: _ Nada muy grave: Es postizo y de oro. No se le ve sino cuando se ríe. Claro, que Dulce tiene la risa fácil.

¡DULCE! ¡El nombre de mujer más exquisito que se pueda oir! ¡LA RISA FÁCIL! ¡Justo lo que me agrada más en el sexo opuesto! Faltaba que supiera conectarse a Internet.

En efecto: ¡HACÍA PROGRAMAS!

¡Qué alegría fenomenal! Me puse loco de contento.

Me dio su e-mail, y quedamos que cuando hablara de mi no se olvidaría de mencionarle mi vientre prominente y las verrugas en la cara.

Me concertó una cita para esa misma medianoche en videoconferencia real.

Eran las doce, y ahí….estaba Dulce.

Era cierto, y lo es. Es aún más hermosa que su hermana.

Naturalmente….. ¿Qué otra cosa? …. Amigas, amigos, como lo suponen: ¡Me enamoré a primera vista!

Eso sí. Aunque vivimos juntos, pago la conexión como cualquier hijo de vecino, puesto que Dulce se enamoró de mi cartera.

Pero no sé si a primera vista.

 

Grand Jovialiste.

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G. Jovialiste presenta EL EXÁMEN DE LATÍN del Prof. Dr. Jorge A. Brieux (El glosario fue confeccionado por Jovialiste)

Viernes, diciembre 5th, 2008

 

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux) en

IMPRESIONES Y EXPRESIONES DE UN VIAJERO

DE LA WORLD WIDE WEB

PRESENTA

 

EL EXAMEN DE LATÍN

 

 

por Jorge Agustín Luis

Brieux (1)

CUENTO (Año 1.942) (2)

SIR GEORGE JUNTO A SU HERMANA SONIA  EN PARÍS (FRANCE).

* IMPORTANTE:

EL GLOSARIO, Y LAS ACOTACIONES – EXCEPTO LOS DATOS BIOGRÁFICOS DEL AUTOR – SE PUEDEN LEER A CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE

EL EXAMEN DE LATÍN

 

y fueron redactados por G. Jovialiste.

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(1) BREVE NOTICIA BIOGRÁFICA:

Jorge A. L. Brieux nació en la ciudad de Buenos Aires en 1.925, y falleció en 1.991.

En 1.942 cuando escribió El examen de latín contaba con diecisiete años, y cursaba el sexto y último año del colegio secundario.

Cabe recordar que EL EXAMEN DE LATÍN recibió un Premio en un concurso literario realizado en Chile en ese año 1.942.

Luego de cursar brillantemente el Bachillerato del Colegio Nacional de Buenos Aires ingresó en la Licenciatura en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires recibiéndose con altas calificaciones.

Poco después se diplomó de Doctor en Química.

Fue Profesor Titular de Química Orgánica en esa misma Facultad, e Investigador Científico. Es autor de muchas investigaciones importantes.

También fue Investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

Becado por el British Council, organismo cultural Británico, durante varios años desarrolló Investigaciones científicas en Gran Bretaña en la Universidad de Leeds.

También realizó actividades de Investigador científico y de docente universitario en los Estados Unidos de Norteamérica.

Tras la correspondiente autorización legislativa del Congreso Nacional recibió una altísima distinción otorgada por la Corona Británica.

Fue autor de artículos publicados en revistas científicas y técnicas de Argentina y de otros países.

Fue miembro de muchas asociaciones profesionales y científicas, entre ellas la Sociedad Científica Argentina, de la que integró el cuerpo directivo como Secretario.

Durante algunos años se desempeñó como Gerente Técnico de Ducilo S.A., filial Argentina de Dupont de Nemours.

Juntamente con otro científico fue consultado por el más importante establecimiento yerbatero del país para contribuir a elaborar científicamente un tipo nuevo de yerba mate apoyándose en el conocimiento químico.

Se desempeñó en altas funciones del área educativa en el Ministerio de Educación de la Nación.

También fue Decano de Facultad de Ciencias.

En las décadas del setenta, del ochenta, y hasta su fallecimiento en 1.991 fue considerado como uno de los cinco mejores químicos Argentinos.

Dictó numerosos cursos anuales en el interior del país, y en el exterior para docentes e Investigadores.

También dio muchas conferencias al público en general.

Es autor de una pieza teatral.

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EL EXAMEN DE LATÍN

 

 

Hacía ya una hora larga que a las tinieblas de la habitación las había sucedido el claro oscuro del amanecer y luego, como en un efecto escénico, una gradual iluminación que se filtraba tenaz por las cortinas de la ventana.

El muchacho con los ojos entrecerrados se estiraba en el lecho retardando el salto matinal hasta que la voz de su madre tomó la decisión por él ordenándole levantarse.

Con un…

…ººººº ¡Qué le vamos a hacer!

entre suspirante y aspirado – venció la indolencia y se sentó en el borde de la cama, empezando a vestirse entre bostezos, estirones de brazos y crujidos de articulaciones.

El trajín mañanero de la casa estaba ya en su apogeo y oía a sus hermanos silbar y disputar alternativamente mientras la Mucama cantaba en los fondos en competencia con el canario.

Salió de la habitación topándose con su Padre a quien expresó un

_ Buen día Papá,

y escuchó además del condigno saludo una enérgica advertencia de apurar su aseo, pues estaba dicho que este domingo no fallaría el paseo a la “chacra”(3) de la familia , máxime tratándose de un día de Sol magnífico.

La operación de preparar el auto y de cargar las provisiones fue entonces llevada a cabo con todo y tanto entusiasmo que una hora después salía toda la familia con rumbo a la vieja y querida propiedad de campo.

Cruzaron las silenciosas calles del barrio de Belgrano (4), y al rato nomás se encontraron sobre la ruta 9 que sale del pueblo de San Martín (5).

En animada charla iban comentando el conocido y no obstante siempre nuevo espectáculo que brindan las márgenes del camino:

_ ¡Mira! – exclamó Guillermo (6) señalando un punto en el cielo – ¡Un avión en picada!

Estalló una carcajada general, pues para Guillermo de once años de dad, preocupado por las noticias de la guerra (7), los aviones en vuelo, aún los más serenos, están siempre: ¡En picada!

El Chevrolet (8) , a velocidad de crucero (9) , como conviene en estos tiempos de escasez de nafta (10) , avanzaba emitiendo numeritos en el cuenta kilómetros.

Una nueva exclamación, esta vez de Sonia (11), concentró la mirada de todos los pasajeros en una lechuza (12) posada sobre un poste de alambrado y que observaba el avance del auto con ojos inquisidores.

Un auto que los pasó velozmente, la hizo levantar vuelo el cual siguió paralelamente en la dirección del rodado por espacio de más de un kilómetro, acelerándolo o retardándolo en sincronismo con la velocidad del vehículo.

Pasado el Liceo Militar (13) y la quinta de Pueyrredón (14), entraron en el ancho valle del río Las Conchas (15).

Sobre la vasta extensión lacustre (16) se cernía una opalescente (17) bruma, divisándose a lo lejos las alturas del “Campo de Mayo” (18).

Agustín, poco despierto aún, era el menos locuaz (19) de los hermanos.

Observaba el bañado extenso (20), y su imaginación pugnaba por asociarlo con los pantanos Pontinos (21) cruzados por la vía Apia (22) tan mentados en el curso de latín (23) en el Colegio Nacional de Buenos Aires (24), del cual era alumno (25).

Entretanto llegaron a la entrada del “Campo de Mayo” y previas las formalidades de rigor entraron en la zona militar que atraviesa el camino (26).

Ya en la imaginación evocativa de Agustín (27) en el puesto militar de “Campo de Mayo” se coló el texto “De Bello Gallico” del castro Romano (28), y los criollos conscriptos de metálico casco fueron para él los legendarios legionarios de la altiva cimera (29).

Una pregunta de su padre vino a sacarlo del subconsciente clásico en que estaba sumergido:

_ ¿Te acordaste de la comida para los perros?

_ Sí Papá, está atrás en el cofre (30)- contestó frotándose los ojos.

Atravesado el establecimiento militar, retomaron la ruta que desarrollaba su cinta por lomas y hondonadas serpenteando entre las quintas con vistosos chalets.

La presión de la savia reventaba las yemas de los árboles y plantas y los cogollos (31) se abrían en hojas de tiernos verdes.

A ratos ramas negras y hojas de color castaño señalaban víctimas de las heladas invernales transcurridas.

Ya se divisaba en el horizonte, a la derecha, la fila de enhiestos pinos (32) y casuarinas (33) que bordeaban la chacra, meta del viaje (34). Y a la derecha se divisaba una larga fila de paraísos y de aromos.

Enfilaron el corto camino secundario de tierra, pasaron frente a la quinta del Coronel Campos, el marcial vecino, y llegaron frente a la tranquera de “Cacambo Huasi” (35) la chacra familiar así denominada en homenaje al humilde servidor del Dr. Pangloss, el héroe Volteriano (36).

El auto se detuvo en una nube de polvo. Y el ladrar de los perros fue la bienvenida canina. Del Zambo, de la Diana, y del Bimbo (37).

Le tocó a Eduardo (38) descender para abrir la tranquera entre los saltos y jadear de los tres perros.

_ ¡Fuera Diana! ¡Salí de ahí Zambo! – se le escucharon estas exhortaciones acompañadas de palmoteos paradójicos (39).

Franqueada la breve avenida interior de la propiedad el auto frenó en el llamado círculo de estacionamiento rodeado por dos parques.

Los esperaba el tío Enrique (40), médico que ejercía su profesión en el campo y que se ocupaba al mismo tiempo de la propiedad secundado por dos apegados ayudantes: Los peones Félix, y Nicomedes.

Salieron todos del auto y después de efusivos saludos al pariente se dispersaron por la vastedad de la chacra, apurados los chicos en gustar los simples y saludables placeres del campo.

Los perros recibieron su colección de huesos y de sobras; y terminado el festín los canes acompañaron a los chicos con saltos y ladridos de alegría en la jarana que proseguiría durante toda la jornada del domingo a la tarde.

Revisaron el nido de la torcacita (41) de ya conocido emplazamiento, la cual escapó en vuelo raudo en cuanto se acercó Olga (42), la menor de las dos niñas; pero los chicos no tocaron los huevitos limitándose a observarlos.

En cambio encontraron al nido de la perdiz – ya vacío – en la alfalfa (43) de uno de los predios oculto para todos menos para ellos.

Sonia, estudiante del Liceo de Señoritas (44), recordó magistralmente que las perdices son nidífugas y por lo tanto habían disparado del nido al nacer.

Los cascarones que yacían vacíos entre las plumitas y otras cosas del nido así lo atestiguaban.

Mientras la Madre (*) hojeaba – confortablemente sentada en un sillón de mimbre – atrasadas y recientes revistas de modas, el Padre acompañado del Tío Riqué (45) recorría despacio las plantaciones comentando su estado y su progreso.

Guillermo y Eduardo, los menores de los cinco hermanos, habían conseguido a fuerza de ruegos e infantiles amenazas que los peones les ensillaran al malacara “Gaucho” y a la yegua “Cachirla” y ya galopaban en los potreros.

La semana anterior Félix, uno de los peones antiguos, había encontrado al arar una piedra de boleadora (46).

¡Quién sabe cuantos años había permanecido enterrada en la tierra, y a qué Gaucho o Indio del pasado lejano se le habría perdido!

El descubrimiento había sido todo un éxito para Félix pues los comentarios alrededor de la labrada bola, su origen, etc, etc, no habían olvidado de alabar la vista aguda de Félix y sus grandes dotes para la observación natural.

Nicomedes, el otro peón antiguo, había oído los dichos laudatorios, y en su actitud se notó cierta mal disimulada envidia por el éxito del compañero.

No cabía duda que a los patrones grandes y chicos, les interesaban las cosas de la Naturaleza, las “cooooosas del campo”, como las llamaba él.

Él, un experto.

Así pues, este domingo se apareció de repente ante el Padre, sosteniendo un pedruzco ovoide en la diestra y mostrándolo dijo:

_ Vea señor lo que encontré. Ahí nomás al pie de aquel árbol.

Y explicó:

_ A estas piedras las traen los rayos. ¿Qué le parece? Es más linda que la de Félix...¿No?

Sólo a unos trescientos kilómetros de Buenos Aires (47), hubiera sido posible hallar una piedra así, pues salvo a unos centenares de metros de profundidad, evidentemente inalcanzables para Nicomedes, el suelo pampeano (48) no muestra un solo guijarro en su superficie.

El Padre tomó la piedra en la mano y advirtió pegadas unas manchas de cal y argamasa de construcción y mirándole dijo:

_ Muy bien Nicomedes. Lo felicito. Esta piedra viene del cielo y la cal que aquí ve pegada debe ser de las casas nuevas que está edificando el Padre Eterno… Sí. Debe habérsele caído con el sacudón de la tormenta a alguno de los albañiles del cielo.

El simple de Nicomedes no percibió la alusión irónica a su mistificación (49), y tomó el elogio como pago al contado.

Entretanto se sucedían y deshilvanaban los acontecimientos de la tarde del día.

Agustín el mayor, paseaba solitario, sumido en sus renovadas meditaciones.

Su obsesión latinística iba transfigurándose.

La evocación de los difíciles capítulos de “De Bello Gallico” (50) había sido reemplazada por imposición del medio campestre presente por las Geórgicas de Virgilio (51).

Su soliloquio (52) obsesivo, lo conducía a la conclusión de que debía hacer un esfuerzo extraordinario en latín, pues la fecha del examen mensual se acercaba y el profesor Rossi era cada día más exigente.

Pero si esta tarde del domingo estaba perdida para el urgente estudio durante la semana robaría horas a las demás materias del programa y se pondría al día en la que venía siendo motivo de graves preocupaciones.

La noche iba cayendo cuando toda la familia tomaba el camino de regreso después de un día domingo de auténtico descanso y holgorio.

El Chevrolet volvió a desandar el camino y era noche cerrada cuando apercibieron a lo lejos las luces de la ciudad de Buenos Aires.

El día siguiente – lunes – el veredón de la calle Bolívar (53) contempló congregada una vez más, como viene ocurriendo desde hace décadas, a la bulliciosa población estudiantil del viejo Colegio de San Carlos (54), el actual Colegio Nacional Buenos Aires.

Los jóvenes entraron al edificio, formaron filas, y momentos después Agustín se encontró sentado en un banco de la tercera división de sexto año (55).

La primera hora de clase de ese lunes correspondía a latín y Agustín tuvo ocasión una vez más de darse cuenta de lo atrasado que estaba en el conocimiento de la materia.

Así pues escuchó con atención y se reafirmó interiormente en su propósito de recuperar el tiempo perdido.

Pensó que la prueba mensual sería en la última clase de latín de esa semana, o a más tarde el lunes siguiente, y que estudiando fuertemente en su casa todos los días y quizá aprovechando la distracción de algunos profesores de otras materias podría también dedicarse en esas horas de clase al latín.

Así ocurrió, y a escondidas mientras el profesor de matemáticas abstraído en un largo desarrollo algebraico no podía prestar atención a los estudiantes de la clase, Agustín buscaba en las profundidades de su pupitre donde yacía abierto el texto de latín.

Tampoco oyó cuando el Ingeniero Gómez anunció a la clase que el examen mensual tendría lugar en la próxima clase de la asignatura.

Este manejo se mantuvo durante toda la semana mientras se le presentaron oportunidades propicias.

Agustín no solamente inmoló las horas de matemáticas en aras de la lengua del Lacio (56) sino las de Derecho, las de Economía Política “and so on” (57) como decía el profesor de Inglés Sr. Perkins.

En sus viajes de ida y vuelta al colegio iba nuestro personaje como un autómata musitando largas tiradas de Horacio (58).

Una o dos veces, al cruzar la Avenida de Mayo (59) o la Diagonal Norte (60) estuvo en un tris (61) de ser atropellado por algún taxímetro.

Tuvo que excusarse varias veces por encontrones con otros peatones provocados por su estado de semi sonambulismo y más aún tuvo que afrontar un incidente con un irascible individuo, a quien pisó los protuberantes juanetes.

Con todo transcurrió la semana y no cabe duda que el acervo latino de Agustín se había enriquecido considerablemente pero a costa de las demás materias del programa de sexto año.

Se sentía realmente fuerte y el sábado estaba ya decidido a sacrificar el paseo dominical para consagrar íntegramente el día al motivo de sus afanes.

Y así fue.

Agustín quedó de casero en la casa de Belgrano y vió como el auto familiar se esfumaba a lo lejos en la perspectiva de la calle Estomba (62).

Entró en la residencia, cerró la puerta de la casa tras él y corrió a instalarse frente a su mesa de estudio.

Pasó aquella tarde de domingo en íntimo coloquio con las musas latinas y en su abombada cabeza resonó la elocuencia capitolina(63).

Cuando llegada la noche acudió al llamado del timbre de la puerta de calle, sus familiares vieron al muchacho pálido, ojeroso, con el cabello revuelto de tanto mesárselo en enérgicos masajes estimulantes.

_ ¡Pero qué chico éste! – exclamó la Madre – ¡Va a enfermarse de tanto estudiar!

_ Pero Mamá – respondió Agustín – ¡Tengo examen de latín mañana!

El Padre intervino para decirle:

_ Está bien que te preocupes; pero no debes exagerar. Estudias de forma unilateral y excluyente. Te olvidas de las otras materias del programa. ¡Te obsesionas con ese examen!

_ Pero Papá, te digo que mañana lunes tengo examen de latín y que hasta el viernes no tengo otro examen, de manera que tendré de sobra tiempo para estudiar las demás materias.

 

 

_ Bueno, bueno – concluyó el Padre.

Y con ello terminó con la controversia.

El día siguiente, el lunes tan temido por Agustín la semana anterior, vió despertar a nuestro personaje pálido y demacrado pero seguro de su ciencia adquirida con tan tenaz y arduo esfuerzo.

Con andar suelto y mente segura fue que apareció entre el corrillo de sus condiscípulos reunidos en la gran acera del frente del colegio.

_ ¡Hola Agustín!

_ ¿Qué tal estás para la prueba de hoy? – le preguntó su compañero de banco Tarzano.

_ ¡Muy bien! – le contestó – Ayer domingo pasé todo el día estudiando, te aseguro que estoy hecho un Cicerón (64).

Tarzano y los otros estudiantes del coro miraron a Agustín con perpleja atención y le dijeron:

_ ¿Pero qué tiene que hacer Cicerón con la sinusoide (65)?

Agustín, enervado por lo que creyó un chiste contestó a su vez con cierto natural énfasis:

_ ¡Déjate de bromas! ¡Te digo que estoy hecho un fenómeno en latín! ¡Un campeón!

Entonces el grupo de compañeros se estrechó a su alrededor y le apuraron entre irónicos y curiosos:

_ ¿Qué dices qué has estudiado?

_ ¡Latín pues! – estalló Agustín.

_ ¿Latín?

_ ¡SÍ LATÍN! ¿Qué va a ser? ¿Chino? ¿Guaraní? ¿Turco?

Y Tarzano profirió:

_ ¡Pero si este lunes no tenemos examen de latín sino el lunes próximo!

_ ¿Cómo “que no tenemos examen de latín”?

– gritó más que exclamó Agustín con desesperada angustia.

_ ¡No hombre, no! – corearon

todos – Jajajajajá… Hoy tenemos prueba de

trigonometría, y no de latín. Mañana tenemos de literatura, pasado de geografía y de historia, el miércoles de inglés, el jueves de francés y de cosmografía, el viernes de física y de química, y el sábado examen médico por el surmenage (66).

_ ¡Pero el domingo nos dan de alta para el examen de novias! – bromeó Perico, el compañero más travieso de todos.

…………………………………………………………………………..

Al fin de la primera hora de clase se vió en la tercera división del sexto año, un alumno entregaba al profesor, que recogía las hojas llenas de triángulos y de fórmulas trigonométricas, su hoja tan virgen como la había recibido y tan blanca como su semblante empalidecido durante toda la semana anterior penetrando las estructuras de las cláusulas y de los versos latinos.

FIN (67).

JORGE A. L. BRIEUX

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GLOSARIO, Y ACOTACIONES a

cargo de G. Jovialiste:

 

 

(* Luisa Martha Fernanda Clement de Brieux)

 

(1 Breve noticia biográfica del autor: Supra).

 

(2 1.942: Plena segunda guerra mundial. Argentina estaba gobernada por el Dr. Ramón S. Castillo, un Vicepresidente que había sucedido en el poder al presidente elegido por el pueblo quien había fallecido durante su mandato; y por el partido conservador de derecha.

En el conflicto, la nación era neutral.

La enseñanza primaria era laica, gratuita, y obligatoria. No así la secundaria; pero los aranceles eran módicos.

Argentina – pese a la mediocridad de miras de sus dirigentes políticos – por la laboriosidad, por el empuje de sus habitantes, y por sus recursos naturales se perfilaba como un país rico y promisorio en el concierto mundial de las naciones de ese entonces).

 

(3 Chacra: Es un americanismo. Proviene del idioma quichua y significa granja o alquería.

Aquella era una hermosa “chacra” de poco menos de veinte hectáreas de superficie, bellamente arbolada con especies vegetales exóticas para estas latitudes, cuyas semillas y retoños mi padre había adquirido principalmente en el local sito en el centro de la ciudad de Buenos Aires de nuestro vecino lindero hacia el este la firma Diharce y Cía.

Muchas de esas especies se habían adaptado perfectamente al terreno y al clima, y ya eran adultas. Lucían esplendorosas.

Había frutales variados, entre ellos damascos, ciruelos, higueras, naranjos, mandarinos, kinotos, vides, perales, manzanos, chirimoyas, limoneros, nísperos, y otros que producían abundante cantidad de frutos.

También recuerdo que había árboles y arbustos raros de carácter ornamental.

Y en un extremo del campo existió un ombú adulto, arbusto que muchos años después aún vivía; y la última vez que anduve por allí ví que le habían puesto a la calle “El Ombú”.

Bien por el ombú de Cacambo Huasi, que por su mera presencia logró ser inmortalizado por las autoridades municipales, por lo menos por unos años.

(El Municipio actual se denomina Malvinas Argentinas; pero al poblado lo llaman Grand Bourg, en cambio he visto que le han puesto el nombre Pablo Nogués a la estación del ferrocarril cercana, antes Parada Km. 34)

Como se ve, el campo ya estaba en coma, y a punto de metamorfosearse en la ciudad actual.

 

En aquellos años de la década del cuarenta en el establecimiento había una fábrica de queso camembert con un laboratorio propio ubicado en un sótano profundo cementado, dónde reinaba una temperatura baja incluso en pleno verano.

Enrique Queyrat en su libro “Los Buenos Quesos Argentinos” (Ed. Hachette, Buenos Aires,1.980, 2ª. Ed., pág. 45) del Camembert dice lo siguiente:

“En Francia, el queso de más consumo. En Argentina, consumo limitado quizá por su gusto algo fuerte o porque no es fácil encontrar un Camembert, bien a punto”.

O sea “maduro”.

Y agrega: “Cuando lo es, se dice que está “fait à coeur” (hecho hasta el corazón). La pasta, entonces, es ligeramente amarilla, untuosa, cremosa. Si no lo es, la pasta es “arricottada”.

Me parece que es una descripción ajustada a la realidad. Por eso conviene tocar el Camembert con los dedos y comprobar su consistencia.

Si es blanda, puede estar maduro o ya demasiado maduro, y si es dura por lo general le falta tiempo, o salió fallido.

En el primer caso, es un queso delicioso, en el segundo, atención pues es un queso que le falta madurar, y no sobresale por la excelencia de su gusto sino por lo contrario. “Arricottado” escribe más arriba Queyrat.

Finalmente, este experto en quesos dice:

“Se presenta en cajas cilíndricas de madera de unos 3 cms. de alto por 10 de diámetro. Se dice que el Camembert fue inventado en 1.791 por la Señora MARIE HAREL, que vivía en Camembert y que fue NAPOLEÓN quien le dio el nombre. El Camembert es un queso para comer solo, al fin del almuerzo o de la cena”.

El queso Camembert tiene “penicillium candidum”; y no es una broma mía por lo de Cacambo Huasi, personaje de Cándido.

Cabe recordar que el queso Camembert “Cacambo Huasi” que allí se fabricó está citado como “muy buen queso”, nada menos que en una nota del “TRATADO DE LECHERÍA” de W. FLEISCHMANN, obra editada en la ciudad de Barcelona, España.

La fórmula de elaboración de este queso fue un secreto de la familia Bernard que se transmitió por generaciones.

Hasta que uno de ellos venido al país – Monsieur Bernard – la obsequió a mis padres, y a mi tío el Dr. Enrique Pilorget.

Para que realmente salga rico este queso, hay que saber cómo hacerlo, y no es fácil.

Monsieur Bernard, residió en San Cristóbal, población de la provincia de Santa Fe; y fue quién por primera vez produjo el queso Camembert en la República Argentina.

Luego ha habido otros productores, entre ellos el Establecimiento Pedro Ramos de Gobernador Candiotti, provincia de Santa Fe.

 

También en la finca rural había una Fábrica de miel, con un edificio propio y con todas las máquinas necesarias para la producción de miel líquida, y sólida.

Ambos productos llevaban la marca registrada “Cacambo Huasi”, y se vendieron en algunos comercios de la ciudad de Buenos Aires; y en la zona de José C. Paz, San Miguel, Bella Vista, y Pilar.

Asímismo, existía un vasto colmenar, algo más de una decena de gallineros modelos con varios miles de gallinas blancas ponedoras, estufas, bebederos, comederos, etc, un palomar con dos o tres centenares de palomas, un chiquero con algunos porcinos, algunas vacas lecheras y un toro en un potrero, en otro dos o tres caballos, una granja o huerta con cultivos diversos de verduras y de hortalizas, galpón, dos casas, conejeras, corral con gansos, y plantaciones de maíz, de girasol, y de cereales).

Respecto de la palabra quinta y su uso en Argentina:

Según el DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA de la Real Academia Española, Decimoctava edición, año 1.956, la acepción principal de “Quinta” sería una “casa de recreo en el campo, cuyos colonos solían pagar por renta la quinta parte de los frutos”.

Sin embargo, en Argentina con este término se suele designar una propiedad rural algo mayor de dimensiones que una chacra que se utiliza para cultivar verduras y hortalizas. Por ejemplo una finca de cincuenta a cien/ciento cincuenta hectáreas.

Para campos de tamaño mayor usados en explotaciones rurales se suelen usar las palabras:

Estanzuela ( para los mayores de esas dimensiones y

hasta unas cuatrocientas hectáreas).

Estancia (para explotaciones agrícolas, ganaderas,

o agrícolas ganaderas de más de cuatrocientas

hectáreas), dependiendo de la región dónde estén

emplazadas las unidades productivas.

En ciertas regiones estos patrones de medida varían, pues en general las fincas

rurales suelen ser muy grandes, algunas tanto como un pequeño país).

 

(4 Belgrano: En aquellos años era una zona residencial de la ciudad dotada de mansiones y de chalets confortables con jardines propios.

El chalet o chalé es una morada de estilo Suizo; pero hay muchas variantes conforme con la arquitectura de distintos países.

Aquel chalé era de dos plantas, a dos aguas con tejas esmaltadas de color rojo importadas de Francia que brillaban cuando les daba la luz del Sol (tal vez el único existente en esos tiempos en la ciudad con esas tejas refulgentes y esa bella prestancia), con jardín y garaje al frente, una galería al frente, tres patios interiores, dos de ellos de invierno con bananos, una amplia azotea, dos escaleras, dos desvanes o altillos, biblioteca, tres baños, corredor, y gran recepción compuesta de sala y comedor, un comedor diario o hall, etc).

Fue concebido por mi padre (*) y construido por el Ingeniero Civil Ernesto Lago.

Se halla ubicado en la calle Estomba Nº 1.766/70 entre las calles La Pampa y Virrey del Pino.

(*) Ing. Juan Guillermo Fernán Brieux, en ese entonces Ingeniero Jefe del Departamento de Cables y Redes de la Compañía Argentina de Electricidad que proveía de electricidad a Buenos Aires y a sus alrededores.

 

(5 San Martín: En ese entonces pueblo suburbano fabril donde principalmente estaban asentadas algunas industrias textiles).

 

(6 Guillermo: Se refiere a Guillermo Pedro Justo Brieux. Estudió matemáticas. Luego Agrimensor y Poeta.

Se puede leer su poema NOCHE DE BRUJAS EN BUENOS AIRES en la Url: http://personales.ciudad.com.ar/brieux/3.html ).

 

(7 Noticias de la guerra: Las noticias por lo general eran deprimentes, pues hasta ese momento el llamado Eje, integrado por la Alemania Nazi, por la Italia Fascista, y por el Japón Imperial, iba ganando la segunda guerra mundial, y nos llegaban noticias de bombardeos, de torturas, de hambres, de martirios y de matanzas de personas.

Los diarios del país como Crítica, La Razón, La Nación, La Prensa, y otros solían publicar algunas fotografías del conflicto; pero en los cinematógrafos se exhibían noticiarios breves con escenas tomadas desde la cabina de aviones en escenarios bélicos reales.

En esa época había salas donde únicamente se exhibían esos filmes denominados “Noticiarios de actualidades” mezclados con dibujos cómicos del inolvidable Walt Disney, películas del Gordo y el Flaco, series, y con comedias cortas.

Uno de estos cines que se hallaba ubicado en la calle Florida casi esquina Corrientes se llamaba Novedades. Era una sala dotada con aire acondicionado (refrigeración en verano, y calefacción en invierno).

Y era allí dónde los menores podíamos ver a los aviones en acciones de guerra, e impresionarnos con sus acrobacias aéreas, abatimientos, y caídas en picada).

 

(8 Chevrolet: Era un auto Estadounidense de esa marca modelo 1.941 sedan de luxe (de lujo) cuatro puertas de color verde con techo cubierto.

En el tablero disponía de un encendedor eléctrico, y de un reloj de agujas además del cuenta kilómetros y del indicador de velocidad.

A principios de 1.942 y en razón de la guerra las fábricas de automóviles de Estados Unidos dejaron de producir y exportar autos por lo que hasta 1.947 no se vieron autos nuevos en el país.

Un curiosidad de la época: El volante de los vehículos estaba ubicado en la parte lateral derecha.

Pues los vehículos circulaban por la mano izquierda. Las calles eran de doble mano).

 

(9 Velocidad de crucero: Es un concepto que se aplica en aeronáutica y por extensión a los rodados.

Se refiere a la velocidad óptima para conducir un vehículo a fin de obtener la mayor eficiencia de recorrido en relación con el consumo de combustible que ese trayecto pueda requerir.

Creo que en aquellos tiempos esa velocidad sería unos 50/60 kms. por hora).

 

(10 Escasez de nafta: Durante parte de la segunda guerra mundial el expendio de combustible para autos estuvo racionado, y se efectuó contra entrega de cupones de racionamiento provistos por el Estado).

 

(11 Sonia Luisa Enriqueta Brieux de Salum: Actualmente Pintora. Como tal ha realizado numerosas Exposiciones, y recibido distinciones.

En Internet algunas de sus producciones se pueden admirar en http://www.saluminternational.com/sbsart/

Además Doctora en Química, Investigadora, y Profesora Universitaria.

Residió varios años en Francia, en París, donde fue Becaria en el Laboratorio del Dr. Sabin, descubridor de la vacuna contra la poliomielitis.

Investigadora del Instituto Malbrán, del Conicet, de la Universidad, y de la Academia Nacional de Medicina.

También realizó trabajos de Investigaciones en una Universidad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Descubrió el virus de la poliomielitis de la epidemia que azotó la Argentina en la década del 50; fue Premio Fundaleu; y recibió otras distinciones importantes)

 

(12 Lechuza: Es un ave rapaz de cabeza de aspecto algo grande, cara achatada, pico en gancho, garras fuertes, y ojos grandes.

Algunas veces se la ve de día; pero principalmente aparece al crepúsculo, pues es de hábitos nocturnos ya que aprovecha la oscuridad de la noche para alimentarse de pequeños roedores y de insectos.

El vulgo le atribuye inteligencia).

 

(13 Liceo militar: Academia militar donde se instruye a los cadetes que luego pasarán a ser oficiales del ejército de tierra).

 

(14 Quinta de Pueyrredón: Dentro de la misma se halla el Museo Juan Martín de Pueyrredón que se puede visitar y que cuenta con una biblioteca.

El origen de esta quinta se encuentra en el reparto de tierras gratuito efectuado por el segundo fundador de la ciudad de Buenos Aires Juan de Garay en el año 1.580. Fue la Merced Nº 55.

Uno de los propietarios de la quinta fue el pintor y arquitecto Pridiliano Pueyrredón, que instaló su atelier en la planta alta. También construyó la galería.

Se dice que en el curso de la historia la quinta fue visitada por varios próceres y personalidades.

Entre ellos, el Libertador General don José de San Martín, y Domingo F. Sarmiento, quién habría plantado un aguaribay; pero el árbol más famoso es un algarrobo plantado alrededor de 1.770 por uno de sus antiguos propietarios el abogado José Luis Cabral).

 

(15 Las Conchas: Era un curso de agua (río no muy ancho) que el camino atravesaba por un puente).

 

(16 Extensión lacustre: O sea un espejo de agua proveniente de un lago o de una laguna, y a veces producida por aguas pluviales, o por los flujos subterráneos de las aguas de un río o de un arroyo cercano).

 

(17 Opalescente: Que parece de ópalo o irisado como el ópalo.

Irisar es presentar un cuerpo franjas variadas o reflejos de luz con todos o con algunos de los colores del arco iris).

 

(18 Campo de Mayo: Era una zona con cuarteles militares que el camino atravesaba.

Contaba con diversas garitas con centinelas armados que anotaban el ingreso y la salida del vehículo.

El auto debía desplazarse a baja velocidad, y de noche con las luces interiores encendidas).

 

(19 Locuaz: Significa que habla mucho o demasiado).

 

(20 Bañado: Se dice de un terreno húmedo a trechos cenagoso y a veces inundado por las aguas de lluvias torrenciales repetidas o por las de un río, arroyo, o laguna cercana).

 

(21 Pantanos Pontinos (Paludes Pomptinae): Viene de Ponto, o sea para los Romanos mar de la tierra).

 

(22 Vía Apia: Es un camino Romano aún turísticamente existente cuya construcción inició el Censor Appio Claudio, llamado el ciego (Appius Claudius era su nombre en latín), en el año -312 A.C. y que canalizaba el tráfico de Roma a Oriente.

La vía Apia arrancaba de la Puerta Capena y se prolongaba siete millas – pavimentada con lajas cuadradas -hasta la ciudad de Capua.

Junto a la Vía Apia se levantaron numerosas tumbas y monumentos).

 

(23 Latín: Fue la lengua del Lacio. Hubo un latín culto, y literario; y un latín vulgar o popular o rústico.

Actualmente constituye una lengua muerta, solamente hablada o escrita en círculos eclesiásticos, o exquisitos.

El latín nace del latium vetus o antiquum de la agricultura. Luego se extendió al latium adjectum o novum, y poco después pasó a pueblos colindantes.

Después cada pueblo sometido a Roma era un salto de avanzada para el latín.

Pasó a Etruria y a Liguria. Los Iberos, los Ilirios, y hasta los Griegos comenzaron a hablar en latín.

En realidad, es un idioma material, concreto, conciso, cuyas palabras en un principio tenían valor agrícola o ganadero.

“La mayor cantidad de expresión en el menor número de palabras” o sea en términos cibernéticos con el menor ruido.

De ahí que poetas, pensadores y filósofos tuvieron que inventar nuevas palabras latinas para poder expresar ideas abstractas.

Por ejemplo, Cicerón inventó bastantes palabras antes inexistentes (Cicerón sonaría en latín Cicero pronunciando las c como si fueran k; pero en latín se dice Ciceronis. Entonces, oiríamos y escribiríamos fonéticamente: “Kikeronis” o “Quiqueronis”).

Y grandes poetas como Tibulo, Horacio, Virgilio, y Ovidio crearon expresiones para enunciar sentimientos delicados revelando la maleabilidad de este idioma.

Sin embargo, la literatura latina es menos original que la de los Griegos antiguos. Pero no la sátira, la elocuencia, y la jurisprudencia que fueron su patrimonio exclusivo).

 

(24 Colegio Nacional Buenos Aires: Se encuentra en el edificio de Bolívar Nº. 263, entre las calles Alsina y Moreno, en la llamada Manzana de las Luces.

En ese sitio de la ciudad originariamente se levantó el Colegio Máximo de San Ignacio. Luego de la salida de los Jesuitas el Virrey Vertiz funda el Real colegio de San Carlos. Durante la presidencia de Bernardino Rivadavia se lo llamó Colegio de Ciencias Morales. En el año 1.863 el presidente Bartolome Mitre crea el Colegio Nacional de Buenos Aires.

El edificio actual fue dibujado en 1.910 por el Arq. Norberto Maillart, e inaugurado en 1.938).

 

(25 Alumno: Cursaba en 1.942 el sexto y último año del bachillerato.

En razón que el colegio pertenecía a la Universidad Nacional de Buenos Aires, y que el programa de estudios estaba compuesto por seis años, en vez de los cinco de otros establecimientos secundarios, los alumnos ingresaban directamente a primer año de la Facultad sin tener obligación de rendir y aprobar un examen de ingreso.

En esos tiempos era un colegio muy riguroso en cuánto al estudio y a la disciplina.

El nivel de los estudios en algunas asignaturas era casi el mismo que se observaba en la Facultad respectiva.

Por ejemplo, se estudiaba el latín durante seis años; pero no únicamente la lengua en sí, sino también la historia completa de Roma, y la literatura latina.

El nivel de conocimientos alcanzado facultaba para la lectura y la comprensión de textos en latín.

El colegio disponía de una amplia y hermosa biblioteca, salón de actos, gran gimnasio, pileta de natación, diversos laboratorios – uno para cada ciencia, – y hasta un pequeño observatorio astronómico.

El sitio virtual del Colegio Nacional Buenos Aires se halla en Internet en:

http://www.cnba.uba.ar/

 

(26 Camino: Esa parte de la ruta estaba asfaltada.

En ese entonces las calles y los caminos eran de doble mano. Se conducía por la izquierda, por lo tanto los volantes de los vehículos estaban en el lado izquierdo.

Si bien el camino estaba asfaltado o adoquinado, el tramo final era de tierra.

Por lo que siempre jugaba un factor de incertidumbre en cuanto a llegar o no a la meta, pues a veces se echaba a llover torrencialmente durante el trayecto haciéndose imposible el tránsito del trecho de tierra pues se convertía en un pantano.

Por otra parte, el auto iba despacio, y al llegar a cada cruce de calles disminuía la velocidad apreciablemente para ver si venían vehículos por las transversales de doble mano también, por lo que el camino se hacía bastante largo porque naturalmente no había semáforos.

Tampoco había teléfonos públicos. Ni se soñaba con la posibilidad que en algún día futuro existieran teléfonos móviles o celulares.

Por lo tanto cuando el auto se detenía por algún desperfecto mecánico tardaba muchas horas – e incluso más – en llegar el auxilio.

Las señales escaseaban o eran inexistentes, excepto en los pasos a nivel en los que sonaba un timbre cuando algún tren se estaba acercando.

Un detalle curioso era que los conductores de los autos debían obligatoriamente hacer sonar la bocina o el clarinete llamado “claxon” al aproximarse a las esquinas).

 

(27 Agustín: Mi abuelo paterno se llamó Agustín.

San Agustín, padre de la Iglesia, vivió entre 354 y 430 D.C.. Fue autor de las “Confesiones”, obra de contenido íntimo y autobiográfico).

 

(28 Castro Romano: Se refiere al sitio fortalecido donde acampaba el ejército Romano.

Castrum era el campamento fortificado).

 

(29 Cimera: Era la parte superior del casco Romano, que a veces llevaba un ornamento o una pluma).

 

(30 Cofre: Se refiere al baúl o porta equipajes trasero de tapa convexa.

Lo que ocurre es que en aquellos años algunos autos no tenían techo fijo sino que eran descapotables, y entonces llevaban en la parte trasera un lugar que en algunos vehículos se podía utilizar para asiento suplementario o para transportar “cosas de mano”).

 

(31 Cogollos: Son los brotes que en primavera arrojan árboles y plantas).

 

(32 Enhiestos pinos: Se refiere a que los pinos son árboles que se levantan rectos hacia arriba pues por designio natural crecen derechos).

 

(33 Casuarina: Es un árbol hermoso de hojas filamentosas verdes que crece bastante alto y que es originario de Australia, Java, Nueva Holanda, y Madagascar.

El viento al atravesar sus hojas produce como una música natural sorprendente y muy agradable de escuchar).

 

(34 Meta del viaje: Por supuesto el campo.

Una finalidad no tan fácil de alcanzar en aquellos tiempos, pues si bien la mayor parte del trayecto se efectuaba por caminos asfaltados o adoquinados estaba el tramo final que era de tierra, a veces intransitable en razón de las lluvias abundantes de los días precedentes o del momento.

Por otra parte, no había semáforos y en los cruces de calle el auto debía disminuir la velocidad y era obligatorio que el conductor tocase la bocina o clarinete del vehículo a fin de prevenir choques con los autos que pudieran venir por las calles transversales, que en general eran de doble mano.

En caso de problemas mecánicos no había teléfonos públicos desde donde requerir auxilio, que por otra parte en el mejor de los casos no llegaba sino varias horas después.

Muchas veces el auto pinchaba un neumático, y había que cambiarlo en medio del camino sin ayuda de nadie).

 

(35 Cacambo Huasi: Nombre dado por Voltaire a uno de los personajes simpáticos de la novela Candide (Cándido), compuesta de treinta capítulos. Era un indio americano. Esta novela fue escrita por Voltaire en 1.751.

Una edición especial para Bibliófilos de mi propiedad titula el libro “Cándido o El Optimismo” (Traducción y Notas de Héctor F. Miri e Ilustraciones en color de Bonelli, Ed. Colección Clásicos Franceses, 15 de noviembre 1146, Buenos Aires) y al cap. 30 lo titula Conclusión).

En inglés se puede leer gratuitamente on line esta novela.

Si lee inglés y le interesa, puede concurrir a: Online literature library Voltaire – Candide

Url: http://www.literature.org/authors/voltaire/candide/

En Argentina, en la provincia de Tucumán, Cruz Alta, el nombre de una estación del ferrocarril FCCNA también recordó a Cacambo).

 

(36 Pangloss, el héroe Volteriano: Personaje de Cándido, que tal vez sea la obra maestra de Voltaire.

En verdad, el doctor Pangloss literario es una encarnación de una máxima del gran pensador alemán Leibnitz:

“Todo es para lo mejor en el mejor de los mundos posibles”, o sea este mismo mundo. Pangloss la consideraba aplicable a los eventos que vivimos.

Voltaire (1.694-1.778) fue un enciclopedista francés precursor de la revolución francesa. Además fue filósofo, pensador, y escritor.

Mi padre había concebido, y realizado en piedra, en uno de los dos parques del campo, un monumento a Voltaire que llevaba la efigie del mismo hecha en cemento).

 

(37 Zambo: Persona que tiene juntas las rodillas y separadas las piernas hacia afuera.

¿Por qué llamaron a este perro Zambo?

No lo sé; pues tenía un aspecto normal.

Era de pelo negro, quizás una mezcla de Rottweiller y de Ovejero alemán. Era de carácter muy serio. Casi taciturno.

Era poco amigo de caricias y de palmadas, y a veces hasta gruñía como avisando que los menores lo estábamos fastidiando.

Era notable observar como este animal seguía un metro atrás a mi padre y a mi tío mientras recorrían lentamente las distintas dependencias de la chacra.

Cuando ellos se detenían, él también lo hacía, y entonces se quedaba quieto hasta tanto ellos reanudaran la caminata.

Así toda la tarde del domingo, hasta que mi padre ponía el pie en el auto para retornar a la ciudad de Buenos Aires.

 

Diana: Divinidad Romana protectora de la naturaleza agreste y salvaje. Era una perra ovejera alemán hermosa de carácter más alegre que Zambo. Se dejaba acariciar y hacer mimos. Y era muy inteligente.

 

Bimbo: Creo que este nombre viene de Bimba, que significa persona de elevada estatura, pues este cachorro, hijo de la Diana y del Zambo, tenía las piernas altas como las de un galgo.

Era muy amistoso, amigo de correr y de jugar, y como muchos cachorros bastante atolondrado.

Se hizo querer por toda la familia, hasta el punto que años después mi hermano Guillermo – prisionero de la nostalgia – escribió una novela que lo llevó como protagonista.

Lamentablemente, murió debajo de la rueda del carro del panadero o del carnicero, no recuerdo bien cuál de los dos, pues tenía la mala costumbre de muchos canes de acercarse demasiado a los rodados para divertirse ladrándoles).

 

(38 Eduardo Gastón Enrique Brieux: Familiarmente lo apodaban Nené, y a veces El Risón.

Actualmente, su seudónimo es Grand Jovialiste.

Se puede leer una breve noticia biográfica en

http://personales.ciudad.com.ar/brieux/18.html

o en http://personales.ciudad.com.ar/brieux ) .

 

(39 Palmoteos paradójicos: Se refiere a la acción de dar golpes con la palmeta, o sea el instrumento antiguamente usado por los maestros de escuela para castigar a los muchachos.

Paradójicos porque a veces por torpeza o para jugar se daba a sí mismo).

 

(40 Enrique: Se refiere al Dr. Enrique Pilorget. Médico muy conocido en ese lugar, y en Bella Vista, en San Miguel, y en zonas aledañas.

Una sala de hospital lleva su nombre en homenaje y recuerdo a su obra como facultativo en toda esa vasta zona).

 

(41 Torcacita: Diminutivo de Torcaz o sea la paloma silvestre).

 

(42 Olga Alda Margarita Octavia Brieux de Mandirola: Luego Licenciada, y Doctora en química, Investigadora de la Comisión Nacional de Energía Atómica, de la Universidad, del Conicet, y Profesora Universitaria en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Autora de artículos científicos, y miembro de Instituciones Universitarias, y asociaciones profesionales.

Realizó varios viajes al exterior a diversos países para participar en Congresos Científicos, y en actividades científicas relacionadas con sus Investigaciones como química física.

Ha dado conferencias, y seminarios).

 

(43 Alfalfa: Se la cultiva para forraje y como ornamento).

 

(44 Liceo de Señoritas: Era el Nro. 1 ubicado en la avenida Santa Fe)

 

(45 Riqué: Elisión cariñosa del nombre Enrique, o sea supresión de algunas letras).

 

(46 Piedra de boleadora: Se usó para distintos fines, principalmente para cazar ñandúes, vacunos, y caballos. Pero también para derribar jinetes.

Eran de tres tipos:

La llamada “la bola perdida” que era de una sola piedra y estaba hecha con un pedazo de roca redonda bien pulida;

La de dos piedras que era la “ñanducera”;

La de tres piedras, denominada “Las tres Marías”. Esta fue un invento gaucho. Una de las bolas, que era mucho más chica que las otras dos, estaba en la mano del gaucho hasta el mismo instante del lanzamiento. Las otras dos eran similares en peso para que al girar se separasen.

La primera, o sea la bola perdida, fue usada principalmente por los Indios.

Este tipo de boleadora fue la que halló Félix enterrada en el campo.

Las otras fueron de piedra, de metal, de cuero relleno de plomo, y de madera.

Tanto Indios como Gauchos fueron muy diestros en el manejo de la boleadora, que requería aprendizaje y destreza; pero que era muy eficaz.

El naturalista inglés Charles Darwin cuenta en su interesante libro VIAJE DE UN NATURALISTA ALREDEDOR DEL GLOBO – que realizara a bordo del velero Beagle – que una vez boleó torpemente su propio caballo ante la mirada divertida de los gauchos.

Fue usada por el caudillo Estanislao López para voltear la cabalgadura del General José María Paz, y capturarlo.

Respecto de la reacción del hombre de campo Nicomedes cabe recordar que:

“La piedra impresionó vivamente la imaginación del hombre, quien le atribuyó fuerzas y virtudes mágicas. Se sabe que adoró las piedras en muchos lugares” (En pág. 351 del DICCIONARIO DE SÍMBOLOS Y MITOS de JOSÉ ANTONIO PEREZ-RIOJA, Editorial Tecnos, Madrid, España,1.971)).

 

(47 Buenos Aires: Efectivamente, toda la zona cercana es una llanura, pues pertenece al suelo de la pampa húmeda.

Para encontrar rocas es preciso trasladarse hacia el sur hasta la región de Tandil, o cavar más de trescientos metros hacia el centro de la Tierra).

 

(48 Pampeano: Se refiere al suelo de la pampa húmeda que es una llanura muy fértil adecuada para los cultivos de trigo, de maíz, de soja, y de otros cereales y vegetales; y para la cría de ganado vacuno, y equino).

 

(49 Mistificación: “Engaño, falsificación, falsedad” (Diccionario Electrónico Estrada).

 

(50 De Bello Gallico: Bellum-i significa guerra, y Gallico se refiere a las Galias, o sea que este título significa “De la guerra en las Galias”.

Se trataba de una pieza oratoria que se usaba para el estudio del latín).

 

(51 Georgicas de Virgilio: Se refiere a las labores del campo.

Es un poema que guarda relación con la agricultura, con la exaltación del esfuerzo laboral y con el elogio de la sencilla vida campesina.

Publio Virgilio Marón fue un poeta épico que vivió entre -70 y -19 A.C. autor de las Bucólicas o Eglogas, y de La Eneida, su obra más famosa, que por sí sola bastaría para “inmortalizar” el siglo de Augusto).

 

(52 Soliloquio: O sea hablar consigo mismo. Hay un libro de J.J. Rousseau titulado SOLILOQUIOS DE UN CAMINANTE).

 

(53 Simón Bolívar: Héroe de la Independencia Americana, y gran Estadista.

Nació en 1.783 y falleció en 1.830).

 

(54 Colegio de San Carlos: Oficialmente, fue Colegio Real de San Carlos) .

 

(55 Sexto año: Último año del bachillerato de este colegio perteneciente a la Universidad Nacional de Buenos Aires.

En razón de tener el programa de estudios seis años sus egresados ingresaban directamente a las distintas Facultades sin rendir examen de ingreso).

 

(56 Lacio: zona central del territorio de la Italia actual. También se la denomina Lazio con z) .

 

(57 “And so on”: Expresión del idioma inglés que significa Etcétera y así sucesivamente).

 

(58 Flavio Quinto Horacio: Poeta latino famoso. Autor de Sátiras, Epístolas, y de un Arte Poética rimada. Vivió entre -65 y -8 A.C.).

 

(59 Avenida de Mayo: Fue proyectada por Juan Buschiazzo para unir la plaza de Mayo con la plaza del Congreso, dónde respectivamente se hallan el edificio del Poder Ejecutivo o sea la llamada Casa Rosada, y el palacio del Congreso Nacional o sea el asiento del Poder Legislativo bicameral (Cámara de Senadores, y Cámara de Diputados).

Las obras de apertura se iniciaron en 1.889 durante la Intendencia de Torcuato de Alvear. El primer trecho concluyó en 1.894.

Por abajo la recorre el primer tren subterráneo eléctrico de la ciudad y de América del Sur comenzado en 1.911 e inaugurado en 1.913).

 

(60 Diagonal Norte: Data de 1.920. Llamada Avenida Roque Saenz Peña en recuerdo y homenaje al presidente Argentino que propugnó el establecimiento del sufragio secreto y obligatorio para la elección de autoridades públicas.

Une la plaza de Mayo con el Obelisco de la ciudad y con la plaza Lavalle, asiento del Palacio de Justicia, donde funciona la Corte Suprema de Justicia de la Nación, órgano supremo del poder judicial, otro de los tres poderes nacionales de la república.

El Obelisco tiene 67 metros de altura y fue construido en 1.936 en conmemoración del cuatrocientos aniversario de la fundación en 1.536 de la ciudad por don Pedro de Mendoza, de la segunda fundación de 1.580 realizada por don Juan de Garay, y del lugar donde se izó por primera vez el pabellón Argentino. En ese mismo lugar anteriormente estaba la Iglesia San Nicolás de Bari, que ahora se encuentra ubicada sobre la avenida Santa Fe.

No es macizo, sino hueco.

Por dentro tiene una escalera en espiral con algunos descansillos que permite subir hasta su cúspide donde hay una ventana. No hay ascensor; pero sí una polea para subir materiales.

No está abierto al público por razones de seguridad.

Se lo ha denominado obelisco; pero en realidad es una pirámide cuadrangular. Otra pirámide anterior e histórica es la llamada Pirámide de Mayo, monumento que se halla en la Plaza del mismo nombre.

En varias oportunidades se habló de demolerlo; pero actualmente es parte del paisaje urbano.

Como la Pirámide de Mayo, como el Cabildo, y como varios otros monumentos con valores históricos y afectivos ha pasado a constituir otro símbolo representativo y querido de la ciudad de Buenos Aires.

La plaza actual donde está colocado se denomina Plaza de la República.

Como por abajo estaba el hueco donde pasaban varias líneas de subterráneos, para poder poner el obelisco sobre las mismas hubo que construir un basamento sólido de cemento armado capaz de soportar ese peso.

Mendoza llamó a la ciudad: Ciudad y Puerto Santa María de los Buenos Aires; y

Garay llamó a la ciudad: Ciudad de la Santísima Trinidad y puerto Santa María de los Buenos Aires).

 

(61 Tris: Significa porción pequeña de lapso, o de lugar, y por extensión: Poca cosa o casi nada.

Se usa en expresiones como las siguientes: “Estuve a un tris de ser atropellado por el tren”, “Estuve a un tris de ser ahorcado”, “Estuve a un tris de no ganar el partido”, “Estuve a un tris de llegar tarde”, “Estuve a un tris de no saber qué es un tris”).

 

(62 Estomba: Calle que lleva este nombre en homenaje al Coronel Ramón Estomba, militar y fundador de la ciudad de Bahía Blanca ubicada en la provincia de Buenos Aires.

La casa era un amplio y hermoso chalet (chalé) de dos plantas con techo de dos aguas con tejas francesas esmaltadas de color rojo, jardín y garage al frente, tres patios interiores (dos de ellos con bananos), azotea amplia, biblioteca, gran recepción, galería, dos escaleras y tres baños, dependencia de servicio, dos altillos o desvanes, etc.).

Se encuentra en esa calle en los Nº. 1.766/70 entre las calles La Pampa y Virrey del Pino).

 

(63 Elocuencia capitolina: Se refiere a célebres piezas oratorias que se pronunciaron en el Capitolio Romano y que por su belleza discursiva han perdurado hasta nuestros días).

 

(64 Marco Tullio Cicerón: Célebre Orador, Político, y Escritor Romano. Fue autor de muchas piezas oratorias brillantes, como la célebre Catilinaria.

Y también autor de obras como Los Oficios, Los Diálogos, Las Paradojas, y muchas otras. Como Del Orador, De la naturaleza de los dioses, De la vejez, De finibus, De las Tusculanas, etc.

Vivió entre -106 y -43 A.C. y provenía de una familia rural rica; pero se educó en la ciudad de Roma.

Había nacido en Arpino.

Fue Cuestor, y Cónsul, y como tal sofocó la conjuración de Catilina, de ahí la Catilinaria que ya mencioné más arriba).

 

(65 Sinusoide: En matemáticas, gráfica de la función y=seno x.

En la Naturaleza se observa que “una sinusoide es la forma más simple que puede cobrar una onda u oscilación. Cada sinusoide se caracteriza por su frecuencia o su cantidad de vibraciones por segundo. Cuando se suman varias sinusoides simples, producen una forma más compleja. Un sintetizador electrónico musical funciona según este principio….”

“El bulto de agua que configura una ola en la superficie de un canal está compuesto por varias sinusoides, cada cual de diversa frecuencia.”

[En pág. 120 de “Espejo y reflejo. Del caos al orden. Guía ilustrada de la Teoría del caos y la ciencia de la Totalidad”, por los científicos John Briggs y F.David Peat, Ed. Gedisa, Barcelona, 1.990 ] ).

 

(66 Surmenage: Voz del francés que se usaba mucho en aquellos años, luego reemplazada en el uso popular por la palabra “estrés”, o “stress”.

Se refiere al estado de salud física y mental de una persona sometida a un exceso de tareas intelectuales sumadas las preocupaciones. Viene de dos palabras francesas “sur” y “menage”).

 

(67) Finalmente, aquel lector que quiera leer algo más sobre aquel campo y sobre aquellos tiempos

Puede concurrir a

“RECUERDOS DE UN CAMPO SOLITARIO DONDE HOY…. ¿HAY UNA CIUDAD POBLADA?”

 

 

En

http://personales.ciudad.com.ar/brieux/67.html

Además de EL EXAMEN DE LATÍN existen otras obras literarias respecto de experiencias vividas durante los años de estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Por supuesto, cabe recordar la más conocida, que es “Juvenilia”, escrita por Miguel Cané en el año 1.884.

Quien esté interesado en esta obra puede leerla en Internet en el sitio web:

http://www.portaldellibro.com/argentina/Juvenilia.htm

(36 caps.).

Y otra es una pieza de teatro en dos actos escrita por Carlos Alberto Somigliana

que fue estrenada en el teatro Lassalle el 21 de marzo de 1.978 y que se titula:

“El Ex alumno”.

Una pequeña obra maestra del teatro realista (Editada por Centro Editor de América Latina, para Biblioteca Argentina Fundamental, Buenos Aires, 1.982).

La primera obra de este dramaturgo estrenada en 1.965 en el teatro 35 titulada “Amarillo” (otra obra excelente), transcurre la acción en la Roma de Cayo Graco.

Obviamente, los seis años de latín hicieron sentir su influencia en la mente y en el corazón de este autor Argentino, y lo movieron a tratar en su primera obra teatral un tema humano ambientado en la vida Romana, tan estudiada, y rendida en EXAMENES DE LATÍN en sus años de alumno en la segunda división del Colegio Nacional de Buenos Aires (**).

 

(**) Egresó a fines de 1.950.

Tanto “EL EX ALUMNO” (1.979), como otras obras imperdibles de este autor (“Amarillo”, “Amor de ciudad grande”, “La bolsa caliente”, y otras más), se pueden leer gratuitamente on line en el sitio web del Teatro del Pueblo y de la Fundación Carlos Somigliana cuya dirección electrónica es:

http://www.teatrodelpueblo.org.ar/somigliana/

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

Argentina, Buenos Aires, marzo del 2.003/diciembre 2008.

 

 

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EPISODIO HUMORÍSTICO EN LA COCINA, por G. Jovialiste, escritor (Dr. Eduardo Brieux Clement, abogado).

Jueves, diciembre 4th, 2008
EPISODIO HUMORÍSTICO EN LA COCINA – CÓMO COCINAR SIN ÉXITO – CÓMO PONER SAL EN ABUNDANCIA – CARNE CON SAL O SAL CON CARNE – EL COCINERO AFICIONADO O EL AFICIONADO COCINERO – CHARLAR Y PENSAR EN OTRA COSA – EL CUIDADO DE LA MALA MESA – QUEMA TUS COMIDAS EN UN DESCUIDO – LO QUE PASA ES QUE ESTA VACA COMÍA CON SAL –

“¿SE DEBE VIGILAR LA MARCHA DE UN ASADO?”

por

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux).

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RECOMENDACIÓN:

SI NUNCA HIZO UN ASADO, HÁGALO CUALQUIER DOMINGO.

USTED PUEDE.

NO SE LIMITE A SÍ MISMO.

APRENDA, Y EJERCITESE.

ES FÁCIL.

LEA Y SABRÁ QUE ES UN ASADO.

ALGO MÁS QUE UN SIMPLE MANJAR.

UN ASADO ES UNA REUNIÓN FAMILIAR Y DE AMIGOS.

UN ASADO ES UNA COMUNIÓN HUMANA.

“LOS LÍMITES QUE SE FIJA A SÍ MISMO NO SÓLO DETENDRÁN SU DESARROLLO EN LAS ESFERAS QUE HA RESUELTO

ABANDONAR, SINO TAMBIÉN EN OTRAS, Y PUEDEN INCLUSO INFLUIR EN SU PERSONALIDAD”.

(En “AUTOCONCIENCIA POR EL MOVIMIENTO”, por MOSHE FELDENKRAIS, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1.980)

UN ASADO ES UN MEDIO PARA CULTIVAR LAS RELACIONES HUMANAS Y ESPECIALMENTE EL SENTIMIENTO FAMILIAR Y DE AMISTAD

UN ASADO ES….

LEA EL LIBRO Y LO SABRÁ.

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SE DEBE VIGILAR LA MARCHA DE UN ASADO.

[ ALFREDO:

_ °°°°°¡Está saliendo fabuloso! ¡Este ASADO va a ser memorable! ¿Le habré puesto ya la sal al costillar? Ultimamente estoy

algo desmemoriado: No me acuerdo quien soy. ¿Alfredo? Sí, soy Alfredo. Por si acaso repito: Soy Alfredo. ¿Quién soy? No

soy Gastón. No. Soy Alfredo, seguro. Por si acaso, le voy a poner un poquito de sal (Le pone una cantidad generosa), no sea

que parezca soso.

…………………………………………

(EN VOZ DEMASIADO ALTA A LA ESPOSA, LA QUE ESTÁ ENFRASCADA EN UNA CONVERSACIÓN CON

UNA PRIMA):

_QUERIDA: ¡ME ESTOY HACIENDO PIS!

LA ESPOSA, GRACIELA (PONIÉNDOSE COLORADA):

_ Oye: ¡Estoy hablando con Clotilde!

ALFREDO:

_ Es que no doy más….. ¿Me vigilas un poquito el ASADO?

GRACIELA:

(A LA PRIMA) _ Qué hombre.

(AL MARIDO) _¡ANDA TRANQUILO! Yo te lo cuido. (Mira para el lado de la carne, ve que todo está en orden, y

prosigue conversando animadamente)

 

UN HERMANO, ROBERTO:

_Disculpen que interrumpa….Graciela: ¿Dónde está Alfredo?

LA ESPOSA GRACIELA:

_ Fue al baño.

ROBERTO:

_¿No sabes si al costillar le puso sal?

GRACIELA:

_ No, no ví que salara….(Y SIGUE CONCENTRADA EN LA CHARLA CON LA PRIMA).

 

ROBERTO:

_(Para sí) A mí la carne me gusta bien salada. Este Alfredo hace de costumbre un asado sin gusto. Le voy a poner sal (LE

COLOCA ABUNDANTE).(a GRACIELA):_Voy a jugar con los chicos….

JUAN (OTRO HERMANO):

_Graciela: ¿Dónde está Alfredo?

LA ESPOSA GRACIELA:

_ Alfredo fue al baño.

JUAN:

_¿No sabes si al costillar le puso sal?

GRACIELA:

_HACE UN MINUTO ROBERTO ME PIDIÓ LO MISMO. NO, NO VÍ.

JUAN:

_(Para sí) SE DEBE HABER OLVIDADO Y EN MI OPINIÓN YA HAY QUE PONERLE. (PONE BASTANTE, Y SE

VA A ACARICIAR EL PERRO)

ALFREDO, VOLVIENDO DEL BAÑO:

_¡GRACIELA!

GRACIELA, QUE SIGUE DE GRAN CONVERSACIÓN AHORA CON DOS PRIMAS:

_¿QUÉ?

ALFREDO:

_¿Qué pasó con el salero que estaba lleno, y que ahora está vacío?

GRACIELA:

_Yo que sé. ¿Te habrás olvidado de llenarlo? ¡Ahí tenes la bolsita, colócale! ¡AH…NO TE OLVIDES DE SALAR EL

ASADO QUE YA ROBERTO Y JUAN ME PIDIERON QUE LO SALARAS!

ALFREDO:

_(Poniendo al ASADO toda la bolsita de sal) GRACIAS POR HACERME ACORDAR ]

“EL LIBRO DEL SECRETO DEL ÉXITO DEL

ASADO ARGENTINO DE LOS DOMINGOS”, por GRAND JOVIALISTE (DR. EDUARDO BRIEUX).

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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