In Memoriam Grand Jovialiste

Grand Jovialiste falleció el 15 de enero del 2016. Mi nombre es Carolina, y soy su hija. Su hijo Eduardo, mi hermano, falleció 5 dias después, el 21 de enero. En estos dos años no he podido escribir una sola linea de despedida. Tampoco sé si podré ahora.
A mi padre le gustaba mucho escribir, pero aun más leer. Su casa entera era, es, una casa de libros. Una casa de voces de papel, de historias y experiencias, contadas en silencio a nuestros ojos. Esa casa se extendía a cualquier papel a la mano que se tuviese en cualquier momento, en cualquier lugar, para escribir una idea, un recuerdo, una sensación, un sueño. La casa eran los libros, y leer o escribir era estar en casa.
Leer o escribir también era el vaivén que mecía a Grand Jovialiste y lo sostenía, lo levantaba en andas y lo lanzaba en vuelos largos, altos, lejanos de cualquier cuestión terrenal, efímera. Su brújula era lo vasto, lo diverso, lo plural. Variedad y vida. La libertad. Eduardo Brieux era y es (lo será siempre) un inmenso padre, que como Grand Jovialiste, amaba la vida, y nos enseñó lo mejor que pudo a celebrarla, a ser libres y responsables de esa libertad, como El Principito era responsable de su rosa. A atravesar el invierno y la oscuridad con las alas escritas.

Por fin entro al living
Sentado en tu sofá,
la Virgen de Guadalupe
te arropa con su manto de estrellas
Me acerco
Un niño me saluda en tus pupilas
Juega con su tortuga
en la terraza
tantas horas
En tus manos abiertas hay algunas estrellas desprendidas del manto
Me siento a tu lado
Te caíste hacia atrás
como si quisieras recoger tu pasado y guardarlo para siempre
Y aun
Estiraste tu brazo hasta el teléfono
Dijiste que ya no te levantarías
que te arrastrarias hasta la puerta
y tal vez la abrirías
Que eras libre, que sabias lo que hacias
Yo solo puedo deshacerme, diluirme hasta el fondo,
derramarme
Me dijiste “perdonáme”

Yo solo puedo acurrucarme
en tus pupilas
junto al niño y su tortuga
taparme también con el manto de La Guadalupe
Y dormirme al lado tuyo
en tu sofa
tantas horas

Carolina Brieux Olivera