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EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA, por G. Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux Clement)

Domingo, diciembre 7th, 2008
EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA
Por

GRAND JOVIALISTE (Dr. Eduardo Brieux).

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EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA.

“Debo confesar que mi paseo favorito es ir al cementerio de la Recoleta. En los crepúsculos suelo caminar por sus calles

monumento funerario.

Nunca falta alguien que me pregunte por la bóveda de Evita. Y siempre es la misma señora.

A mí vez le pregunto: “¿Are you EVITA?” ~ No me responde. Entonces le pido: “¿Are you MADONNA?”~ Tampoco me contesta.

Y yo no sé. No las distingo.

Y se olvida ¿Madonna? de la multitud de grandes hombres que entran y salen de allí . Claro que no los puede ver. Yo sí, yo

sé.

Más vale les cuento. ¡Cuántas historias truculentas del pasado! Cuanto drama me es dado reveer.

Y qué nuevas cosas nunca pasan allí.

Muchos de ellos lucen las ropas de la época en que vivieron. O gustan presentarse como antes, y después. ¿Y entretanto?

¿Dónde lavan la ropa? Hay un hedor de un siglo por lo menos.

¡Y he visto a don Juan Manuel! Su solo nombre hacía temblar a valientes allá por 1.845, y debo confesar que a mí me produjo

un escalofrío de temor porque después de ciento cincuenta años mi divisa punzó se ha ennegrecido.

¿Saben que C se ha hecho amigo de H y se los ve juntos como CH? ¿Y que falta E para que tengamos en el cementerio al

CHE?

Varias veces los he visto discurrir por el camino de las bóvedas de Quintana y de Guemes, donde está el ARCANGEL

MIGUEL de bronce – ¿vivo? O una gran obra de arte – perteneciente a la bóveda CISNETTO – OLIVERA. ¿De bronce? ¡Si lo he visto moverse! ¡Está vivo, lo juro! ¿O ese día fue el que me caí del colectivo? La bóveda vecina pertenece al General Martín Guemes un héroe de la Independencia Argentina, y casi al lado está la del presidente Quintana.

Cuanta historia en esas callecitas en los días nublados oscurecidos. Y al dar una vuelta en sus ruas solitarias me topo

con…..¡Mejor callar que decir! Para qué si nadie me va a creer, y el pobre ya pertenece al libro de la historia.

Mi mirada se cruza con la suya, él también me ve, y trato de brindar en mis ojos mi consuelo humano por su fin en el divertido

programa “Panteones y Criptas”.

No nos decimos nada, los dos sabemos que lo levantaron de la T.V..

Aún lleva el cadáver vivo el cuchillo clavado en la espalda. No quiere que se vea; pero se ve. Ya le he recomendado la

dirección de un cirujano plástico. ¡No sé qué hace, que se demora en ir a la consulta!

Les he contado estas vivencias para que tomen conciencia que los mundos que están más allá no me son desconocidos del

todo.

¡S. sabía de mis experiencias! Tal vez por ello me tomó de confidente. ¡En mala hora!

Me refirió que una tarde a la siesta hallándose en la cama de un velatorio de un pueblo donde la empresa poseía una sucursal

vió una luz sobre su cama que alguien había prendido inadvertidamente el año pasado.

Lo primero que pensó fue en que el muerto que estaban velando en el lúgubre salón vecino se le estaba apareciendo.

Una luz mala. ¿Tal vez no estaba del todo muerto? ¡Si le habían dado con un candelero! ¿Cómo era posible?

A veces había pasado – treinta años de servicios leales en cocherías – que el difunto saliera unos segundos de una muerte mal

curada para caer acto seguido fulminado por la tapa del cajón que se cerraba para siempre. Gentilezas de la casa.

De nada valían arañazos, golpecitos, y ululares desde adentro para que pasaran algún cafecito. Negocios son negocios, y la

Empresa cuidaba mucho su buen nombre ya que garantizaba que los entierros se realizaran en tiempo y en forma.

S. con miedo miró mejor….Días atrás había leído en una revista sobre los Ovnis, y esa era la luz espeluznante de un foo-fighter.

Sí, lo era. O cualquier otra cosa. ¡Vaya a saber!

En tanto yo escuchaba la confidencia de S. – que a cada segundo miraba hacia atrás de su hombro – me dí cuenta que me

encontraba ante un hombre que se sentía perseguido por un destino implacable.

S. me contó que no pudo seguir durmiendo, que ocurrió en su mente una integración de conceptos sombríos, una suerte de

iluminación interior apagada.

De nuevas formas de ver la vida – en su caso la muerte – de todos los días: ¿Qué otra cosa?

Cómo se extraen rápidamente joyas de los difuntos, cómo con una simple pinza se les quitan las muelas de oro, cómo se

desprende con el dedo enjabonado un anillo de casamiento, cómo se arrancan unos aros de diamantes, cómo correctamente se

cierra un ataúd, todo ello sin perder la respetabilidad y la dignidad profesional en Pompas fúnebres.

Puso énfasis en estas ultimas palabras.¡Dios mío! De lo que uno se entera estudiando el fenómeno Ovni.

Yo toda mi vida he jurado a quien quiso escucharme – que fueron solamente mis dos oídos – que la luz del fenómeno Ovni

transmite información que se archiva en el inconsciente a falta de un sitio adecuado que quiero creer esté en construcción.

Es una luz espectral. De ahí que las brujas salieran volando en la escoba no hay mas que un mal paso, o un escobazo.

También yo he volado con una copa de vino de más fermentado en las bodegas del horror. Y vomitado acto seguido el brevaje

indigerible. ¡Que asco!

No los quiero asustar; pero tal vez todos ustedes o algunos recuerden un episodio similar. Estoy seguro que silencian sus

experiencias para luego atormentarme en privado haciéndome reir a carcajadas.

Sin embargo no se me oculta que hay gente que sube a un cerro, o va a otras países para ver las luces. Y la pasan de

maravillas.

Tal como lo hizo SHIRLEY MACLAINE autora de LO QUE SE DE MI (OUT ON A LIMB 1.983) editado Plaza & Janes

Editores S.A. España, 1984. ¿Qué sabe de ella? ¿Acaso ha vuelto mil veces como yo del espanto? ¡No, por suerte!

¡Fiesta negra! Presagio de sucesos terribles que asolan a los hombres señalados con la marca de la seña veníte el domingo a

comer empanadas a casa hechas con relleno de la semana pasada.

Toda la sordidez del mundo es una carga tan pesada que la gravedad se siente vencida de atraerla, y la repudia, la

rechaza, la expulsa con vómitos a granel puestos en bolsitas descartables. ”

Grand Jovialiste (Dr. Eduardo Brieux).

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E-MAIL:jovialiste@yahoo.com

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